Apoya el FMI la decisión de Cavallo

La suspensión parcial de los planes de competitividad provocó alivio en los organismos de crédito que lideran el blindaje Afirman que los beneficios eran negativos en términos fiscales, administrativos y distributivos Quieren ver el presupuesto antes de girar los US$ 1264 millones
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12 de diciembre de 2001  

En una tarde con niebla y algunas nubes, en Washington no había ayer expresiones de felicidad, pero al menos predominaba una agradable sensación de alivio. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial recibieron con gran satisfacción la suspensión de los planes de competitividad decretada por el ministro de Economía, Domingo Cavallo.

A ambos lados de las calles H y 19, en la capital de los Estados Unidos, donde están las sedes de los organismos multilaterales, había cierto beneplácito por "la voluntad del ministro Cavallo para acomodarse y aceptar el punto de vista del Fondo", según expresó a LA NACION por vía telefónica un importante funcionario que controla la marcha de las cuentas argentinas. De acuerdo con esta fuente, los planes de competitividad eran señales "terribles" desde tres ángulos:

  • Fiscal: provocaban un costo alto para el Estado a cambio de un beneficio relativo en un contexto de fuerte recesión e incertidumbre.
  • Administrativo: generaban importantes complicaciones para la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). "El Gobierno no tiene capacidad para manejar un sistema de estas características en forma transparente", se sentenció.
  • Distributivo: constituía una "injusta" decisión en materia de manejo de los recursos públicos apoyar a un grupo de empresas mientras se recortaban salarios y jubilaciones.
  • Para el organismo, el paso que está a punto de dar el Palacio de Hacienda es importante, aunque no suficiente: también se esperan señales claras respecto de la aprobación del presupuesto 2002 para destrabar el giro de US$ 1264 millones.

    "Difícilmente se gire el dinero sin el presupuesto presentado", sentenció la fuente. Sin embargo, si el Gobierno lograra un mínimo consenso en torno de las cuentas fiscales del año próximo, el directorio que conduce el alemán Horst Kšhler podría romper su tradicional receso de Navidad para tratar el pedido argentino antes de fin de año.

    Trámite telefónico

    Desde el Fondo Monetario se aseguró que no hará falta que estén todos los directores del organismo en Washington para decidir la suerte de la Argentina, ni siquiera el propio Kšhler.

    "En la crisis de Corea, el director gerente (Michelle Camdessus, en ese entonces) aprobó el paquete de emergencia para ese país en una teleconferencia desde Francia porque era Navidad", recordó con cierta nostalgia un funcionario.

    De todos modos, la preocupación del Palacio de Hacienda no se focaliza tanto en Kšhler como en la "Dama de Hierro" del FMI, Anne Krueger, que refleja las opiniones de la administración Bush.

    Krueger, con fama de dura y poca formación en materia financiera, esperaba anoche una llamada telefónica de Cavallo. Fuentes del Palacio de Hacienda precisaron a LA NACION que el ministro se comunicaría con la economista apenas se sellaran todos los detalles del plan de ahorro fiscal de US$ 4000 millones, basado en la suspensión parcial de los planes de competitividad.

    Mientras buscaba a diestra y siniestra los recursos para pagar este viernes dos vencimientos de deuda por un total de 750 millones de dólares, un integrante del equipo económico admitió que el FMI quiere ver "el plan integral de la Argentina" antes de decidir si pone en marcha nuevamente el salvamento de la Argentina. Si ello ocurriera, los técnicos que siguen a la Argentina desde Washington creen que es posible evitar el default en el corto plazo. Luego, habrá que volver a discutir la sustentabilidad del sistema de convertibilidad. Pero ésa es otra historia, que se escribirá más adelante.

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