Industrias creativas: el potencial de las ideas que crean cultura y riqueza

El software -incluyendo los videojuegos- y los servicios profesionales empujan el grupo de sectores basados en conocimiento, mientras que algunos negocios tradicionales, como el audiovisual, se reorganizan y otros encuentran nuevos nichos, como el editorial
José Crettaz
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9 de noviembre de 2016  

El desafío de transformar las ideas en un buen negocio
El desafío de transformar las ideas en un buen negocio

La economía creativa genera el 3% del PBI de la Argentina y da trabajo a unas 400.000 personas, lo que significa el 2,5% del empleo del país, según datos del Ministerio de Cultura de la Nación. Si se suman los de la economía del conocimiento (415.000 empleos) y se restan las duplicidades el resultado final será muy superior. Pero para un país que produce más de 60 largometrajes de ficción al año, tiene la mayor plaza de teatro comercial de América latina, diseñadores de indumentaria y chefs posicionados regionalmente, es uno de los más premiados en creatividad publicitaria y logró éxitos globales en videojuegos, aquellos números tienen gusto a poco y -con alguna excepción, como el software- no crecen desde hace una década.

Las industrias creativas incluyen los ciclos de creación, producción y distribución de bienes y servicios que utilizan la creatividad y el capital intelectual como insumos primarios. Estos sectores impactan en la competitividad de los no creativos: "Una pyme industrial que se vincula con un estudio de diseño que le aporta creatividad a procesos o packaging termina siendo más eficiente", sostuvo Enrique Avogadro, secretario de Cultura y Creatividad del Ministerio de Cultura.

Australia, en 1994, y el Reino Unido, en 1997, fueron los primeros países en plantear estrategias nacionales para el desarrollo de estos sectores, que implican un recorte distinto de la actividad económica, que se superpone con la economía del conocimiento y la de la experiencia, cada uno de los cuales tiene su propia biblioteca. "El desafío por delante es transferir la metodología que hizo competitivos a los emprendedores tecnológicos a los de otros sectores creativos en lo referido al desarrollo de proyectos y de mercados y en la búsqueda de capitales", se entusiasmó Mariano Mayer, secretario de Emprendedores y Pymes del Ministerio de Producción. "Este año, el sector del conocimiento fue el segundo que más divisas generó después del campo, con US$ 6500 millones, y por encima de la industria automotriz", agregó Carlos Pallotti, subsecretario de Servicios Tecnológicos y Productivos.

Una clasificación no exhaustiva incluye al menos diez sectores con presente y potencial en la Argentina.

1. Audiovisual (cine, TV, video digital). En reconstrucción.

La burbuja de subsidios que el ex Ministerio de Planificación distribuyó arbitrariamente y sin controles distorsionó el sector, destruyó las capacidades comerciales que venían generándose y dejó un buen número de desempleados. Ahora, tanto desde el Estado (que lanzó algunas líneas de crédito) como desde las varias cámaras en las que está partida la industria, se busca profundizar el modelo de desarrollo de proyectos, coproducciones internacionales y exportación. En ese sentido, todos miran los pasos de Oficina Burman, la nueva empresa de Daniel Burman, que el año próximo estrenará Edha, la primera producción original de Netflix en la Argentina, y que meses atrás anunció un acuerdo con el grupo catalán Mediapro para desarrollar proyectos de series. Pero en el formato pyme también hay negocios: la misión con 80 emprendimientos culturales que viajó al Mercado de Industrias Culturales del Sur (Micsur), realizado semanas atrás en Colombia, cerró varios acuerdos regionales.

2. Software (servicios, videojuegos, aplicaciones). No descansa.

En un país con 32% de pobres y alto desempleo, el sector del software puede parecer extraño: crece al ritmo de la oferta de mano de obra. Cuanto más talento encuentra, más crece. Por ejemplo, ahora mismo hay 9000 puestos sin cubrir. En el país existen unas 5000 empresas que el año pasado emplearon 81.800 personas y facturaron US$ 3479 millones (US$ 1000 millones por exportaciones). "La industria generó 3400 nuevos puestos en el primer trimestre de 2016 y a fin de año ese número podría llegar a 7000", afirmó Aníbal Carmona, presidente de la Cámara de la Industria Argentina del Software (Cessi).

Dentro del software, los videojuegos siguen teniendo un enorme potencial. El primer videojuego argentino se hizo hace 30 años, era un truco y se vendía en cintas. Hoy hay 70 estudios, entre grandes empresas, firmas medianas y pequeños estudios. Este subsector factura al menos US$ 50 millones. "El desafío es generar marca país. Tenemos que tener más productos como Preguntados", dijo Andrés Rossi, presidente de la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos de Argentina (ADVA), que también estuvo en el Micsur buscando socios brasileños para poder desembarcar en ese mercado.

