Uruguay: maestros de la épica

Román Iucht
Román Iucht MEDIO:
Crédito: @Domenechs
(0)
25 de junio de 2014  • 00:14

El partido languidecía. Las camisetas blancas se acumulaban en el área y todos apostaban a un cabezazo salvador. La bola vino desde el costado, con comba y bien dirigida. El impacto fue derecho al gol. La volada del arquero le aportó espectacularidad y el delirio de los charrúas se hizo una piña en el abrazo. "Los de afuera son de palo" le dijo a sus compañeros el "Jefe" Obdulio Varela en 1950, pero ésta vez los fanáticos de las tribunas celebraban la conquista y se hacían notar. Daniel Fonseca corrió como un poseído. Su imagen juvenil recorrió el mundo y ese equipo oriental logró ante Corea del Sur la agónica clasificación para los octavos de final.

Veinticuatro años más tarde la escena vuelve a repetirse. El salto imperial es del "faraón" Diego Godín, en los últimos tiempos "Goldin" para los tituladores de diarios. Su fortaleza avasallante se lleva puesto todo lo que encuentra a su paso. El impacto no es limpio pero la mezcla de hombro y omóplato actúan como resorte para vulnerar al hasta allí enorme Bufón. Como en el Nou Camp ante el Barcelona, igual que en Lisboa frente al Real Madrid, el defensor dominó las alturas y fue amo y señor de la pelota detenida.

En el banco celebra el mismo hombre. Aquella vez en Italia y ahora en Brasil, Oscar Washington Tabárez, maestro de profesión y de la vida, deja por un instante su caballerosidad habitual y explota en el festejo. Uruguay lo ha hecho de nuevo.

Como esos boxeadores que tienen la capacidad de recuperarse rápidamente del impacto del rival, "la celeste" asimiló el golpazo que recibió de Costa Rica y pudo reinventarse de inmediato. Suarez fue el centro de todas sus emociones. Sufrido en el banco en la derrota ante los "ticos". Vital con sus dos goles en la inolvidable victoria frente a Inglaterra y desencajado ante Chiellini con un "mordiscón" que pasó a revisión de la FIFA y que podría costarle caro. El delantero del Liverpool hizo casi todo en ciento ochenta minutos.

Las victorias en las eliminatorias frente a Perú y Venezuela como visitante, le dieron vida para llegar al repechaje cuando sus signos vitales parecían extinguirse. La misma historia que antes de Sudáfrica, cuando el increíble triunfo en Quito ante Ecuador le dio una última chance que bien supo aprovechar.

El cuarto puesto de cuatro años atrás y la Copa América de nuestro país en 2011 marcaron el tope de rendimiento de un grupo para el que la palabra "milagro" es una compañera permanente. A partir de allí lo que quedaba era la curva descendente, pero este grupo de gladiadores se resiste y aguanta.

Sin el líder Lugano, el pibe Jiménez jugó como para garantizar que el recambio generacional ya está en marcha. La disciplina de Arevalo Ríos, la vergüenza de Alvaro Pereira y la dinámica de Cristian Rodríguez aportaron su cuota para la levantada. Y entre Godín, Suarez y Cavan le dieron al equipo el salto de calidad.

Ahora le verán la cara a la lujosa Colombia de Pekerman y James Rodríguez. Será uno de los dos enfrentamientos de una pequeña Copa América dentro del mundial, en la que brasileños y chilenos completarán la otra mitad de una llave ciento por ciento sudamericana cuyo destino inexorable, es la presencia de uno de los cuatro llegando a semifinales.

Maestros de la épica, nada los intimida. Cuánto más alta es la montaña, más fe se tienen para escalarla y hacer cumbre. Pasaron el peor momento y ahora tras sesenta y cuatro años de repasar día tras día, la más grande hazaña en la historia del deporte y silenciar a doscientos mil espectadores, retornarán a la "escena del crimen".

El Maracaná espera a Uruguay. La historia siente un frío por su espalda y el cemento vuelve a llenarse de preguntas.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.