Una mujer contra los hombres

Roberto De Vicenzo
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20 de mayo de 2003  

La experiencia resultará novedosa: Annika Sorenstam, la golfista número 1 del mundo, será la única mujer entre los hombres que formarán parte del Bank of Amerika Colonial, en Forth Worth, Texas, que comenzará el próximo jueves y que corresponde al PGA Tour. La sueca, de 32 años, estará bajo la lupa del público y de los especialistas en el recorrido de 7080 yardas y saldrá del mismo tee que el resto de los competidores. Será una posibilidad única para Sorenstam, que consiguió un lugar en el certamen por la gestión de un sponsor.

-Maestro, ¿qué le parece esta variante?

-Es interesante, aunque no creo que Annika tenga muchas posibilidades de superar el corte clasificatorio. Si lo llega a lograr, habrá que hacerle una reverencia de gran jugadora entre los varones. Para mí, es como enfrentar a una boxeadora con un hombre en un combate de doce rounds. Lo más probable es que sea noqueada enseguida.

-¿Por qué?

-Su dificultad pasará porque no conoce los campos preparados para los hombres. Se encontrará con posiciones de bandera muy difíciles y estará perjudicada por las largas distancias, pese a que aquélla es una cancha relativamente corta. Seguramente, los tiros que un hombre resuelve con un hierro 8 o 9, ella tendrá que afrontarlos con un hierro 4 o 5.

-¿Usted cree que podrán repetirse estas experiencias con jugadoras en torneos para hombres?

-Dependerá en gran medida del éxito o el fracaso de Sorenstam en el

Colonial. Igualmente, no me imagino un golf mixto en un futuro, porque las mujeres tienen mucho por perder. La de ellas es una incursión muy peligrosa. Ahora, si se muestran capaces, los sponsors surgirán de manera masiva para seguir respaldándolas.

-¿Cómo le fue a usted participando con mujeres en el golf?

-La única vez que jugué al lado de una, me ganó. O mejor dicho, fue fundamental para que consiguiéramos juntos el tercer puesto en un fourball mixto que jugué hace dos años en Austin, Texas. Mi compañera fue la norteamericana Juli Inkster y jugó con mucha precisión; prácticamente, hizo todo ella. Gracias a Juli gané el premio más importante de mi vida en el golf: 53.000 dólares. Me sorprendió su capacidad para pegarle a la pelota, aunque claro, algunos de los par 3 no tenían más de 50 yardas. Fue la única mujer que me hizo ganar plata; con las demás, perdí siempre...

-¿Jugó con su mujer al golf?

-Sí. Mi esposa, Delia, era la hija del encargado de la cancha del Ranelagh Golf Club. Ella llegó a tener 17 de handicap y compartimos vueltas de golf en varias oportunidades. Fueron lindos momentos.

-¿Qué le pareció la actuación de Vicente Fernández, que estuvo en la punta y terminó tercero en Kansas City, por el circuito de veteranos?

-Hizo lo que tenía que hacer: un buen score final (69). Luchó con mucha firmeza, pero Jay Sigel y Mike McCullough se le adelantaron y quedaron en los dos primeros puestos. Perder así siempre vale la pena, aunque no deja de ser doloroso. Convengamos que peor hubiese sido si terminaba con un recorrido malo. Lo más rescatable es que mejoró notablemente respecto de la temporada anterior y va por más.

-Hasta ahora, Luis Carbonetti no tuvo buenos resultados en el Champions Tour. ¿Cómo lo ve?

-Está en la prueba de fuego y tiene que demostrar de que es capaz de mantener la tarjeta, que no es tarea fácil en ese circuito. Le conviene no regresar al país, sino insistir en esta gira y practicar la mayor cantidad de horas posible para ganar el tiempo perdido por haberse sumado más tarde al tour. Si lo cumple, obtendrá réditos en un corto plazo.

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