Una excursión con poco fútbol

En Trípoli, la Argentina venció a Libia por 3 a 1, pero no pudo revertir la pálida imagen de los últimos encuentros y terminó siendo el local el que propuso cosas distintas; goles de Saviola, Riquelme y Aimar; Tareq Taib, autor del vistoso tanto local
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1 de mayo de 2003  • 00:30

TRIPOLI.- Si el objetivo era cambiar la imagen y enamorar al desencantado público luego del traspié en el Mundial, la Argentina dejó muchas cuentas pendientes en este amistoso internacional. El equipo de Marcelo Bielsa volvió a repetirse en centros y careció de ideas para conformar el fútbol asociado entre sus hombres de creación.

En la previa, el match se asemejaba a un partido de polo, donde alguna personalidad adinerada le paga a jugadores de alto handicap para que jueguen con él, pero mientras empezaron a correr los minutos, los locales mostraron un nivel técnico que asombró a los foráneos, con un repertorio de gambetas, caños y buenas jugadas que por momentos descolocaron a la última línea de la Argentina. En defensa fueron frágiles y abusaron del juego brusco, que pocas veces fue sancionado por el árbitro tunesino Abdel Zahmul.

En la Argentina sólo algunos brillaron y la mayoría cayó en la intrascendencia. Esteban Cambiasso fue patrón en el medio y tuvo a un gran socio en Sorin por la izquieda. Fue el defensor de Barcelona quien mostró el camino con un remate que no pudo contener el arquero y Saviola, siempre presente, aprovechó el rebote para abrir el score. Cuando el partido parecía caer en el aburrido 1-0, llegó una genialidad de Tareq Taib -demostró ser el jugador más habilidoso del partido-, que gambeteó a tres defensores y definió ante Cavallero desde una posición muy complicada, para el delirio de todo el estadio.

Era verdad. Libia estaba igualando con el poderoso equipo argentino. Pero el sueño duró muy poco, los de Bielsa sacaron de la mitad de la cancha y Riquelme, en una jugada personal, sacudió las redes con un preciso y violento remate para volver a poner en vantaja al conjunto blanquiceleste. Luego y sobre el epílogo, Pablo Aimar ocultó una mala noche con la tercera conquista, de cabeza, luego de un centro de Scaloni.

La Argentina embolsó un millón de dólares, el cachet que recibió por el partido, pero en lo futbolístico no varió en su esquema, ni en su nivel. Problemas para romper con la oposición que le presenta el bloque defensivo rival, repetición de centros como única forma de atacar, desequilibrio defensivo a la hora de resistir los contraataques y algunos problemas en el manejo de la pelota. En su rival, son muchos más los aspectos para destacar teniendo en cuenta su historia: el buen manejo del balón, con una amplia idea del juego en conjunto y con algunos puntos altos para destacar como el mencionado Tareq Taib, Jehad Montasser o el mismo Saadi Khadafi, hijo del presidente libio y promotor del match.

Los equipos

Libia: Moftah Garzal, Ramzi Soeaker, Sami Gaid, Omar Maremi (Cap), Osama Hamadi, Tariq Taib, Nader Tarhoni (Marai Ramsi), Jehad Montasser (Khaled Hossen), Rida Tawargi, Saadi Khadafi (Ahmed Saad), Ahmed Massli (Khaled Margani).

La Argentina: Cavallero, Quiroga, Coloccini, Placente, Castromán (Riquelme), Cambiasso, Sorin (Cap) (Heinze), Aimar, Galletti, Saviola (Scaloni), Solari (Gallardo).

Goles

Libia: Tariq Taib (66)

La Argentina: Saviola (22), Riquelme (67) y Aimar (89)

Estadio: 11 de junio (Trípoli). Arbitro: Abdel Zahmul (Túnez). Espectadores: 25.000

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