Las lecciones que dejó el pionero de las bicicletas compartidas en China

Fuente: LA NACION
Después de sumar cientos de millones en las rondas de inversión, la firma Ofo está jaqueada por las deudas y no logra hacer rentable su negocio
The Economist
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13 de febrero de 2019  

Cuando todos los colores ya habían sido apropiados por las empresas de bicicletas compartidas rivales, Qicai Bike (o "siete colores") se decidió por el arco iris. A sus marcos llamativos les agregó ruedas fosforescentes, con la esperanza de tener ventaja en el horario nocturno sobre sus competidores. Lanzada en junio de 2017, las bicicletas de Qicai se sumaron a las más de 70 startups de bicis compartidas en ciudades chinas, sin candado y que se pagan con un código QR a través de apps de celular.

Pero para entonces ya parecía claro que era una carrera de dos bicicletas, configuración típica de las afiebradas batallas empresariales en China. Ese mismo verano, Ofo, creada por estudiantes de la Universidad de Pekín de elite en 2014, llevaron sus bicis amarillas a la meseta tibetana, haciendo de Lhasa su ciudad número 100. Su principal competidora, Mobike (naranja y plata) reunió más de US$600 millones, en una ronda encabezada por Tencent, un gigante de las redes sociales. Cada startup fue valuada en espumantes US$3000 millones, más o menos.

Ahora Ofo languidece. Se han multiplicado demandas por cuentas impagas de fabricantes de bicicletas, empresas de candados y compañías de logística. El mes pasado una corte puso a su fundador, Dai Wei, de 27 años, en una lista negra de crédito, prohibiéndole pernoctar en hoteles caros o volar en primera clase. Él y su firma deben a proveedores al menos US$28,6 millones. Recientemente 12 millones de usuarios de la app esperaron la devolución de depósitos en una cola virtual. En una carta al personal, Dai escribió que había considerado la quiebra. Este mes Ofo disolvió su unidad internacional, que había enviado flotas a 20 países, desde México hasta Malasia.

¿Qué salió mal? Para observadores de las disputas de la economía tecnológica en China, la carrera por las bicicletas compartidas parece encajar en un patrón habitual. Las grandes inversiones de Ofo y Mobike alimentaron una guerra por el territorio que colonizó ciudades con sus bicicletas, seduciendo a firmas de capital de riesgo. Andar media hora cuesta solo 1 yuan (15 centavos de dólar). El modelo rápidamente conquistó usuarios. El negocio daba pérdidas, deprimido por una guerra de subsidios, pero esto sucedió también con las apps de viajes compartidos y de delivery de comida.

Ofo y Mobike se despegaron del resto, conquistando una participación sumada en el mercado del 90%, según estima la consultora Counterpoint. La mayoría de los jugadores que quedaron rezagados se terminaron hundiendo, en un proceso que recuerda la Guerra de Miles de Cupones Groupon librada por clones chinos del servicio, que dejó un solo ganador, Meituan. Ahora está valuado en US$30.000 millones, haciendo delivery de alimentos, reserva de viajes y mucho más. En abril pasado adquirió Mobike, aliviando a la startup sus preocupaciones financieras. En aquel tiempo Mobike perdía cerca de 16 millones de yuanes al día, de acuerdo con los documentos de Meituan al hacer su oferta. El 23 de enero Meituan anunció que pronto se rebautizaría Meituan Bike y estaría disponible solo dentro de su app .

Ofo también tuvo el respaldo requerido de firmas poderosas: el fabricante de celulares Xiaomi, la app de viajes compartidos Didi Chuxing y el gigante del comercio electrónico Alibaba. Los problemas de Ofo cristalizaron, considera Jeffrey Towson de la Universidad de Pekín, cuando Didi invirtió en su propio servicio de bicicletas y Alibaba respaldó a HelloBike, un pequeño jugador, lo que significó que para Ofo "los grandes compañeros de baile desaparecieron". Inusualmente se resistió a una fusión de gigantes. Era evidente el exceso de entusiasmo y de ambiciones, especialmente en Ofo. Logró siete rondas de financiamiento en 18 meses, recibiendo US$2200 millones en total. Los medios locales citaron gente de la firma que dijeron que Ofo tenía más dinero del que sabía en qué invertir. Se dice que gastó 10 millones de yuanes en Lu Han, una estrella pop china, para que promoviera sus bicis.

Uno de los proveedores de Ofo, Flying Pigeon, un fabricante de bicis de 80 años en el mercado en Tianjin, percibió que su mayor cliente iba demasiado rápido. Ofo pedía 600.000 bicis al mes, pero Flying Pigeon se negó, según un ex alto empleado. "Pensé que estaban locos", dice. Una bici Ofo salía de la línea de producción cada 15 segundos.

Con semejante viento de frente fue una sorpresa ver a un nuevo contrincante ascender al tercer lugar, detrás de Ofo y Mobike. HelloBike recientemente reunió 4000 millones de yuanes, en parte de Ant Financial de Alibaba, pero da señales de ser más disciplinada. A fines de 2017 se fusionó con otra empresa similar y asegura contar con bicicletas en 300 ciudades chinas (no tiene planes de expandirse al extranjero).

La entrada tardía de HelloBike le permitió hacerse conocida en grandes ciudades con solo alrededor de un tercio la cantidad de bicicletas que Ofo y Mobike desplegaron en su pico. Dice que será rentable este año, mayormente por viajes de un yuan. Dos quintos de estos son en ciudades de nivel inferior con poca competencia, lo que le permitió evitar las guerras por los subsidios. Pero la firma tiene una actitud fanfarrona, lo que sugiere que puede excederse: "Si hay una adquisición -dice Li-, nosotros seremos los que nos devoraremos a los demás".

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