
Asia, un milagro que se destruyó hace un año
La región entró en una de las crisis más agudas del siglo y castigó a todos los mercados emergentes del mundo; América Latina perdió competitividad.
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El 2 de julio de 1997, abrumada por un creciente deterioro de sus cuentas públicas, Tailandia debió devaluar un 20% su moneda. La medida no pasó enteramente inadvertida en los mercados, pero estuvo lejos de causar preocupación profunda entre analistas internacionales todavía embriagados por años de crecimiento y expansión en la región.
Un año después, todo el sudeste asiático se encuentra sumergido en una de las peores crisis financieras del siglo. El Fondo Monetario Internacional ya rebajó en un punto porcentual el crecimiento de la economía mundial para este año y debió desembolsar más de 120 mil millones de dólares sólo en el salvamento de Indonesia, Corea del Sur y Tailandia. Su director gerente, Michel Camdessus, ya dijo que se ha quedado sin dinero y que necesita un ingreso extraordinario para atender la deteriorada situación rusa.
Semanas atrás, Japón entró oficialmente en recesión, con una caída de más del 5% de su PBI, cuatro veces superior a la esperada por analistas internacionales y las bolsas del sudeste asiático llevan acumuladas pérdidas superiores al 60% en promedio, mientras que la devaluación de sus monedas se ubica alrededor del 40 por ciento en el último año.
Gran parte del dinero que escapó de Asia fue a parar a los bonos y acciones de Estados Unidos y de Europa, que exhibieron, en lo que va del año, fuertes subas.
Una población que sufre
Para la población asiática, la crisis tiene consecuencias trágicamente palpables, que van desde aumentos virulentos de precios, aumentos de la desocupación e incluso fuertes retrocesos en la lucha contra problemas sociales y de salud, tales como la prostitución infantil y la propagación del HIV.
Incluso en Japón, la segunda economía del mundo, el desempleo ha comenzado a asomar la cabeza, alcanzando al 4,1%, el mayor nivel desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
"Es una crisis que tiene su base en un muy debilitado sistema financiero. Especialmente en Japón, donde no habrá una solución duradera hasta tanto no se depuren los bancos de sus malos préstamos", explicó a La Nación John Welch, del Banco Paribas, en Nueva York.
La crisis regional se debe a una explosiva combinación de altos déficit de cuenta corriente, sobreendeudamientos empresarios y burbujas especulativas en mercados inmobiliarios.
La pregunta del millón es, por estos días, si lo peor de la crisis ya pasó.
Los analistas temen que un mayor derrape japonés y una baja del valor del yen desate una nueva ronda de devaluaciones competitivas en la región. "Yo personalmente creo firmemente que lo peor quedó atrás", señaló Welch. "Ahora bien. Ni soñar con una rápida recuperación", dijo el analista, quien estimó que se necesitarán no menos de cinco años para que las economías asiáticas vuelvan a ponerse de pie.
En diálogo con La Nación , Yoshito Yoshimura, consejero económico de la embajada de Japón en la Argentina, señaló que "hay elementos para suponer que el paquete de reformas lanzado por Japón, tanto en el sector bancario como los más de 120 mil millones en rebajas de impuestos e inversiones en obra pública, funcionarán. Sin embargo, hay un desafío cultural". En ese sentido, el renombrado economista norteamericano Lester Thurow consideró que en Asia es extremadamente difícil desterrar prácticas corruptas por el fuerte amiguismo en los más altos niveles del poder.
América latina, mejor
Para América latina, la crisis asiática repercutió principalmente en un virulento deterioro de los términos de intercambio, o sea, una pérdida de competitividad para las exportaciones de esta región, así como por una baja en el precio de los commodities. A su vez, la condición de países emergentes que exhiben las economías latinoamericanas ha provocado una fuerte caída en las cotizaciones bursátiles, dado que los inversores internacionales han huido en masa de estos mercados.
"Pero, en general, las economías de América latina demostraron que están actualmente mucho más sanas que las de sus pares asiáticas", dijo Welch.




