José María Pechito López en el Autódromo de Buenos Aires
José María Pechito López en el Autódromo de Buenos Aires
El mejor piloto nacional invitó a un cronista a ser su copiloto en la previa de la fecha del Campeonato Mundial de Turismo
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12 de agosto de 2016  • 00:30

Para alguien que nunca se había subido ni siquiera a una montaña rusa, como el cronista de CONTENT LAB invitado por Citroen, la propuesta de ser copiloto por un par de vueltas de José María "Pechito" López en el Autódromo de Buenos Aires sonaba tan atractiva como intimidante.

De esas que en la noche previa amenazan el dulce sueño pero que se terminan aceptando porque se sabe que probablemente jamás se vuelva a tener una oportunidad semejante. Dejarse llevar por un piloto campeón y experimentado a 240 kilómetros por hora, apenas un poquito menos rápido que en una carrera oficial, es una experiencia inolvidable.

La jornada fue fría y en el Gálvez la temperatura baja un poco más que en plena ciudad. Un buen desayuno ayudó a calentar el cuerpo mientras los técnicos ponían a punto el Citroën C-Elysée WTCC, el auto con el que la marca francesa ganó los dos últimos campeonatos con López al volante y con el que lidera esta temporada del World Touring Car Championship (WTCC), una de las cinco competencias mundiales que organiza la Federación Internacional de Automovilismo.

"Real cars, real racing" es la frase con la que se autodefine una categoría cuyo principal atractivo para el público está justamente en que los autos que compiten están preparados a partir de modelos de calle. De cara a la octava fecha de la temporada que se correrá este fin de semana en el circuito de Termas de Río Hondo, Citroen aprovechó para anunciar que el C-Elysée, que se produce en Europa desde 2013, llegará finalmente este año a la Argentina.

Un día después de haber sido homenajeado en la fecha del Súper TC2000 de los 200 kilómetros de Buenos Aires, "Pechito" López y su compañero de equipo y cuatro veces campeón de la categoría Yvan Muller a la cabeza, recibieron a 40 periodistas que Citroën invitó en esta ocasión para girar en el circuito 8 del Autódromo.

Tras un par de vueltas de prueba de López solo, enseguida los cronistas empezaron a ser llamados para ir poniéndose el buzo antiflama y el casco reglamentario. El relato de la experiencia vivida, especialmente por parte de los menos "fierreros", en nada contribuían a disipar el nerviosismo del resto.

Cuando le llegó el turno de CONTENT LAB ya había pasado la mayoría de los periodistas. Como en esos exámenes donde van llamando de a uno, los últimos de la lista solo quieren que digan su nombre aunque más no sea para que se termine el sufrimiento.

Era, en definitiva, la hora de la verdad. "Pechito" ya debía estar bastante cansado, se ilusionaba el cronista pensando en que la vuelta fuera un poco más tranquila. Pero no. Los grandes pilotos se destacan justamente por mantener el mismo ritmo durante toda la competencia. Y esta vez no fue la excepción.

Nomás subirse al auto se presiente que la situación será extrema. Un asistente se ocupa de ajustar al copiloto contra la butaca de manera tal que la movilidad queda reducida casi por completo. "Pechito" pregunta si se lo escucha pero no recibe respuesta. Cuando el cronista finalmente reacciona, le pide que vaya despacio, un poco para romper el hielo y otro poco en serio. El campeón se ríe y acelera a fondo.

El arranque es fulminante. La primera curva del Autódromo es bien abierta y la sensación es que se toma a la misma velocidad que la recta, aunque no sea así, porque como espectador de otras salidas se veían las luces traseras encenderse al aproximarse el primer giro. Pero adentro de la cabina ni se nota la desaceleración. El cuerpo, bien sujetado, quiere moverse para un lado pero no puede. Las leyes de la física no parecen mandar.

Pasada la primera curva López vuelve a pisar y lo que se viene es un giro más cerrado que el anterior. El copiloto respira porque supone que ahora sí la velocidad deberá ser reducida. Y es cierto, pero con una salvedad: la frenada recién se produce con el auto ya bien metido en la curva. La cabeza, la única parte del cuerpo junto a las piernas que conserva cierta libertad de movimientos, se va completamente para adelante. Y desde ahí hasta la llegada será así. Curva, contracurva, la cabeza que se cae, pisada de pianitos, curva, cabeza descontrolada y la luz al final del túnel: la entrada a boxes. Ya está, se terminó. ¿Cuánto peor puede ser una montaña rusa?

“La gira del campeón por Buenos Aires”

Único argentino que se destaca actualmente en una categoría importante, José María López es el mejor piloto nacional. Para entender el mapa del automovilismo internacional, hay que decir que fuera de la Fórmula 1, las otras competencias mundiales relevantes que organiza la FIA son la Fórmula E, el WTCC, el Campeonato Mundial de Rally y el Campeonato Mundial de Resistencia. Y en ellas casi no hay presencia argentina a excepción de "Pechito".

López consolidó su formación deportiva en Europa, donde se instaló a los 15 años para competir primero en karting y luego ir probando otras categorías mayores. Recién volvió al país casi diez años después para sumarse a las competencias nacionales y obtener dos títulos de TC2000 (2008 y 2009), uno de Súper TC2000 (2012) y uno de Top Race V6 (2009). En 2014 se sumó al equipo Citroen del WTCC junto a Yvan Muller y otro grande como Sebastien Loeb, a los que terminó eclipsando con sus dos coronas consecutivas.

Desde entonces, cada vez que "Pechito" viene al país para correr en la fecha de Termas de Río Hondo del Campeonato Mundial de Turismo, el público lo acompaña a todos lados. Así quedó demostrado en la caravana de Citroen C-Elysse que encabezó una semana antes de la carrera por las calles de Buenos Aires. La exhibición arrancó en la esquina de Avenida del Libertador y Pereyra Lucena, continuó por Avenida Sarmiento, después siguió por la Avenida 9 de Julio hasta el Obelisco y finalmente llegó a la Casa Rosada vía la Avenida Roque Sáenz Peña.

Consciente de la admiración que genera, López también aprovechó sus días en el país para visitar la Escuela de Educación Superior Técnica del Barrio Fuerte Apache. Allí, junto a la gente de Citroen, donó un motor EC5 y un Programa de Capacitación Técnica para los docentes. Por último, como no podía ser de otra manera, dio unas vueltas con su auto en una mini pista armada para la ocasión. "Pechito" López, un verdadero campeón en las pistas y fuera de ellas.

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