Ahora hay otro humor

Jorge Oviedo
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24 de octubre de 2000  

Ayer cambió la cara del Gobierno. Por primera vez en muchos días varios funcionarios parecían tener el humor que quieren transmitir a los operadores económicos y a la ciudadanía en general.

El presidente De la Rúa dijo a sus íntimos que partía hacia España con un ánimo completamente diferente al que tuvo desde que la crisis política comenzó a sacudir a su administración y a la Alianza.

No sólo el Presidente cree haber puesto punto final a la crisis. También lo creen así sus ministros. Varios de ellos lo manifestaron ayer en privado, después de las asunciones y de los anuncios económicos.

No es poco que Domingo Cavallo haya señalado su acuerdo con las medidas. El prestigio del ex ministro y la confianza en su palabra por parte de los grandes banqueros puede ser fundamental en un momento en que algunos analistas del exterior muestran un grado de exigencias insólito con la Argentina.

El propio Machinea confesó sentirse mucho más confiado en lo que vendrá. La gran tarea, ahora, será que los analistas e inversores de afuera y las personas que aquí viven, invierten y consumen vean que la cohesión del Gobierno permite apuntalar el retorno al crecimiento.

Con dos herramientas muy importantes en la mano, como las leyes antievasión y de emergencia económico-financiera del Estado, Machinea pareció abandonar parte del libreto que usó hasta ahora, según el cual no se debía tomar ningún riesgo bajando impuestos.

Podría decirse que optó por una salida "a lo Cavallo", con rebaja de impuestos y hasta con anuncios en el escenario del Banco Nación, una marca registrada en la gestión de aquél.

Es verdad que ahora Economía y la Jefatura de Gabinete quedarán mucho más presos de un incremento de los ingresos. Y eso exigirá una eficiencia que hace por lo menos seis años no se ve en la Aduana y la DGI. Pero el "bache" de la transición se cubrirá por otros medios. Machinea cambió e irá a España porque pretende cerrar allí el acuerdo con Repsol para prorrogar el contrato de extracción de gas en Loma de la Lata. En esa negociación espera lograr los recursos para cubrir cerca del 90% del faltante de caja que dejaría inicialmente la reducción impositiva.

Desde el costado político, los anuncios coincidieron con la puesta en funciones de las autoridades que sellan los acuerdos con el Frepaso; entre ellos, el remplazo de Santibañes.

De manera que el mensaje parece ser que los motivos políticos de la crisis han sido subsanados. Incluso, podría decirse que el paquete podría satisfacer el pedido de Chacho Alvarez cuando aún era vicepresidente, en el sentido de hacer más cosas para que la actividad vuelva a crecer.

No es pequeña señal que el hasta hace poco secretario de la vicepresidencia, Marcos Makón -hombre de mucha confianza de Alvarez-, haya sido puesto en funciones ayer en un cargo estratégico de la Jefatura de Gabinete. Y que haya jurado nada menos que ante De la Rúa.

Del lado económico, el paquete apunta a reactivar las inversiones, en parte limitando mucho el desastroso impuesto al endeudamiento empresario, uno de los mayores desaciertos que haya cometido la dupla Roque Fernández-Carlos Rodríguez.

Sin grandes privatizaciones por hacer -por lo tanto, con pocas oportunidades para tentar a los grandes capitales-, Economía opta por abrir negocios no bancarios del Banco Nación a un socio estratégico, lo que significará seguramente una inyección de cientos de millones de pesos.

Aunque faltan formalizar algunos detalles, los anuncios y juras de ayer parecen indicar que el Gobierno intenta lanzar una nueva etapa, para poner fin a una crisis política y económica extremadamente profunda.

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