Billetes de $ 500, buena noticia para casi todos

Juan Carlos de Pablo
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10 de julio de 2016  

Entran en circulación los billetes de $ 500. En octubre próximo saldrán a la calle los de $ 200 y, a comienzos de 2017, los de $ 1000. ¿Estamos delante de una simple cuestión de comodidad o también frente a una "señal" de política monetaria? Las ventajas son obvias, pero, ¿le generará esto inconvenientes a algunos compatriotas?

Al respecto entrevisté al norteamericano Edward Stone Shaw (1908-1994), quien desde su tesis doctoral propuso basar el análisis monetario sobre la base de los balances de las instituciones financieras. Al igual que a Hyman Philip Minsky, le preocupaba la inestabilidad macroeconómica inherente a las decisiones adoptadas en los bancos, por lo cual proponía regular el funcionamiento del sector. En la comunidad académica es principalmente conocido por Dinero en una teoría de las finanzas, que en 1960 publicó junto con John G. Gurley.

-¿Con qué criterio hay que elegir la unidad de cuenta, en un sistema monetario y la denominación de los billetes?

-Con el de la comodidad para realizar las distintas transacciones. En un país donde la unidad monetaria es muy pequeña, un caramelo puede costar $ 12.345.678; en un país donde es muy grande, un auto de alta gama puede costar $ 0,001. ¿Se imagina hacer transacciones en un país como ese?

-¿Y la denominación de los billetes?

-Nuevamente, una cuestión de comodidad. Cuando, producto de la inflación, los precios en pesos aumentan, pero se siguen emitiendo billetes de bajas denominaciones, cada vez se necesitan más billetes para comprar la misma cantidad de bienes. Lo cual genera derroches de papel, tinta, tiempo para contarlos, tamaño de las billeteras y las carteras, y velocidad con la cual hay que reponer el efectivo en los cajeros automáticos. Afortunadamente, ahora el tamaño de los billetes no aumenta con su denominación, cosa que no ocurría con los denominados "pesos moneda nacional".

-Pero emitir billetes de $ 500, para reemplazar parcialmente el uso de los de $ 100, les complicará la vida a los operarios de la Casa de la Moneda, los choferes de los camiones de caudales y los repositores de los cajeros automáticos.

-De la misma manera que la invención de la lámpara eléctrica les complicó la vida a los operarios de las fábricas de velas. A propósito: hace un tiempo, por presión sindical, se frenó la iniciativa de dejar de imprimir estados de cuenta financieros, para distribuirlos de manera electrónica. Espero que ahora no ocurra algo parecido.

-El anterior gobierno no emitió billetes de mayor denominación. La decisión del gobierno actual, ¿no aumentará las expectativas inflacionarias?

-Los argentinos padecen inflación desde la Segunda Guerra Mundial, de manera que si algo les sobra, eso es experiencia. Pretender que un detalle operativo, como la denominación de los billetes, controle o siquiera afecte las expectativas inflacionarias es subestimar a sus compatriotas. Tampoco le sirvió al anterior gobierno, por lo que su comportamiento en esta materia tiene que explicarse por otro tipo de razones.

-Desde el punto de vista monetario, ¿qué importancia tiene el motivo elegido para ilustrar los billetes?

-Ninguna. Probablemente para evitar debates que puedan demorar el lanzamiento de billetes de mayor denominación, las actuales autoridades optaron por dejar de utilizar figuras humanas. A modo de chanza sugeriría utilizar fotografías pornográficas, para alentar la demanda de dinero para atesorar y mejorar la balanza de pagos, porque algunos extranjeros podrían tener interés en coleccionarlos. Pero no basaría la política monetaria en esto.

-Entonces, ¿da lo mismo cualquier ilustración?

-Quienes diseñan billetes no le prestan atención tanto a las ilustraciones como a complicarles la vida a los falsificadores. Por eso, más allá del motivo elegido, incluyen marcas de agua, relieves y firuletes. Y como los falsificadores tienen incentivos para imprimir los billetes de mayor denominación, desde el punto de vista del diseño la complejidad de los billetes tiene que aumentar con la denominación.

-Don Edward, muchas gracias.

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