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Buscan que los mercados sean más competitivos

Winograd dijo que se quiere bajar la tasa de las tarjetas; situación de Endesa
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31 de enero de 2000  

Sin reglamentarismos ni fundamentalismo de mercado. En esa posición intermedia el Gobierno ubica la política de defensa de la competencia, que busca "aumentar el bienestar de los consumidores y promover las exportaciones", según la definición del titular del área, Carlos Winograd.

En un reportaje con La Nación , Winograd afirmó que la secretaría que encabeza analiza la posición dominante de la empresa Endesa en el sector eléctrico y ratificó que se impulsa una baja de tasas en las tarjetas de crédito. Dijo, además, que quiere actuar con pies de plomo para no tomar medidas apresuradas que se transformen en "un mamarracho".

-¿Cómo se pueden controlar los sectores donde haya oligopolios y monopolios, sin cerrar la economía?

-Hay que trabajar sin apresurarse, para no hacer mamarrachos. La decisión de crear la secretaría es muy relevante en este contexto de búsqueda de la solvencia fiscal, porque el área nació mientras otras dependencias se comprimen, e indica qué tipo de economía de mercado se quiere para el país.

Por otro lado, como no hay antecedentes, algunos no saben qué significa hacer política antitrust, y entonces tienen la tentación de utilizar esto para sacar un rédito político apresurado, y ésa es la vía rápida para destruir esta institución.

Otros creen que ésta es una agresión al mercado, pero en realidad ésa es otra vía para promover la ineficiencia del mercado. En el medio de estas dos posturas extremas, creemos que todo lo que pueda hacer el mercado, dejaremos que lo haga, pero sin desconocer que existen fallas que abren un espacio para la política pública. No se trata de una política reglamentarista, como fijar precios máximos, sino de pensar en mayor competencia para aumentar el bienestar de los consumidores y el potencial exportador de la economía.

-¿En qué sectores se detectan las mayores fallas del mercado?

-Un buen director técnico no le cuenta a su oponente el diseño que hizo en el pizarrón para el partido. Se requiere un análisis riguroso que aún no fue realizado. En la secretaría habrá una unidad de estudios de mercado que analizarán la industria, al agro, los servicios y el sector público, porque también en éste puede haber barreras a la competencia. Es decir, puede haber regulaciones distorsivas, como en el sector de combustibles y, además, como el sector público argentino realiza compras por varios miles de millones de dólares, y hay que saber si existen prácticas monopólicas o poco transparentes.

-Según el gobierno anterior, el mercado de combustibles era oligopólico porque había 4 empresas dominantes. Ahora que hay una menos (Repsol, dueña de EG3, compró YPF), ¿costará más introducir competencia?

-Este es un mercado que tiene una parte de su valor determinada por el precio internacional y por una tasa de imposición interna. Cuando los precios internacionales bajan o suben, el valor final que pagan los argentinos debería moverse en la misma dirección. Lo que llama la atención es que cuando los precios se derrumbaron en el mercado internacional (el barril llegó a 9 dólares, ahora está cerca de 30), los precios domésticos no bajaron. De todos modos, aunque éste es un mercado muy concentrado, esto no basta para decir que hay una situación de abuso, porque podría haber una fluida competencia de las importaciones.

-Pero eso no ocurre en la Argentina.

-Lo primero que tenemos que hacer es saber si alguna práctica viola las leyes de defensa de la competencia y del consumidor. Mientras tanto, se discuten con la Secretaría de Energía los elementos que distorsionan la fluidez del mercado de importación de combustibles.

-¿Les preocupa que las dos distribuidoras eléctricas del área metropolitana, Edenor yEdesur, cuenten con capitales de Endesa de España?

-Estamos analizando este tema.

-En el proyecto de las tarjetas de crédito los legisladores se oponen a darles a los bancos el poder para cobrar en forma ejecutiva.

-La vía ejecutiva se usa en una gran cantidad de países donde los niveles de incobrabilidad son mucho más bajos, y por lo tanto los consumidores no tienen que pagar por aquellos que no lo hacen.

El mercado de tarjetas de crédito en la Argentina muestra tasas de interés muy superiores a la prima de riesgo. Además, hay tasas de morosidad e incobrabilidad muy superiores a las de países como México, Uruguay y Brasil, que tienen consumidores con un perfil parecido al nuestro.

En la Argentina, de cada 100 pesos de tarjetas hay $ 15 que no se recuperan para el sistema, frente a los $ 2 en España, $ 3 en los Estados Unidos y $ 5 en México. La consecuencia es que los buenos pagadores pagan por los malos y la tasa de interés de equilibrio del sistema tiene que ser mucho más elevada para cubrir los riesgos de los incobrables.

Como la idea es establecer un sistema de premios y castigos, proponemos que se les apliquen multas a los emisores que cometan errores de facturación.

Serían del 200 por ciento del nivel del error. Además habrá mecanismos para que los incobrables tengan que pagar, y se informará a los consumidores sobre tasas y mecanismos de cobro, que hoy no conocen.

-¿La ley actual de tarjetas impide el crecimiento del mercado?

-Tiene una serie de limitaciones y contradicciones y no contribuyó a una baja sensible de las tasas.

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