Vélez, entre los grandes

Daniel Arcucci
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12 de mayo de 2003  

Dicen que Buljubasich terminó de comprobar qué significaba eso de jugar en River, cuando se le ocurrió dejarse llevar por su sinceridad, reconoció que no estaba bien anímicamente como para atajar y confesó encima que no se trataba únicamente de cuestiones profesionales: inmejorable argumento para que se convirtiera en el protagonista principal de la fotorradiotele novela de la semana futbolera de los argentinos.

Bastó que Boca perdiera dos partidos seguidos para que se disparara un interminable ida y vuelta de versiones, con quejas y pases de facturas archivadas desde los tiempos de las victorias y ahora valiosos documentos propios de investigaciones más profundas: insuperable cuadro para pintar una situación con mucho morbo y enfrentamientos de los grandes.

En el medio, atrapado por tanto ruido mediático,lejos de las luces, quedó Vélez. Atrapado, sí, pero no superado. En realidad, cuando le tocó plantarse frente a los dos grandes en el plano donde realmente importa, en la cancha, dio muestras de que estaba en condiciones no sólo de plantárseles de igual a igual, sino de ser más... grande.

Curioso movimiento cíclico el de este club, que hace exactamente diez años iniciaba la etapa más exitosa de toda su historia y ahora la mira de reojo, como pretendiendo reconocer el camino. En 1993, con Raúl Gámez en una posición prepondartente desde la comisión directiva, apostaba a Carlos Bianchi como DT, confiaba en hombres expertos como Chilavert, Sotomayor o Basualdo y dejaba el resto en los pies de los pibes. Sin asumir los riesgos de la comparación, a nadie escapan ciertos datos de 2003: está el mismo Gámez como presidente, está Ischia en el banco de suplentes, están los hombres como Sessa, Fuentes o Cubero para sostener la presión y están los pibes -varios, como Gracian, Centurión o Sena- dispuestos a jugar. No es poco para empezar.

Contra River pegó el golpe sorpresa, contra Boca demostró que si algo le sobra es hambre y contra San Lorenzo refrendó que va en serio. A lo grande contra los grandes, ganando partidos y ganando confianza, que en eso va gran parte de este juego, Vélez da pelea arriba, sin ruido pero con luces.

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