A Wall Street le preocupan el presupuesto y la crisis política

El secretario de Finanzas buscó tranquilizar a más de cien analistas de bancos de inversión
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31 de octubre de 2000  

NUEVA YORK.- Daniel Marx, el secretario de Finanzas argentino, tuvo un gran poder de convocatoria ayer en la Sociedad de las Américas, y escuchó de la audiencia -más de un centenar de analistas y representantes de bancos de inversión internacionales- preguntas que reflejan cuáles son las dudas que tienen los inversores en Wall Street sobre la Argentina.

Marx dijo que no le había sorprendido el tono de las preguntas, "porque esperaba que fueran duras", y anticipó que, en un nuevo esfuerzo por tranquilizar los mercados, el ministro de Economía, José Luis Machinea, tiene previsto venir a Nueva York "en las próximas semanas".

La Sociedad de las Américas anunció la conferencia del funcionario argentino con menos de una semana de anticipación, pero el segundo piso de su sede, una casona antigua sobre Park Avenue, estaba colmado. "Vino en un momento en el cual la confianza de los mercados está en un punto muy bajo", explicó a La Nación Eva Sánchez, analista del Chase Manhattan Bank.

La presentación estuvo a cargo de Susan Kaufman, vicepresidenta de la Sociedad de las Américas. Kaufman opinó que la renuncia de Carlos "Chacho" Alvarez a la vicepresidencia había "sorprendido al Gobierno con la guardia baja" y que ahora Wall Street se pregunta si tendrá la fuerza política "para pasar por el Congreso las reformas que son necesarias".

Marx basó su exposición sobre los tres temas que cree están afectando la percepción de los mercados: los vencimientos de la deuda pública argentina, la falta de crecimiento del país y las derivaciones de la crisis política.

La Argentina -dijo- tiene la solvencia necesaria para cumplir con sus obligaciones crediticias. Pero admitió que necesita "mejorar la credibilidad para recuperar el acceso al mercado de capitales" y, al mismo tiempo, crear un colchón financiero para enfrentar un eventual escenario pesimista, en el cual el crecimiento del año próximo no sería del 3,7 por ciento, como lo marcan las proyecciones oficiales hasta ahora. Las últimas señales del Congreso fueron positivas -evaluó Marx- y sostuvo que los mercados seguirán pendientes de la prueba más importante: el debate sobre la ley de presupuesto, que comenzó en estos días.

Economía "saludable"

Los números fríos "muestran una economía relativamente saludable", dijo el funcionario argentino, antes de abrir la ronda de preguntas con un pedido: "Tenemos que volver a los números básicos; tenemos que comportarnos como actores racionales en lugar de dejarnos llevar por distracciones".

La primera pregunta, formulada por David Roberts, del Bank of America, fue directa: "¿Qué pasa que la Argentina no crece?", quiso saber. Marx insinuó que el aumento de impuestos diseñado para achicar el déficit fiscal e instrumentado a principios de año había afectado el crecimiento ("no ayudó" en ese sentido, dijo).

Santiago Milán, de HSBC Securities, se mostró preocupado por el déficit de las provincias, un tema recurrente en las cavilaciones de los analistas de Wall Street.

Habitualmente crítico hacia la situación argentina, Walter Molano, de BCP Securities, cuestionó el parámetro que utilizó Marx acerca de la solvencia argentina (la relación proporcional de la deuda con el tamaño de la economía), "porque sabemos que el peso está sobrevaluado y eso no sirve de base para comparar con otros países".

Rápido de reflejos, el secretario de Finanzas vislumbró que la pregunta tenía implícito un cuestionamiento a la convertibilidad y dijo que "la clave para la Argentina pasa por preservar" su tipo de cambio.

Sánchez quiso saber si el equipo económico buscará una ayuda extraordinaria para recaudar los 20.000 millones de dólares que necesitará en 2001 para cumplir con los vencimientos de la deuda pública.

Marx respondió que la Argentina tiene interés en la línea de crédito contingente que está analizando el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero agregó: "Es altamente improbable que tengamos que recurrir a esos fondos".

Kaufman volvió a la carga con la confusión que las noticias de la sección política de los diarios generan en Wall Street: "Acusaciones de sobornos, la renuncia del vicepresidente, cambios de gabinete, más renuncias... ¿Cómo debe uno absorber todo eso?", insistió.

Sin entrar en los detalles de la puja interna, el secretario de Finanzas dijo que la buena noticia es que la Argentina está en transición de un sistema basado "en el liderazgo de un caudillo" a uno que busca consolidar las instituciones.

"¿Qué pueden hacer ustedes de nuevo para recuperar la credibilidad con los inversores?", disparó Robert Smalley, también de HSBC Securities, y luego Marx escuchó que le preguntaban "por cuánto tiempo más puede la Argentina descansar en fuentes domésticas de financiamiento".

El secretario se esforzó por disipar todas las dudas de un público que lo escucha habitualmente con mucha atención. "Nos da mucha confianza que tenga este puesto", lo despidió Kaufman. De todas maneras, Machinea vendrá en persona a hablar con los inversores.

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