Un fallo insólito impidió la consagración de Holyfield

John Ruiz sigue siendo el campeón de la AMB; lo favorecieron con un empate en una pelea que había perdido
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17 de diciembre de 2001  

El desacertado fallo de empate con el cual el norteamericano John Ruiz conservó el título mundial de los pesados, según la versión de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), ante su compatriota Evander Holyfield, fue más doloroso que los golpes de los protagonistas a la hora de la lectura de las tarjetas; una decisión que otra vez les da paso a las controversias y a la credibilidad de los jurados.

En una reserva india. Lo cierto es que Ruiz, de 29 años, que cobró una bolsa de 3.500.000 de dólares, sigue siendo el campeón, y Holyfield, de 39, quedó a mitad de camino para convertirse por quinta vez en el monarca de todos los pesos, tras el irregular fallo del combate de doce rounds realizado en el Casino Foxwoods de la ciudad de Mashantucket, una reserva india de Connecticut.

Holyfield, que recibió una bolsa de 2.000.000 de dólares, merecíó ser el ganador; fue el mejor y quien logró evidentes ventajas, fundamentalmente en el segmento entre el quinto y el noveno round.

A media máquina . Sin embargo, su juego a media máquina , ése de pelear para él, a veces en modo avaro y no de manera convincente para el espectáculo, le jugó en contra para el criterio de los jurados, que fallaron así: Julie Lederman, 116 a 112 en favor de Holyfield; Don O´Neill, 115 a 113 para Ruiz, y Tom Kaczmarek, empate en 114; una decisión que determinó un castigo injusto para Holyfield, uno de los atletas más ejemplares de los últimos años.

Un fallo ridículo. Concretamente, exceptuando la correcta tarjeta de Julie Lederman en favor de Holyfield, los restantes jueces ridiculizaron el veredicto, que dejó otra vez en evidencia la falta de idoneidad de la AMB para juzgar las Superpeleas, agudizando la crisis institucional de una entidad poco creíble en estos días.

Gran forma física . En lo estrictamente boxístico, Holyfield mostró una envidiable condición física; se lo vio veloz y mucho más comprometido con la victoria. Lo opuesto fue Ruiz a lo largo de los doce asaltos; lento, sin estilo ni intención de triunfo, que no despierta el interés por verlo con el inglés Lennox Lewis o el mismísimo Mike Tyson, que busca un lugar entre los campeones.

De todas maneras, al margen de la equivocación de dos de los jurados, la pelea no alcanzó picos de emotividad; salvo cuando Ruiz, en algunos de los pocos intentos ofensivos, levantó el ánimo de la mayoría de los 4200 espectadores, que lo apoyaron constantemente, ya que vive en esa zona.

Evidencias. El símbolo más elocuente de la superioridad de Holyfield se reflejó en los rostros de los protagonistas: Ruiz terminó con una fractura en la nariz y su cara llena de cortes y moretones; su rival, sin ninguna marca. De todas maneras, no era necesario que lo supiesen los jurados; en el ring había ganado Holyfield.

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