Un equipo pleno de explosión

El seleccionado brilló en todos los sectores: Verón fue el eje; Zanetti y Ortega, dos ayudantes de lujo.
El seleccionado brilló en todos los sectores: Verón fue el eje; Zanetti y Ortega, dos ayudantes de lujo.
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30 de marzo de 2000  

Si se decía que el equipo de Marcelo Bielsa no cautivaba, anoche se dio el gusto de demostrar que es un conjunto que, si se lo propone, está pleno de explosión.

Ayer se basó en la sobresaliente tatarea de Juan Sebastián Verón (10), el hombre que algunas horas atrás debatía alguna polémica sobre si debía ser o no el conductor del conjunto argentino calló a todas la voces adversas: Tuvo una noche inolvidable en el Monumental. Después de su labor en el debut de las eliminatorias, le demostró a Marcelo Bielsa que le puede mantener el crédito abierto.

La Bruja fue el cerebro del equipo. Una manija que mantuvo su gran nivel durante los 90 minutos. Alrededor del hombre de Lazio giraron las mejores y casi todas las acciones del conjunto nacional. El segundo gol, después de dos rebotes, lo concretó con una dosis de calidad exquisita. Y como frutilla para la torta, rompió el estigma de los penales: después de cinco intentos frustrados -Gustavo López, Palermo (3) y Ayala- convirtió el primer tiro desde los doce pasos de la era Bielsa.

El rey fue Verón, pero la Argentina tuvo dos príncipes de lujo: Zanetti y Ortega, ambos con 8 puntos.

El volante de Internazionale fue una importante alternativa que tuvo el seleccionado por la derecha. Se lanzó al ataque y lo hizo con decisión y criterio. Muchas veces le abrió el juego a la Argentina por ese sector. Como en el segundo gol que nació de una arremetida suya.

El Burrito ensambló una perfecta asociación con Verón y fue importante cada vez que intentó por afuera y por dentro. A él le cometieron el foul en el primer gol y el penal, que derivó en el tercero.

El balance continúa con Batistuta (7): impuso respeto en el área y fue una pesadilla para los dos centrales chilenos; abrió el marcador con un perfecto tiro libre y fue muy solidario a la hora de la recuperación. Se tiró atrás y siempre estuvo dispuesto para correr a rivales.

Bonano (7): en el primer tiempo no tuvo demasiado sobresaltos; pero tapó una pelota de vital importancia, que pudo haber sido la del empate en dos tantos, a Zamorano. En las pocas jugadas de peligro que tuvo Chile, Bonano apareció y no dejó dudas: Bielsa encontró el hombre clave para la custodiar la valla.

Pochettino (6): firme cada vez que marcó a Salas (lo hizo en zona) y cubrió con mucho timming los pocos huecos que tuvo la defensa .

Ayala (6): correcto y efectivo a la hora de manejar los hilos de la defensa. Se excedió con la pierna en dos situaciones que salió en forma acelerada y a destiempo para frenar a Salas.

Simeone (6): alternó buenas con malas. Dejó espacios importantes entre él y la línea de defensores. Aportó quites importantes y cumplió con su función de volante tapón.

Cristian González (6): hay que tener en cuenta que jugó en una posición en la que habitualmente no se desempeña. Le costó, pero cumplió. Fue importante en el quite.

Samuel (5): marcó a Zamorano y muchas veces se mostró desorientado. En jugadas sencillas, como en la salida del equipo, se complicó con la pelota en los pies. Instaló algunas dudas en el sector izquierdo de la defensa.

Claudio López (5): el más flojo de la Argentina. Muy impreciso y desacertado. En la principal función de desbordar y tirar centros, ejecutó siete, cinco mal y dos bien. El gol lo salvo en la clasificación final.

Sensini, Crespo y Gustavo López sólo estuvieron unos minutos en el campo y aportaron una dosis de refresco a una victoria que ya estaba asegurada.

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