Ahorristas conformes, pero con reservas

La nueva ley no les da total seguridad
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31 de agosto de 2001  

La ley de intangibilidad de los depósitos aprobada en el Senado no produjo mayores modificaciones en la conducta de los ahorristas. En un sondeo realizado por LA NACION, la mayoría de las personas encolumnadas delante los mostradores de los bancos de la city sostuvo que la norma es una forma de acrecentar las garantías, pero no las suficientes como para influirlos a la hora de abrir una cuenta corriente o un plazo fijo.

En ese sentido, Julio Cisca, que aguardaba frente a la ventanilla del Banco Itaú, afirmó que la norma "puede ser positiva", ya que "al menos uno tiene garantizada su plata". Marina Vedia, que se encontraba a su lado, opinó igual y agregó que no le va a influir a la hora de realizar los depósitos.

Todos los encuestados estaban al tanto de que la Constitución garantiza la intangibilidad de los depósitos. Sin embargo, sostuvieron que la ley era necesaria. El principal motivo de tal aseveración fue la situación económica por la que atraviesa el país. La inestabilidad conjugada con la inseguridad conformaron un cóctel que, según algunos, hizo necesaria una ley para traer cierto grado de credibilidad.

"Los depósitos de uno son inviolables, pero lamentablemente en este país hacía falta la ley. Con esto del riesgo país, la corrupción y la falta de trabajo, acá no hay nada seguro", afirmó el contador Emilio Manfreddo, que además descree de la posibilidad de que la norma frene la salida de los fondos.

"Es una seguridad mayor, pero en el fondo creo que no hacía falta, porque en última instancia si no hay plata la ley ni va a figurar", dijo, por su parte, Orlando Vinci.

Según Vinci, "el Estado no puede garantizar algo imposible, porque si hay una debacle económica no hay garantía de nada".

Por su parte, Roque Galimi, que recuerda cuando en 1989 el Gobierno reemplazó los depósitos por bonos con el plan Bonex, la nueva ley puede aportar cierta seguridad al ahorrista.

Un poco de tranquilidad

A pasos del mostrador de plazos fijos del Banco Francés, y considerando seriamente la posibilidad de sacar uno o no, Galimi confesó que la norma no es determinante para su decisión: "Esto me da sólo un poquito más de tranquilidad", concluyó.

Nora Giles, contadora, también la consideró una norma positiva, aunque cree que "no traerá a los capitales que salieron de los bancos".

La ley irrumpió así en una comunidad ahorrista acostumbrada a desconfiar y, a la vez, consciente de que la fuga de depósitos responde a algo más que a la tangibilidad de depósitos.

Eduardo Bilbao, economista y administrador, manifestó que hacía falta la norma porque no había suficiente tranquilidad entre los argentinos. Sin embargo, sostuvo que no va a prevenir la fuga de fondos porque la desconfianza no se debe a la ausencia de la ley, sino a la situación de la Argentina, "la recesión, la corrupción y el descreimiento en la política".

En ese sentido, afirmó: "Parcialmente puede llegar a influir, pero, en definitiva, ¿quién cree en la ley?"

No faltaron algunos optimistas, entre ellos Rafael Palmeri, que consideró que la norma creará "credibilidad en la gente". Señaló que se siente "más seguro" y consideró que ahora "volverán los fondos y el dinero reingresará en el circuito financiero".

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