3. Editorial (libros, derechos). En reconfiguración.

En los años 90, las editoriales nacionales pasaron por un proceso de concentración y extranjerización que luego se replicaría a escala global. Paradójicamente, esa concentración generó nichos desatendidos y creó oportunidades para nuevas editoriales. "Lo que apareció a la sombra de aquel fenómeno es un sector muy interesante de editoriales independientes que hoy son sellos robustos con catálogos originales que exportan a la región y marcan una forma alternativa de hacer las cosas", describió Avogadro. De hecho, el número de editoriales viene creciendo sostenidamente en la última década: en 2006 eran 386 y hoy superan las 500. En la Argentina se editaron el año pasado 28.966 títulos (el 17% fueron e-books, un porcentaje que no crece), unos 20.000 de los cuales se hacen desde el área metropolitana.

4. Música (en vivo o grabada). En expansión.

Tras el estallido de las grandes discográficas globales, empezaron a surgir sellos especializados con catálogos muy cuidados. Sólo en la ciudad de Buenos Aires hay unos 140 discográficas, 74 estudios de grabación y un centenar de espacios de música en vivo. El sector tuvo un rebote importante en 2009, cuando facturó $ 1223 millones y empezó a consolidar el nuevo modelo de negocios: no hacer shows para vender discos, sino regalar canciones para vender entradas a los conciertos. Mientras la distribución de música grabada se concentra en YouTube y Spotify, y los ingresos de los autores e intérpretes por derechos de propiedad intelectual están en el orden de los $ 1000 millones anuales, se afianza el circuito local y la exportación de música en vivo.

5. Servicios profesionales (contables, legales, recursos humanos). El boom inesperado.

Los servicios profesionales de alto valor, que facturan alrededor de US$ 2400 millones, tuvieron este año un crecimiento impresionante. Según cifras oficiales, hay por lo menos 47 grandes empresas haciendo servicios globales desde la Argentina. Hay algunos casos llamativos, como una firma que centraliza el armado de todas sus presentaciones en PowerPoint desde Buenos Aires.

6. Diseño (indumentaria, muebles, arquitectura). La parte de abajo del iceberg.

Consultado sobre emprendimientos novedosos en diseño, Mayer menciona de inmediato el caso de Hickies. "Son dos emprendedores argentinos que se tuvieron que ir del país e innovaron en el mercado de los cordones, que tiene 3000 años de antigüedad. No lo pudieron hacer acá y el nuestro fue uno de los países a donde más les costó entrar", contó. Gastón Frydlewski y su esposa Mariquel crearon en Nueva York sus Hickies, que reemplazan los cordones de las zapatillas, responden al movimiento de los pies y evitan tener que atar y desatar. El diseño es un subuniverso muy heterogéneo donde conviven emprendimientos de todo tipo, desde iniciativas regionales de innovación social, hasta estudios digitales que exportan por Internet, pasando por empresas que venden indumentaria a mercados muy difíciles.

7. Gastronomía (chefs, ferias y restaurantes). Se está cocinando.

La gastronomía está en ebullición. Con el modelo de Perú, cuyos platos y sabores se volvieron globales de la mano de chefs emprendedores como Gastón Acurio, los cocineros argentinos van tras su espacio. El boom de los food trucks, que son la expresión de nuevos hábitos culturales; las nuevas ferias, como Masticar o Leer y Comer, que implican también un abordaje creativo del espacio urbano; y los restaurantes no tradicionales, que combinan la comida con el diseño y otras experiencias, son reflejo de aquella ebullición.

8. Artes escénicas (teatro, festivales). Un mercado que espera.

Buenos Aires tiene la escena teatral más relevante del hemisferio Sur, pero la actividad también es muy potente en el interior, con compañías y grupos que muestran un gran potencial y escenas que podrían tener un fructífero recorrido. El potencial exportador de este sector se vio en Micsur, a donde viajaron diez emprendedores de este ámbito, que lograron colocar sus productos.

9. Publicidad (creatividad y servicios). Más premios que mercado.

La creatividad argentina demuestra cada año en el festival Cannes Lions su nivel internacional al quedar siempre entre los cinco o seis países más premiados. "Estamos sobrerepresentados, porque nuestro mercado publicitario claramente no está en esa posición. Eso muestra que allí hay una oportunidad y estamos viendo cómo podemos aportar, tanto en Cannes Lions como en SXSW, el evento de innovación más grande del mundo", prometió Avogadro. Según la Asociación Argentina de Publicidad (AAP), en el país hay 450 agencias, el 44% son creativas, 25% digitales y el resto se dedica a promociones, relaciones públicas, planificación de medios e investigación de mercado. El año pasado tuvieron ingresos por US$ 1000 millones, de los cuales la mitad fueron por exportaciones. Todo el sector emplea a unas 12.000 personas.

10. Artes visuales (artistas, galeristas). Pinta bien.

"Tenemos instituciones más sólidas (como la cámara fundada este año), museos públicos y privados de renombre, una feria de una antigüedad considerable, pero un mercado muy pequeño para toda esa escena", resumió Orly Benzacar, directora de la galería Ruth Benzacar y presidenta de la flamante Cámara Argentina de Galerías de Arte Contemporáneo. Esa asociación agrupa a 44 galerías de arte, de las cuales 36 están en la ciudad y el resto en la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Rosario. En total, representan a unos 500 artistas. Desde hace algunos años, el país viene consolidando su presencia en ferias internacionales como Madrid Arco, donde la Argentina será país invitado en febrero próximo.

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