Adiós a la capada, mayores ganancias

En General Guido, en plena cuenca del Salado, Víctor Tonelli engorda animales sin castrar y obtiene buenos precios
Fernando Bertello
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28 de abril de 2012  

GENERAL GUIDO.– Son 300, tienen unos 8 meses de edad, pesan en torno de 220 kilos y se encuentran todos juntos conviviendo en un mismo lote. Allí están en la recría, enteros con sus testículos, porque no fueron castrados. En plena cuenca del Salado, en un campo 100% ganadero, Víctor Tonelli, consultor y productor, lleva adelante la nueva categoría de hacienda creada en 2010 por la ex Oncca: el Macho Entero Joven, conocido por sus siglas MEJ, que es aquella que se termina con dientes de leche o cortando dos dientes, un nivel de grasa 1 o 2 y un peso compatible con la exportación. Lo que hace este productor, que al momento de la visita de LA NACION tenía 300 MEJ, se trata de un nuevo paradigma productivo. Contra la histórica tradición de capar los terneros, él en cambio los cría y recría enteros. Hoy en su establecimiento desteta en enero/febrero con 5 a 6 meses de edad, luego los recría 8/10 meses y cuando tienen entre 16 y 17 meses de vida, con 320 kilos, van al feedlot (también envió animales con 14 meses). En el feedlot, en tres a cuatro meses se terminan y se faenan con 450/ 470 kilos. Todo con un animal de 20 a 22 meses de edad.

¿Y por qué y para qué el MEJ? Tonelli explica las dos cosas así: "Uno, al dejarle los testículos, está produciendo la testosterona, que es la hormona que le permite al animal generar más kilos sin necesariamente tener engrasamiento. Con esto tenemos un desarrollo más rápido de músculo y hueso, mayor ganancia de kilos en la etapa de campo y se logra también ser más eficientes en la transformación de materia seca por cada kilo producido en la etapa de engorde".

Dicho de otro modo, dejando los testículos se reemplaza naturalmente el promotor de crecimiento que hoy se utiliza en otros países productores. "Lo que acá no se puede hacer vía insumo biológico yo lo hago dejando los testículos con la hormona natural", contó.

Tonelli comenzó a hacer MEJ hace tres años y es un convencido, por los resultados productivos que obtiene, de las ventajas de un animal entero.

"Gano más kilos por animal y por día. Incremento un 20% mi ganancia diaria durante el período de recría. De un promedio de 500 gramos ahora no bajo de los 700 gramos, todo esto desde el destete hasta que lo cargo para el feedlot. Yo tengo el beneficio de ganar más kilos en el campo", señaló. El año pasado, los MEJ tuvieron una ganancia de peso por día de 720 gramos, contra 600 gramos de los castrados.

Hace unos años, Tonelli decidió encarar una fuerte mejora de la infraestructura y de la base forrajera del campo. Conservó los buenos lotes de campos natural, pero en paralelo incorporó pasturas adaptadas a la zona. En la actualidad, entre pasturas y verdeos tiene el 50% del establecimiento. Con la recría a campo tiene un costo de alimento de no más de 3 a 3,50 pesos el kilo.

En el siguiente paso para los MEJ, el feedlot, también hay beneficios. Y vienen por el lado del índice de conversión de materia seca por cada kilo producido, que resulta mejor que el de un novillo.

"El MEJ tiene entre un 15 y un 18% de mejor conversión de materia seca por kilo producido", afirmó.

Para el productor, es importante que el MEJ se termine en un corral y no a campo. "Si siguiera en el campo sería un toro. En un momento hay que cortarle el proceso de músculo y forzarlo para que deposite grasa. Y eso lo hacés en un feedlot en 3,5 a 4 meses", indicó. Tonelli no lo lleva en el destete al corral para no perder la ganancia a bajo costo con la recría a campo. En su caso, el animal se faena con unos 470 kilos luego de haber entrado al corral con 320 kilos. Si alguien quisiera tener una faena a los 400 kilos el animal antes debería haber llegado al feed lot con 250 kilos.

Ganan todos

Con el MEJ también gana el frigorífico que compra esta categoría. ¿Por qué? Según Tonelli, porque adquiere un animal que tiene un mejor rendimiento y logró formar más músculos, es decir, más carne.

"Como ese animal no se sobrecargó de grasa porque siguió desarrollando músculos, posee menos desperdicios. Y rinde más en la preparación de los cortes", dijo.

Desde Quickfood Marfrig, firma impulsora de esta categoría, Damián Manzanelli, jefe de planeamiento de ganadería y feedlot, explicó que la industria se beneficia "porque se acelera el flujo de animales terminados para faena y procesa una mayor cantidad de kilos por cabeza".

Desde que se aprobó esta categoría, en este frigorífico han faenado más de 7000 MEJ.

Un punto no menor que se destaca es que no hay diferencias en materia de calidad de carne. "Yo te pongo la carne de MEJ y de un novillo y es exactamente igual", destacó Tonelli. Este productor tiene un acuerdo con Quickfood Marfrig para que le compre una vez terminado en el feedlot.

"Antes tenía un acuerdo por el cual lo retiraban y ellos lo ponían en una cuenta suya en un feedlot. Me lo compraban y ellos lo engordaban. Ahora yo lo llevo a un feedlot y lo engordo, pero tengo un acuerdo para que cuando esté listo lo pasen a retirar", expresó.

De hecho, según el productor, para hacer MEJ es importante tener acordado el tema con un frigorífico. "Con más gente haciendo MEJ y los frigoríficos incorporándolos a sus programas de compras, esto va a explotar. Pero si uno va a hacer esto recomendaría contactarse con un frigorífico y tener un acuerdo", dijo. ¿Y cómo se paga un MEJ? Tonelli responde: "Me lo pagan igual que un novillo mestizo de exportación. Lo pagan igual que si no lo hubiera castrado porque tiene la misma calidad con más rendimiento en la mesa de despostado".

Derribando mitos

Para que el MEJ se imponga como nuevo paradigma en el país faltan superarse mitos o preconceptos que puede tener cualquier productor. "La gente piensa que se trata de un toro, cuya carne es inferior. Además, como un toro puede tener un temperamento difícil porque se la pasa montando y peleando, la gente cree que no le va a dejar un alambrado libre. Es decir, hay preconceptos sobre cómo manejar por ejemplo 300 toros en un potrero", opinó.

Sin embargo, para Tonelli esas cosas son sólo preconceptos que se pueden superar con un modelo propio para el MEJ.

"Si uno realiza un manejo como el que yo hago, donde el MEJ se va a partir de los 14meses, durante toda esa etapa de adolescencia el animal, si es manejado de una manera tranquila, ni se entera que es un toro", subrayó. "Se comporta igual que un novillo", agregó Omar Melin, encargado del campo. Para evitar cualquier situación de estrés no se usan perros ni caballos. Vale recordar que el MEJ ya se "salva" del estrés que suele provocar la capada.

Cuando va al feedlot, es importante que se respeten en los corrales los grupos de MEJ que ya experimentaron una convivencia social en el campo. Es decir, no hay que mezclarlos con otros animales.

Por otra parte, en primavera en el campo no es recomendable poner los MEJ en un lote alambre de por medio con un grupo de vaquillonas que van a entrar en celo.

La Argentina no es el primer lugar donde esta categoría busca abrirse paso. En Europa, Brasil y Nueva Zelanda ya hay una importante tradición en la cría y engorde de esta categoría.

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