Volvió la mística tucumana

La Naranja perdía 35-30, tenía un hombre menos, pero se hizo fuerte y batió a Rosario
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29 de octubre de 2000  

SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- Por momentos, el público que concurrió el partido Tucumán-Rosario creyó tocar el cielo con las manos. Por momentos, el equipo local pareció recuperar aquella calidad que lo distinguió en la lejana década del ochenta. Con el scrum y con el maul La Naranja dio vuelta el resultado y logró su pase a la final en tiempo de descuento. La salvación tucumana (perdía 35-30 a diez minutos del telón) llegó con un try de Hugo Dande y un penal de Pablo Chiappini para triunfar por 38 a 35.

Rosario tuvo cerca de la gloria, pero se quedó con las manos vacías. Como lo demuestra el score final, el duelo fue parejo y vibrante. Ambos conjuntos tuvieron "sus momentos" y, como se preveía, la emoción duró hasta el último minuto. Tucumán arrancó bien, haciendo prevalecer el juego de sus forwards. En realidad, los ganadores marcaron diferencias durante el primer tiempo, pero tuvieron 15 minutos fatales. La desconcentración se adueñó de ellos, dejándoles la iniciativa a los rosarinos, quienes no desperdiciaron la oportunidad para terminar la cerrar la etapa inicial igualados (15-15).

En el segundo tiempo la historia se repitió, con un Tucumán arrollador. Así fue como, antes de los diez minutos, Tucumán ya había sumado 15 tantos más (ganaban 30-15). Pero nuevamente el equipo se durmió y permitió la reacción de su rival. Los dirigidos por Gustavo Milano y Ricardo Imhoff lograron una clara obtención en el line, que les permitió dar vuelta el resultado. A los 27 minutos los visitantes pasaron al frente por primera. Con su puntería, Di Bernardo estableció una diferencia de cinco tantos.

Cuando parecía que nada podía ser peor para los tucumanos, a los 36 minutos fue expulsado Allori, luego de una refriega. Este hecho marcó un punto de inflexión: Tucumán resurgió con su infalible espíritu, con esa fuerza interior indeclinable. En tiempo de descuento apareció un recuperado Dande para abrir el camino de una victoria inolvidable. A pesar de haber accedido a la final, el futuro del seleccionado tucumano, por su juego, surge incierto (además, habrá que ver si se recupera el lesionado De Chazal, un hombre fundamental). Buenos Aires no le perdonará sus distracciones. Hoy por hoy, los bonaerenses marcan una clara superioridad. Cualquiera podría aventurar que Tucumán no está en el mismo que nivel que Buenos Aires, salvo que vuelva a aparecer la garra, la misma que le permitió obtener este gran éxito ante los rosarinos.

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