
Alberto Virgilio Tedín
El fallecimiento
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No es poco lo que la industria automotriz argentina le debe a Alberto Virgilio Tedín, fallecido el sábado último en su finca de Tunuyán, Mendoza, a los 93 años. Como secretario de Industria del gobierno de Arturo Frondizi, en 1959 -meses antes de presentarle su renuncia-, le propuso que abriera el sector a las automotrices extranjeras, con la única condición de que se radicaran en el país.
La iniciativa atrajo ese año a 21 marcas de primera línea, de las que se establecieron una decena, estimulando simultáneamente el comienzo de la fabricación nacional. "Un hombre de ideas, un nacionalista clásico." Así definió a Tedín quien fue su médico personal, Ernesto Reyna Allende.
Pero las ideas, si bien aspecto gravitante de su personalidad, estaban en armonía con un complemento dinámico orientado a concretar grandes obras materiales. De ello da cuenta una amplia trayectoria, tanto en el campo empresarial como en la función pública. Nació en la Capital Federal en 1907 y a los 24 años se recibió de abogado en la Facultad de Derecho de la UBA. Ejerció la docencia en diversos institutos públicos y privados.
Fue presidente de las firmas Petrosur y Cominco, y director de Bieckert SA. Entre 1931 y 1941 ocupó diversos cargos públicos. Entre 1941 y 1943 fue subprocurador del Tesoro de la Nación. A fines de ese año, ocupó la Secretaría de Hacienda y Administración de la Ciudad de Buenos Aires. Esos antecedentes influyeron para que Frondizi aprobara su nombramiento al frente de la Secretaría de Industria y Minería, que propuso su primer ministro de Economía, Emilio Donato del Carril. Años más tarde, en 1959, y por un profundo distanciamiento de ideas con el entonces presidente, Tedín se alejó del Gobierno.
Fue también un impulsor de la actividad maderera (presidió la Cámara Argentina de la Industria de la Madera Aglomerada, en el 78) y propició el desarrollo de la Patagonia, sin encontrar nunca el interés de los sectores oficiales. Colaboró en diversas publicaciones, en temas económicos y humanísticos. En la sección Economía de La Nación , apareció en enero de 1992 su último trabajo, referido a las futuras corrientes migratorias hacia nuestro país.





