"Van a tener que matarme para sacarme el título"

Raúl Balbi se prepara en Panamá para la primera defensa, ante el rumano Dorin
Diego Mazzei
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26 de diciembre de 2001  

Las copas chocaron entre cuatro paredes; una fría botella de sidra, que el agobiante calor se encargó de hacer transpirar enseguida, acapara la atención del austero brindis. "Es la Navidad más rara que pasé en mi vida", dice Raúl Pepe Balbi , a modo de lamento. El campeón mundial liviano se encuentra en Panamá, donde ultima la preparación para la primera defensa del título de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el 5 del mes próximo, ante el rumano Leonard Dorin, en San Antonio, Texas.

El brindis de Nochebuena ocurrió en la habitación de su entrenador, Mario Tedesco, en el hotel Rivadavia ubicado en pleno centro de la capital panameña. "Fue tranquilo. Estuvimos con Raúl Bejarano, Juan Gerardo Cabrera (sus sparrings) y mi papá, Raúl", comenta Balbi con voz somnolienta, en una conversación telefónica con LA NACION.

"Me pone mal estar lejos. Es la primera vez que extraño tanto. Pero cuando me bajoneo pienso en la pelea. Estoy convencido de que tanto sacrificio valdrá la pena", suelta ahora con el tono más firme. ¿Las causas de tanta nostalgia? Micaela, la pequeña hija de 3 años que tiene con Marcela, su mujer.

Panamá fue el sitio elegido por su manager, Osvaldo Rivero para la parte final de la preparación. Allí también se entrenó Pablo Chacón en la previa a la conquista del título mundial pluma, en junio último, en Hungría. "Elegimos Panamá por el calor y por la tranquilidad que podemos tener", aclara Balbi y describe la ciudad como un lugar de construcciones antiguas y muy pobre en la periferia. El lugar de entrenamiento es un gimnasio propiedad del empresario argentino Luis Spada, en el barrio de San Miguelito.

"Con el peso estoy bárbaro, tan sólo dos kilos arriba (el límite de la categoría es de 61,2 kg)", confiesa Balbi. Entrar en liviano siempre fue duro para Pepe, pero la seriedad con la que encaró las últimas peleas le quitaron esa presión de llegar con lo justo.

"Lo único que quiero es pelear y volver a mi casa. Con el título, obviamente. Me van a tener que matar para sacármelo", sostiene. El lunes próximo dejará Panamá para instalarse en San Antonio y esperar el combate, por el que cobrará cerca de 250.000 dólares de bolsa.

El panorama es muy positivo para la carrera de Balbi, que llega como amplio favorito al choque. Dorin, cuyo verdadero nombre es Leonard Doroftei, tiene 31 años, pero pasó gran parte de su carrera en el terreno amateur, donde cosechó sus mejores logros. Fue medalla de bronce en dos Juegos Olímpicos consecutivos: Barcelona 92 y Atlanta 96. Más tarde emigró a Canadá, donde cambió su apellido a otro un poco más marketinero y elaboró un récord hasta ahora invicto de 17 triunfos, 7 de ellos por KO.

"Es muy pegajoso y constante, pero no parece tener mucha pegada", cuenta Balbi. Y es cierto. Dorin tiene como principal característica el estar permanentemente encima del oponente, aunque su estilo de ataque es desordenado. El argentino Gustavo Cuello figura entre los vencidos por Dorin. Lo que está claro es que para Balbi no parece un escollo más difícil de lo que fue el francés Julien Lorcy, cuando ganó el título

"Esto lo logré a puro sacrificio y no me lo van a quitar", repite Balbi. Entre la nostalgia y la ansiedad, el campeón espera en Panamá y pretende abrir el año deportivo con la bandera argentina bien en alto.

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