Alberto Arizu: "No podemos pensar que el tipo de cambio es la única variable de competitividad"

El director de Luigi Bosca, bodega que acaba de asociarse con L Catterton, dijo que el sector del vino necesita que bajen las tasas de interés y se reduzca la inflación
Carlos Manzoni
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23 de diciembre de 2018  

  • MINI BIO. Cargo: Director de Bodega Luigi Bosca, familia Arizu. Estudios: licenciado en administración de empresas. Otra función: es presidente de Wines of Argentina desde 2010.

Un día después de anunciar la asociación de su compañía con L Catterton, la mayor empresa global de capital privado dedicada al sector de consumo, Alberto Arizu recibió a la nacion en su oficina de Puerto Madero. El director de Bodega Luigi Bosca | Familia Arizu, precisó los objetivos de esta nueva estrategia conjunta y se refirió a los mercados en los que pondrán foco, pero también hizo un análisis general de la actualidad de un sector que sufre los vaivenes de la macroeconomía. "No podemos pensar que el tipo de cambio es la única variable de competitividad", afirmó.

-¿Qué acordó con L Catterton?

-Primero, quiero aclarar que Luigi Bosca no se vendió, sino que se asoció con L Catterton. Que una compañía como la nuestra, con 117 años de historia, se haya asociado con una empresa internacional con las características de L Catterton es una excelente noticia para el país. Pero además es una muestra de que hay una Argentina posible, porque se trata de un proyecto que mira al largo plazo. L Catterton se formó con la fusión de Catterton Estados Unidos, un fondo de inversión enfocado en consumo, y el fondo de inversión del gigante del lujo LVMH y de su dueño, el grupo Arnault. L Catterton tiene un brazo en distintas partes del mundo, uno de los cuales está en América Latina y es el que hace la inversión acá.

-¿En qué beneficia esto a cada una de las partes?

-A ellos les permite participar de un negocio como el del vino y entrar a un sector que en este país tiene mucho potencial. A nosotros, nos aporta la fuerza que ellos tienen con su presencia internacional y, por supuesto, la inversión estratégica que van a hacer. Lo que nos unió en esta asociación fue la posibilidad de crecer e impulsar nuestro negocio con una mirada global. Algo importante es que L Catterton confía en nuestro management, que seguirá igual.

-¿Cuáles son hoy los principales problemas del sector?

-Todos hablan del dólar, pero para mí uno de los temas más preocupantes es la tasa a la que nos estamos financiando. Para esta industria eso es crucial, porque para crecer se necesita invertir y para eso se requiere financiación a tasas bajas. Acá lo que nos tiene que preocupar es la inflación, porque este sector la sufre mucho. Para dar una idea, mis precios en dólares en el mundo son los mismos que en 1995, mientras que mis costos suben al ritmo de la inflación local.

-¿Qué más se necesitaría para crecer a tasas interesantes?

-Una verdadera integración de la Argentina al mundo, de manera inteligente y con las principales economías. Hay que pensar, como parte de una estrategia de país, que el mercado no es de 40 millones de consumidores sino de casi 1000 millones. No podemos pensar en vivir con lo nuestro; eso es una locura. Hay que ver Australia o Chile, que son economías totalmente abiertas al mundo.

-¿Cuánto exporta el sector?

-Unos US$850 millones. Y espero que este año se supere levemente esa cifra (en 2011 fueron US$1000 millones). El país no cayó en los segmentos superiores ni perdió mercados, pero se perdió mucho en la base de la pirámide (menos de US$10 la botella). Recuperar esa base nos va a llevar un tiempo. Por eso, la Argentina necesita condiciones macroeconómicas de largo plazo. No podemos pensar que el tipo de cambio es la única variable de competitividad de la economía.

-¿A qué mercados van a apuntar más agresivamente con esta nueva asociación?

-Bueno, nosotros exportamos a 60 países, pero al anunciar esta asociación hemos puesto en el foco a Estados Unidos, Reino Unido, China y Brasil. Entre todos estos mercados, destaco China, porque ahí podemos pasar a exportar siete veces más en poco tiempo. Después, tenemos un mercado exportador muy equilibrado, con un set de diez plazas muy fuertes: además de los cuatro países nombrados están Canadá, Holanda, Rusia, Perú, Paraguay y México.

-¿Por qué destaca tanto al mercado chino?

-China tiene una clase media urbana que hoy está en 450 millones de personas, que ha incrementado sus posibilidades de consumo casi 20 veces en los últimos 20 años. Si a eso se suma lo que va a significar el ingreso de la nueva clase media futura, se agregan 120 millones más de consumidores en los próximos 20 años. Ya hay países que han tomado la iniciativa, como Australia y Chile. La Argentina vende ahí US$23 millones, mientras que Chile les exporta US$280 millones. En esta diferencia influye el hecho de que Chile lleva mucho más tiempo orientado a la exportación y, además, no ha tenido los obstáculos que la macroeconomía nos ha puesto a nosotros.

-¿Cuánto exporta Luigi Bosca?

-Unos US$18 millones, que son 350.000 cajas, con un precio promedio muy alto (de casi US$55 la caja). Veníamos con un plan para crecer 20 puntos por año afuera, porque creemos en el resurgimiento de la categoría argentina. Este año, las condiciones macro no permitieron eso, pero creemos que con esta asociación con L Catterton vamos a poder cumplir bien ese objetivo de expansión.

-¿Y cómo están en el mercado doméstico?

-Esa es otra historia. Es un mercado golpeado, porque este año ha sido duro. También se dice que hubo pérdida de consumo per cápita, pero hay que tener cuidado con eso, porque muchas veces lo que pasa es que se pierde en la base, pero no en los vinos de alta gama. Nosotros esperamos terminar el año empatados con 2017, con una facturación de $600 millones. Nuestro mix es 58% exportación y 42% mercado interno.

-¿Por qué cree que cayó tantoel consumo de vino en el país?

-Por un lado, los jóvenes se vuelcan más a la cerveza. Eso influye. Pero, además, hubo claramente un cambio de hábitos, porque la gente antes almorzaba más en familia y se tomaba una copa de vino. Tampoco hay que dejar de lado el fenómeno de la premiumización: se toma menos, pero de mayor precio. Hay posibilidades de crecer, pero es difícil volver a los 25 litros per cápita (hoy se está en 20).

-¿Cómo está el sector con la presión impositiva?

-Bueno, hubo mucho revuelo con el tema del impuesto interno, pero finalmente no se aprobó. Además, logramos que le quitaran el impuesto a los espumantes. Lo que sí está firme es lo de las retenciones, que es un problema porque son de casi 8/9% (antes eran de 5%). También bajaron a la mitad los reintegros (de 6% pasaron a 3,5%). Confiamos en que puedan eliminarse estas cargas, porque me consta que el Gobierno promovió el comercio exterior, pero se vio obligado a apelar a estas medidas.

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