A pesar de la crisis, alquilar en Buenos Aires sigue siendo caro

La Capital supera los precios en dólares de San Pablo, Santiago de Chile y Miami
Alfredo Sainz
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27 de diciembre de 2001  

A pesar de los casi cuatro años de recesión, los precios de las oficinas en Buenos Aires siguen siendo los más caros de América del Sur. En los últimos doce meses los alquileres en los edificios porteños de oficinas Clase A (los más exclusivos) registraron una baja de entre 25 y 30%, pero igualmente los valores en dólares en la capital argentina continúan superando los de San Pablo; Santiago, de Chile, e incluso Miami.

Con un promedio de 26 dólares mensuales por metro cuadrado, Buenos Aires sólo es superada en América latina por la capital mexicana y está muy cerca de los precios que cuesta alquilar una oficina en Madrid, según un informe de la filial local de la inmobiliaria estadounidense Cushman & Wakefield Semco.

Todo indica que el valor de los alquileres en Buenos Aires seguirá cayendo como producto de la alta vacancia (superficie disponible para alquilar que no está ocupada) que ofrece la ciudad. En la actualidad, este índice se ubica en el 14%, mientras que en las principales ciudades del mundo la cifra no supera el 4 o 5%, e incluso en París -que es la que tiene alquileres más caros, a un promedio de US$ 60 el m2- el nivel de vacancia es de apenas 1,6 por ciento.

La baja superior al 25% en los valores de los alquileres, a su vez, está provocando que los inquilinos exijan renegociar los acuerdos firmados en meses anteriores, bajo amenaza de rescindir los contratos. La actual ley de alquileres autoriza a los inquilinos a dar por finalizado los contratos después del sexto mes.

"Hoy todos los contratos están en renegociación y se va a tener que producir un sinceramiento en el mercado. Los inquilinos buscan no sólo una baja en los precios de los alquileres, sino también menores costos operativos y expensas.

Los dueños de los edificios están aceptando estos pedidos, pero a cambio buscan extender la duración de los contratos, incluyendo cláusulas que establezcan penalidades por la rescisión anticipada", explicó Domingo Speranza, CEO de Cushman & Wakefield.

Los nuevos jugadores

La zona de Catalinas continúa siendo la más buscada por las empresas y por lo tanto es la que muestra el menor índice de vacancia (8,2%), mientras que la otra cara de la moneda es el microcentro porteño, que cuenta con el mayor stock de oficinas y una disponibilidad del 16 por ciento.

Por su parte, según Speranza, muchas empresas que en el último tiempo habían decidido trasladar sus sedes administrativas a las fábricas en el conurbano bonaerense están analizando volver al Centro.

"Como están perdiendo gran parte de su clientela, varias firmas reven la posibilidad de abrir una sede en el centro de la ciudad para la atención al público y el servicio de cobranzas", explicó el CEO de Cushman.

Entre las pocas empresas que están moviendo el mercado porteño de oficinas de primer nivel se destacan las compañías de telecomunicaciones, líneas aéreas y bancos, en su mayoría internacionales.

Air France y Lucent alquilaron en el flamante edificio Raghsa San Martín, mientras que el banco holandés ABN Amro se mudó al Colonos Plaza y Avaya se instaló en el Laminar, de Catalinas. Por su parte, la torre del BankBoston sumó como inquilinos al estudio de abogados Hope Duggan Silva y a la desarrolladora inmobiliaria US Equities.

Fondos buitres

Los otros jugadores que de a poco están reapareciendo en el mercado inmobiliario son, según Speranza, los llamados fondos buitres, que buscan oportunidades principalmente en el segmento de viviendas.

"Hoy el negocio es comprar edificios de departamentos a un promedio de US$ 500 el metro cuadrado y salir a ofrecerlo a través de hipotecas a US$ 700. Aunque en las últimas dos semanas este negocio también entró en stand-by por el temor a la devaluación", explicó Speranza.

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