Aconsejan al país incorporar tecnología para aumentar la productividad

Dicen que la globalización fue acompañada por un aumento de la pobreza
Alejandro Rebossio
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6 de diciembre de 2001  

VIENA.- En tiempos en que el sector manufacturero argentino involuciona hacia niveles de uso de la capacidad instalada similares a los de la crisis de 1989, en la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi) está pregonándose que la industrialización acompañada de incorporación tecnológica aumenta la productividad y reduce la pobreza. Para ello se precisa el diseño de una estrategia que no sólo depende de la acción de los mercados, según señalaron ayer expositores de distintos orígenes en el Foro de Desarrollo Industrial, ante la asamblea de los 169 países miembros de la Onudi, con sede en Viena.

El director general de la entidad anfitriona, el argentino Carlos Magariños, recordó que la globalización de los últimos 30 años fue acompañada de un incremento neto de la pobreza relativa. Hace tres decenios, los 50 países menos desarrollados estaban en un nivel parejo con las naciones en transición, como la Argentina, en términos de producto bruto interno (PBI) per cápita. Pero este último grupo ahora está 2,5 veces mejor que los más pobres. La diferencia del Primer Mundo con los países en vías de desarrollo se achicó: de 40 veces mayor pasó a 30 veces, mientras que se agrandó de 40 a 80 con los más atrasados. Las naciones en transición aumentaron la brecha respecto de los subdesarrollados en relación con el valor agregado de las manufacturas: del 50% a siete veces más.

No alcanzan las reformas

Magariños adjudicó estas tendencias a la industrialización y a la apertura a la globalización. Sin embargo, días atrás admitió a LA NACION que en ciertos países como la Argentina, donde se aplicaron reformas económicas, la acumulación de capital no bastó para el desarrollo, por lo que se requeriría aumentar la productividad mediante la tecnología.

El profesor Masayuki Kondo, de la Universidad Nacional de Yokohama (Japón), destacó que el aumento de productividad permitió el crecimiento del 30% de los países del Lejano Oriente. "Para promover el desarrollo tecnológico se necesita un ambiente adecuado para ello. Esto incluye estabilidad política y macroeconómica, una política comercial armónica con el mundo y una política de desarrollo de los recursos humanos, entre otros requisitos", enumeró Kondo, mientras exhibía sus transparencias en el moderno Austria Center.

El académico japonés, que trabajo para el Banco Mundial y el Ministerio de Comercio Internacional e Industria de su país, agregó que se precisa una estrategia tecnológica de país. "Para formularla hay que revisar la capacidad tecnológica nacional, el sistema y las políticas", dijo Kondo, uno de los expositores que convocaron más atención.

El canadiense Denis Belisle, director ejecutivo del Centro Internacional de Comercio -organismo dependiente de la ONU y la Organización Mundial de Comercio (OMC)-, destacó que el desarrollo industrial y los intercambios representan herramientas poderosas para mejorar la vida de los pueblos. También recomendó mayor competitividad y agresividad en los mercados mundiales, para lo que destacó el papel de las Pyme.

Belisle sugirió la creación de ambientes propicios para la atracción de inversión extranjera directa dirigida a la producción de exportaciones. "Esto abarca adecuados incentivos a la inversión, un régimen de comercio exterior estable, la posibilidad de repatriar el capital, el acceso a los mercados y la competitividad internacional". Puso como ejemplo a Chile, China e India.

El director de Estadística y Redes de Información de la Onudi, Ghislain Robyn, comentó a LA NACION que la Argentina no debe compararse con Irlanda o Finlandia, porque éstos recibieron ayuda como miembros de la Unión Europea.

Como ejemplo, citó a Japón, Corea del Sur o Chile, que carecían de industria hasta que aplicaron tecnología y estrategia. Robyn lamentó que los países sin industria enfrenten tres dificultades: la imposibilidad de aplicar políticas intervencionistas como las formuladas en Asia en los comienzos de su progreso manufacturero; la extrema competencia entre conglomerados de empresas, como los de Italia, México o India, y la cada vez mayor brecha tecnológica entre países desarrollados y subdesarrollados.

Necesidad de crecer

"En ciertos países como la Argentina, donde se aplicaron reformas económicas, la acumulación de capital no bastó para el desarrollo, por lo que se requiere aumentar la productividad mediante la tecnología."

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