Un duelo fuera de la cancha

Pese a que el equipo va primero, Macri y Riquelme continúan con sus ataques verbales; ahora, el guante lo recogió el volante: "No hay ni un hola ni un chau, directamente no le dirijo la palabra", dijo; la relación con el titular xeneize es muy tensa
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25 de octubre de 2000  

Como el gato y el ratón. Mauricio Macri, presidente de Boca, y Juan Román Riquelme llevaron sus diferencias personales a una exposición mediática. Uno declara, el otro contesta, y así se van devolviendo el golpe. Lo cierto es que la relación entre ambos no fue la misma tras quedar truncas las negociaciones para reactualizar el contrato del futbolista, en agosto último, y las secuelas de esa disputa cobran cada día mayor gravedad.

Tras pegar el portazo final a las gestiones con Marcos Franchi, representante de Riquelme, Macri tiró la toalla y sentenció: "Si quiere terminar jugando por el 20%, que lo haga".

Riquelme, que actualmente percibe US$ 160.800, reclamaba 500.000 dólares netos por la temporada que pasó y 700.000 por la actual. Boca le ofreció, según lo dicho por los dirigentes, US$ 450.000, pero no hubo acuerdo.

Después las aguas se aquietaron un poco, aunque sólo se haya tratado de una cortina de humo, porque la mala onda seguía incrustada tanto en el titular xeneize como en el talentoso volante.

Una semana atrás Riquelme volvió a avivar el fuego. "Los dirigentes me prometieron cosas en la cara y no las cumplieron. Se ve que Macri no conoce el significado de dar la palabra", afirmó.

El presidente de Boca no se quedó atrás: "Riquelme dice mentiras. Le ofrecimos un contrato bárbaro, igual o más de lo que ganaba Palermo, y no quiso aceptarlo. Se está equivocando", sostuvo.

Román no recogió el guante y Macri contestó otra vez. "La relación con Riquelme no está fría, está congelada". Y agregó: "Cuando entro en el vestuario sólo nos decimos buenos días o buenas noches, nada más. Pero, bueno... mientras él cumpla con el equipo y el club, no tiene por qué hacerlo con el presidente", dijo.

El futbolista, pese a ser dominado casi siempre por la vergüenza y la timidez frente a las cámaras, no se calló en "La patria deportiva", programa que se emitió anteayer por la noche en TN, y opinó: "Con Macri no hay ni un hola, ni un chau, ni un buenos días, ni un buenas noches... directamente a Macri no le dirijo la palabra. Así están las cosas".

-Y en los asados que realiza el plantel, ¿cómo lo evitás?

-No necesito hacer nada, si no va nunca. Ni va a los viajes. Sólo nos viene a ver al vestuario cuando Boca juega de local.

Pese a que no se prometen ni avances ni soluciones al conflicto, las discusiones siguen a la orden del día. Y aunque todo se trata de un juego dialéctico, está claro que Macri y Riquelme no se pueden ver.

Carlos Bianchi siempre trató de ser el mediador en el conflicto. Desde que Román se negó a jugar, tras la obtención de la Copa Libertadores 2000, si no le mejoraban su vínculo actual con la institución.

"Bianchi me quiere demasiado y por eso trato de rendir al máximo cada partido, para que él se sienta bien", señaló el jugador.

Fue el DT el que lo convenció para que regresara a jugar tras 45 días de paro frente a Gimnasia y Esgrima La Plata, el 12 de agosto último. "No dejes que tu contrato afecte tu juego y tu carrera. Peleá desde adentro", fueron las palabras del entrenador. Y Riquelme siguió su consejo, pero no olvida ni perdona. Sigue con la sangre en el ojo.

El plantel apoya a su compañero. "El reclama lo que le parece justo, no está nada mal", opinó Jorge Bermúdez, capitán de Boca; "Por lo que juega, Román vale mucho más de lo que le pagan", afirmó Basualdo... Y así fueron casi todas las declaraciones.

Los dirigentes xeneizes creen que Macri defendió el patrimonio del club. "Mauricio le ofreció un buen dinero. Cobrar US$ 450.000 netos no está nada mal", comentó Pedro Pompilio, vicepresidente primero de Boca.

El contrato de Riquelme vence el 30 de junio del año próximo. Muchas veces el volante declaró: "Jugaría toda mi vida en Boca". Ahora parece que esas palabras se las llevaría el viento...

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