VERON

Chile, un partido clave para su titularidad.
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25 de marzo de 2000  

Será quizá porque la posición de manija de la Argentina estará por siempre asociada con un indiscutible como Diego Maradona que el peso de la conducción del seleccionado es ahora controvertido. Hoy, todo indica que Juan Sebastián Verón jugará el próximo miércoles ante Chile, en la apertura de las eliminatorias. Pero justamente frente al conjunto de Nelson Acosta el volante de Lazio tendrá un partido clave: debe mejorar su rendimiento para terminar de consolidarse y conformar al cuerpo técnico. Bielsa cree en Verón, pero espera mucho más de él. Tanto que si no responde puede correr riesgos su titularidad.

Verón no atraviesa en Lazio por su momento futbolístico más auspicioso. En lo que va del 2000, el Pirata -como también lo conocen en el calcio- no volvió a ser el jugador desequilibrante que sostuvo ilusiones del conjunto romano a comienzos de la temporada 1999/2000. De arranque convirtió cinco goles -su mejor marca en Italia-, pero luego se quedó y hasta hoy, cuando está en disputa la 27a. fecha, mantiene la misma cifra. Bien distinta es la situación, por ejemplo, de Pablo Aimar, el otro conductor citado por Bielsa para el partido con Chile. Digerida la frustración en el Preolímpico de Brasil, el cordobés es el cerebro del renovado River de Américo Gallego. E incluso Marcelo Gallardo y Juan Riquelme, dos futbolistas que en esta ocasión no han sido tenidos en cuenta por Bielsa, también se encuentran en alza: mientras el Muñeco puede coronarse mañana campeón con Monaco en su primer año en el fútbol francés, Romy -ya recuperado del esguince del tobillo derecho- ha sido figura de Boca sucesivamente con Ferro y con Blooming, por la Copa.

Está claro que en la elección de Bielsa también va encerrada la actitud de ataque del seleccionado. Con cada uno de ellos el equipo puede jugar distinto. Verón invita a explotar su pegada y apostar al avance vertical con sus pelotazos; Gallardo propone un juego de sociedades y encuentros en espacios más cortos; Aimar construye las jugadas y es, además, el que más puede comprometerse con su resolución; y Riquelme, desde su amplio panorama, ofrece filosas habilitaciones.

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