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Una práctica en soledad

Sólo Aimar, Bonano, Sorin y Husain abrieron el fuego en Ezeiza, bajo las órdenes de Bielsa
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22 de marzo de 2000  

Mucho ruido. Las máquinas topadoras van y vienen alrededor de las canchas. Como consecuencia de la construcción de un segundo complejo destinado a los juveniles, las obras están a pleno. Poco fútbol. Sólo cuatro jugadores trotan por el predio que la AFA posee en Ezeiza. Aimar, Bonano, Sorin y Claudio Husain son los únicos futbolistas en la primera práctica del seleccionado nacional que debutará en las eliminatorias, el miércoles próximo frente a Chile, en River.

El profesor Luis Bonini se hace cargo del entrenamiento. Manda a trotar a Bonano, Sorin y Aimar por entre los árboles. Se queda con Husain y le ordena unos ejercicios diferenciados a causa del traumatismo que padece en el gemelo de la pierna izquierda. Después de una hora aparece el técnico Marcelo Bielsa, con camiseta gris arremangada y pantalón largo azul. Sólo saluda a Husain y se mete otra vez en el complejo.

El sol se esconde detrás de los árboles, mientras los cuatro futbolistas cumplen con los ejercicios finales. Bielsa sale otra vez a escena y ahora les da la mano a Bonano, Aimar y Sorin. En pantalones cortos, camina un rato con la mirada en el césped y luego de unos minutos comienza con su circuito aeróbico. Esta vez, al alambrado de Ezeiza no se acercaron los fanáticos de la celeste y blanca que se hacen presente en cada convocatoria. No extraña, para ver a todas sus figuras tendrán que esperar hasta el domingo próximo, cuando llegue la mayoría de la legión extranjera, entre ellos Batistuta y Crespo.

En la tarde de ayer se dio el paso inicial. El primero en llegar a Ezeiza fue el volante de Vélez. Los periodistas le piden que frene, pero no se da por aludido. Apenas cruza el portón detiene su vehículo y acepta el diálogo, pero únicamente con un medio chileno. Nadie pudo saber por qué.

Los segundos son Aimar y Bonano. Mientras el arquero saluda, el mediocampista pone el pie sobre el acelerador y en pocos segundos recorre los 50 metros que separan el portón del complejo. Antes de las 17.30 se completa el grupo de los cuatro con Sorin. El defensor de Cruzeiro se baja del auto -un remís- y explica: "Es muy extraño esto de entrenarse entre cuatro. Pero las exigencias de nuestros clubes más el calendario del seleccionado no dejan muchas alternativas. Por suerte Cruzeiro me dio permiso para estar desde el primer día", dijo Sorin.

Tras las duchas, los futbolistas hablaron durante una hora con Bielsa; después, llegó el momento de marcharse. Así comenzó el trabajo de la Argentina con vistas al partido con Chile. Obviamente que el DT hubiera deseado otra cosa, pero las presiones de los clubes europeos derrumban otra idea.

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