Un sábado charrúa en silencio

La eliminación se vivió con un intenso dolor en Montevideo
Nelson Fernández
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29 de junio de 2014  

MONTEVIDEO.- Las calles estaban en silencio, ya antes del partido. Y quedaron en silencio. Fue un sábado en silencio. Primero, la espera con expectativa contenida, con una irrupción impresionante de banderas como nunca se vio, y un grito de gol para sacar con fuerza de las gargantas. Después, el silencio de la derrota, el peso de la amargura.

Algo de bullicio hubo temprano frente a la casa de Luis Suárez. Muchos hinchas fueron a esa parte de la costa canaria para transmitir otra vez el aliento al delantero sancionado por la FIFA. Y el rato de alegría se vivió cuando "el pistolero" se asomó al balcón con su pequeño hijo Benjamín en brazos, y con la niña Delfina, tomada de la mano.

El balcón tenía una bandera de color celeste con letras en negro que decía "Benja-Delfi". Suárez saludó a los hinchas y los gritos eran de respaldo y con el "sabremos cumplir", que es parte de la letra del himno nacional de Uruguay.

Una empresa de TV para abonados instaló una pantalla gigante frente a la casa del delantero y muchos vieron allí el partido, con la ilusión de que podrían gritar un gol cerca de Suárez y que éste tendría con quién festejar en caso de victoria.

El tránsito en la calle fue muy escaso, bastante menor a lo de cualquier sábado. Pero todo estaba como en situación de pausa para esperar el final del partido y que todo fuera un estallido celeste. Los hinchas tenían confianza en el equipo y se manifestaban a través de medios de comunicación y redes sociales, con el sentimiento de que la sanción a Suárez daría más fuerza anímica al equipo. Pero no fue así.

En el punto más céntrico de Montevideo, otra vez se reunieron miles de personas para ver el partido. También en bares y mercados. En la 18 de Julio y Ejido había muchos vendedores de banderas y también puestos con caretas de Luis Suárez.

Caía la noche en Uruguay y por las callecitas deambulaban hinchas con camisetas celestes, parejas disfrazadas con gorros peculiares, barras de amigos con banderas del sol y nueve franjas.

En redes sociales se cruzaban los mensajes de decepción y tristeza, con los de bronca contra la FIFA, pero también brotaban los reclamos de cambios y críticas al entrenador. Eso chocaba con agradecimientos al Maestro Tabárez por el resultado de un proceso que tuvo grandes triunfos.

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