Activos de bajo riesgo, la mejor opción

Por Rafael Ber Para LA NACION
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10 de diciembre de 2001  

Finalmente concluyó una convulsionada semana para los argentinos que incluyó todo tipo de problemas, desde restricciones a las extracciones bancarias hasta la negativa del FMI a liberar los $ 1260 millones clave para cumplir con los exigentes compromisos financieros.

Todo ello opacó el exitoso canje de deuda que se alcanzó en la denominada Fase I, el cual contó principalmente con una fuerte participación de inversores institucionales locales que generará importantes ahorros para nuestro país en términos de pagos de intereses.

En relación con las nuevas medidas que limitan principalmente la salida de capitales del sistema financiero, entendemos que fueron adecuadas y oportunas, ya que la velocidad que había adquirido la corrida bancaria se tornaba insostenible.

A pesar de ello, reconocemos que dichas limitaciones a la utilización de efectivo generan fuertes dificultades a la cotidiana operatoria de los individuos, lo cual impactará sin duda en el corto plazo en una profundización de la recesión.

A la agitación que generaron las medidas se sumó repentinamente la negativa del FMI a desembolsar los fondos acordados, sin los cuales creemos que deberá recurrirse a diversas "herramientas" para sustituir los mismos (entre ellas, colocación de instrumentos a AFJP, diferimiento de pagos, etc.).

El inmediato viaje de Cavallo a EE.UU. en busca de poder convencer a las autoridades del FMI de la sustentabilidad del actual plan económico y negociar los ajustes necesarios debe ser interpretado como positivo.

Nuestro escenario base en relación con dichas negociaciones es que finalizarán de manera favorable, aunque sin duda requerirán de una profundización de los ajustes fiscales. Entre ellos identificamos principalmente la aprobación de un presupuesto 2002 razonable en términos de posibilidades de cumplimiento y la sanción de la nueva ley de coparticipación.

Superado el canje local, el próximo objetivo será convencer a los inversores internacionales en la Fase II de apoyar la reestructuración de pasivos a través de una menor tasa que podría ubicarse en el 5% anual a fin de evitar una quita de capital.

A pesar de los crecientes temores de los ahorristas, no prevemos que la "confiscación" de activos monetarios ocurra tal como aún muchos mantienen fresco en sus memorias.

En vista de dicho escenario, recomendamos a los inversores posicionarse en activos de bajo riesgo dolarizados, aun resignando rentabilidad hasta tanto se aclare el complejo panorama financiero actual. En particular, creemos oportuno realizar un cambio de aplicación de fondos hacia bonos corporativos locales de empresas de primer nivel (Telefónica, Telecom, YPF, Perez Companc y Metrogas).

Asimismo, las acciones ofrecen interesantes refugios, aunque a raíz de la importante suba de la semana pasada sugerimos incrementar la selectividad a fin de evitar una potencial toma de ganancias. A las tradicionales Perez Companc, Siderca y Telecom creemos interesante agregar Transener, Gas Natural BAN, TGS e IRSA. Por último, la diversificación geográfica hacia bonos soberanos de otras economías emergentes también sería aconsejable, destacando entre ellas México, Brasil y Venezuela, principalmente.

El autor es analista de Argentine Research.

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