Una incomprensible suspensión

Por una información errónea se decidió la postergación del choque entre Castro y Chancalay; otra desprolijidad
Diego Mazzei
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22 de octubre de 2000  

El colmo de las desprolijidades que últimamente están salpicando al boxeo argentino vivió ayer un capítulo que bordeó el ridículo y que derivó en la suspensión del combate que, anoche, debían sostener Jorge Locomotora Castro y Fabián Chancalay, en la discoteca La Cueva del Oso, ubicada en San Justo.

¿Falta de público? ¿Lesión de uno de los pugilistas? ¿Anegamiento del escenario? Frío. Según los responsables, la suspensión de la reunión tuvo como causa única una información errónea publicada ayer por un matutino, que daba por hecha la cancelación de la reunión por divergencias entre los organizadores (los propietarios del local) y la gente de la televisión (iba a ser emitida por TyC Sports).

Juan Carlos Quiroga, gerente de relaciones públicas de la discoteca, explicó: "Esta mañana (por ayer) nos encontramos con la sorpresa de que Clarín había publicado que la reunión se suspendía. Entonces, nos juntamos con los boxeadores y con gente de la Federación Argentina de Box y decidimos posponerla para el sábado próximo. No podíamos arriesgarnos a perder muchas de las reservas que teníamos hechas".

Uno de los motivos que llevaron a la confusión fue el tema de la televisación, que quedó descartada el viernes último, ya que TyC Sports admitió que la estructura del lugar no era adecuada para la transmisión. Con esto, los organizadores pierden la principal vidriera publicitaria.

Según Quiroga se llevaban vendidas unas 300 entradas y quedaban otras 300 a la venta (con precios de entre 50 y 100 pesos) para una reunión que iba a ser a la usanza de una cena-show. Desde la organización se esforzaron por aclarar que la suspensión se había decidido para evitar malentendidos. Sin embargo, admitieron que negociarán con un canal de aire para que se haga cargo de la transmisión. "Para nosotros, la venta de entradas no es negocio. Sólo nos sirve que se publicite nuestro local", afirmó Quiroga.

La lectura es sencilla: sin televisación y con menos de la mitad de las entradas vendidas, parece que la información errónea, aunque involuntaria, fue oportuna para barajar y dar de nuevo.

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