Un gol de Vigil y de Margalot

El tanto de la victoria argentina lo convirtió la defensora, pero tuvo como autor intelectual al entrenador; en los momentos previos al partido, el equipo practicó con insistencia esa jugada de córner corto y, sobre el final, dio los resultados esperados
(0)
29 de noviembre de 2002  

PERTH, Australia (De un enviado especial).- Había una evidente satisfacción en el rostro de Sergio Vigil. Pasaron apenas algunos segundos desde que la Argentina le ganó a Alemania y la sonrisa era inocultable en el DT argentino.

-¿Qué sentís cuando se concreta en la cancha lo que vos planeaste en los entrenamientos?

- Es muy lindo, pero la satisfacción se siente más cuando uno está convencido de lo que hace. Sobre todo las chicas, que son las que ganan los partidos y las que crean.

Vigil se frotaba las manos de la alegría por un triunfo que se pensó como una partida de ajedrez. Al DT de la Argentina lo puso muy contento el gol de Margalot, después de tantos ensayos: "Cuando faltaban 12 o 13 minutos reingresó Mechi con el objetivo de concluir ese córner. Sentíamos que era el corto que entraba y que podía dar la victoria, y ella era la encargada".

Cachito no deja nada librado al azar: para cada rival tiene reservada una definición diferente. "Esta variante de córner corto no la habíamos utilizado anteriormente, porque no nos servía frente a Nueva Zelanda y Ucrania, aunque sí sabíamos que funcionaría contra Alemania. Durante el partido lo quisimos hacer minutos antes, pero Mercedes no estaba en la cancha", explicó.

Lo cierto es que la victoria ajustada, agónica, tampoco hizo cambiar el libreto que viene sosteniendo el entrenador. "Este es un paso muy importante: nos propusimos jugar y ganar siete finales y ya nos impusimos en tres. Ante Alemania, mucho tuvieron que ver la madurez, el temple y la inteligencia de las chicas. Lo que más me gustó es que no se bajonearon ni se desilusionaron cuando vieron que la arquera sacaba todo".

Para Mercedes Margalot fue una tarde inolvidable: recibió un ramo de flores por cumplir un centenar de partidos internacionales y gritó con el alma el gol albiceleste: "Por la mañana nos entrenamos especialmente para ese movimiento y sabíamos que iba a quedar vacío el espacio ése, que para nosotras es el 22. No me daban las piernas y Cacho me hizo entrar por si teníamos esta oportunidad, que por suerte se dio", dijo la defensora de Saint Catherine´s.

Para Mechi se trató de un ida y vuelta agotador, pero lo peor ya pasó: "En nuestra zona sabíamos que los tres rivales más difíciles eran Alemania, China y Corea. Lo bueno es que ya nos sacamos uno".

Además, Margalot destacó la importancia del triunfo como síntoma de que el equipo puede superar adversidades, como la lesión de Vanina Oneto. "Hemos demostrado que somos capaces de ganar tres partidos sin Vanina y contamos con su apoyo desde fuera de la cancha. Pero no hemos cambiado nuestro juego porque hayamos perdido a Vanina."

"¿Cuál fue el mejor de mis cien partidos internacionales? Para mí, el mejor es el que está por venir." Como la Argentina, Margalot es pura confianza.

Soledad García

PERTH, Australia (De un enviado especial).- La cordobesa Soledad García resultó la jugadora más desequilibrante del equipo argentino. Cuando le tocó defender, fue la primera en ejercer presión en la salida del rival. Y en ataque, aportó magia y potencia en el área. Sólo la buena actuación de la arquera alemana le impidió conseguir su gol.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.