Una decisión de vida. Del Potro vuelve a operarse y la hipótesis del retiro reaparece en el camino

Fuente: LA NACION - Crédito: Instagram Team Delpo
Ariel Ruya
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21 de junio de 2019  • 23:58

Volvió en Delray Beach, un escenario que lo arropa, más allá del campo de juego. Volvió a sentirse un deportista de elite, después de otra trampa del destino de su cuerpo, atormentado por dolores inesperados. Volvió en febrero pasado, en un triunfo frente al japonés Yoshihito Nishioka, un 6-3 y 7-5 en el ATP 250 que siempre le arranca una sonrisa, detrás de la tempestad. Volvió y abrió su corazón, un sentimiento que suele abarcarlo todo: Juan Martín Del Potro es un tenista que tiene como combustible el sentimiento de las gradas y desde sus entrañas. Volvió y dijo frases como esta: "Pensé en cosas horribles. Pensé que estaba en el final de mi vida. Tuve una fractura en la rodilla que nunca esperé tener. Después de pasar días malos, empecé a confiar en mis médicos de nuevo sobre que jugaría al tenis pronto y creo que estoy en el buen camino otra vez para ser competitivo. Luego de cuatro meses, vuelvo a jugar un torneo, lo cual indica que ha sido una buena recuperación. Ya lo padecí en el pasado. Pero esta es mi vida y sé cómo tengo que manejar estos problemas", contó, un puñado de semanas atrás.

El retiro es un fantasma que se presenta, se sostiene y se va. Un intruso incómodo, despreciable, cada vez que un golpe se mezcla en su vida. Una, dos, tantas veces. Una muñeca, la otra. La cadera, la rodilla. Juan Martín le hace frente una, dos, tantas veces. El quirófano parece ser parte de su rutina, como el gimnasio, como los peloteos, como una buena alimentación. Es un elemento más en su equipo de trabajo. Llegó a ser 1045 del mundo en la semana del 8 de febrero de 2016. Pudo ser número 1 -al menos, número 2-, aún mezclado con genios de la historia como Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. Un grande, el US Open 2009, una Copa Davis 2016, un Masters 1000 -Indian Wells 2018, frente al Gran Roger-, hasta ser número 3, con la efervescencia de alcanzar otra finalísima en la mágica cita de Nueva York del año pasado.

Siempre vuelve Del Potro, más sabio, más experimentado, con otros recursos que completan el servicio y la derecha, imposibles para el rival en un día convencional. De 30 años, 12º en el ranking, otra barrera frena el tren de su historia. El ruso Karen Khachanov lo frena en los octavos de final de Roland Garros en cuatro sets, pero ese traspié no le quita el sueño. Sabe que la temporada de césped y, sobre todo, que la época de cemento, son su motor principal. Allí va a volar, dar el zarpazo final de la historia, siempre esquiva cuando menos lo espera. Porque, sobre todo, solo piensa en su cuerpo. "Más allá de la dura derrota, mañana vamos a hablar de mis próximos torneos, que serán Queen's y Wimbledon. Y no hablando de tiempo de recuperación, de rehabilitación... Eso es lo que quería con este torneo. Siempre tengo que ir de atrás. Rescato no bajar los brazos por una cuestión física, de salud. Eso es lo positivo", contó, apenas, dos semanas atrás.

En Queens volvió a caer. Con un serio golpe en la rodilla derecha entre tanto peloteo, supera a Denis Shapovalov por 7-5 y 6-4 y, minutos después, se retira. En el octavo game del segundo parcial, el argentino avanzó hacia la red para devolver un tiro del canadiense, se resbaló, la pierna derecha se flexionó más de la cuenta, la rodilla se exigió y, luego del partido, se le inflamó la zona. Superó el límite.

El dolor ya era un presagio de lo que vendría
El dolor ya era un presagio de lo que vendría Fuente: LA NACION - Crédito: Imagen de TV

El anuncio de una nueva operación, como si se tratase de una rutina peligrosa -ser cómplice de sus propios demonios-, lo encuentra en otro destino. Está más grande, más dolorido que nunca. El fantasma sobrevuela otra vez: es el 18° freno a su carrera. Será operado hoy, en Barcelona, de la nueva fractura en la rótula de la rodilla derecha. "No sé qué pueda pasar más adelante. Espero recuperarme bien y volver a tener salud en la rodilla. Si el del otro día fue mi último partido en el tenis, no lo sé. Sabré para qué estoy más adelante", contó en una publicación en Instagram.

"... Les pregunté cuál era la mejor opción pensando en mi salud y en mi rodilla... y no en el tenis", advierte, al pasar. El invierno acaba de empezar, pero no dura toda la vida. Del Potro lo sabe, aunque hoy crea que ya no vale la pena volver a intentarlo. Una vez más.

Por: Ariel Ruya
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