Augusto De La Torre: "La Argentina es ahora el país con mayor potencial en toda América del Sur"

El economista jefe para América latina del Banco Mundial halaga al Gobierno y dice que, ante el fin del ciclo de las commodities, hay un desafío político de explicarle a la gente que debe gastar menos
Florencia Donovan
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1 de septiembre de 2016  

Crédito: Fernando Massobrio

Los tiempos de bonanza para América latina se acabaron. En una entrevista con LA NACION, Augusto De la Torre, economista jefe para América latina y el Caribe del Banco Mundial (BM), dice que, con la caída de los precios de las materias primas, el Gobierno tiene el desafío de explicarle a la población que no puede gastar como lo hizo en la última década. Optimista, pondera al Gobierno de Macri y dice que la Argentina es la "gran esperanza de la región".

-¿El ajuste llegó para la región?

-El común de la gente experimenta los efectos de este tipo de grandes cambios de los factores externos, pero no los identifica con claridad. Uno puede explicar el 75% de los movimientos de las economías latinoamericanas por factores externos.

-¿Se cometieron errores, que sigue manteniéndose tal fragilidad ante los shocks externos?

-Somos una región en donde los recursos naturales son claves. Eso se intensificó. La mejora de los precios de las commodities facilitó una expansión muy grande del gasto doméstico, del fiscal, del consumo. Pero este ritmo de gasto no es sostenible. Es una quimera pensar que América latina va a volver al contexto de bonanza de los últimos 15 años.

-¿Cómo ve a la Argentina hoy?

-Antes, cuando cambiaban ciclos, había grandes crisis. Este fin de ciclo no ha producido ese tipo de crisis sistémicas, quizás con la excepción de Venezuela. Al no tener esos grandes incendios, la gente no percibe la necesidad de hacer correcciones. Pero objetivamente, la realidad es que tenemos que adaptar los patrones de gasto a las nuevas condiciones externas, que han cambiado de manera violenta. En la Argentina hay un factor adicional que es Brasil. Por cada punto de desaceleración de Brasil, la Argentina tiende a desacelerarse 0,7%. La política económica del presente en la Argentina se hace en un contexto muy distinto al de 2013 y eso hay que entenderlo. En un contexto donde no hay crisis, la pedagogía de las medidas cuesta más. El Gobierno tampoco puede impulsar la economía con gasto como antes. Necesita que el sector productivo reasigne actividades a clientes de mercados internacionales y eso no pasa de la noche a la mañana.

-El BM es bastante optimista en su estimación del PBI argentino para este año, -0,5% contra el -1,5% de muchos, ¿por qué?

-La tarea de las proyecciones se ha vuelto una tarea muy peligrosa. Una manera de minimizar los riesgos es explicar los supuestos que uno tiene. En la Argentina, el -0,5%, tiene supuestos de lo que pasa en Brasil, China, con las tasas en EE.UU. Hay un consenso de que la situación de contracción económica en America del Sur está tocando fondo y hay razones fuertes para pensar que el próximo año será positivo, no de un crecimiento para cantar victoria. Y eso, porque hay evidencia de que Brasil está tocando fondo.

-¿Cómo ve el tema fiscal? Pareciera ser la principal preocupación de los inversores afuera.

-Hay que darle la bienvenida a esta noticia de que el fin de ciclo no ha producido una gran crisis. Nos abre la oportunidad de hacer las cosas más civilizadas, de alinear el gasto y el consumo en forma más gradual. Lo otro es distribuir el ajuste equitativamente y ese es un tema de pedagogía política. Se puede explicar a la gente que no se puede tener el ritmo de gasto de cuando las commodities estaban altas, pero no es fácil. Es un tema de cómo lo distribuyes en la población, por eso hay tensión social. Pero en la medida en que haya la percepción de que es una transición seria hacia una convergencia, la preocupación de los analistas cae. Con respecto a las tarifas, es un contratiempo, porque desvía de la trayectoria, pero uno puede verlo como positivo: es el reconocimiento de una sociedad donde hay pesos y contrapesos. La Argentina está en un proceso de consolidación institucional.

-¿Cómo califica estos meses del gobierno de Macri?

-Le doy una alta calificación. El simple hecho de restaurar la credibilidad de las cifras era un paso importante; limpió las restricciones al mercado cambiario, a las importaciones, y empezó a bajar el peso a ciertos tributos. Un paso necesario era reestablecer las relaciones con los mercados internacionales, que fue admirablemente bien llevado y exitoso. Y luego tienes el reestablecimiento gradual, pero claro, de la independencia del Banco Central, que es clave para la estabilidad de precios. De todos los países de América del Sur, el upside de la Argentina es el mayor. Pero también hay desafíos y no hay que minimizarlos. Uno es la macro, que se está manejando, para que no sea un obstáculo al crecimiento. Luego hay una serie de reformas estructurales para darle vigor a la inversión privada. Y eso requiere pensar en grandes temas: la educación, la logística, la infraestructura, que haya competencia en mercados que hoy no son competitivos, integración con el mundo... Ese es un tema donde la Argentina tiene mucho por avanzar.

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