Suscriptor digital

Al productor siempre le queda un resto para el entusiasmo

Al menos por unos días, la necesidad de conocimientos primó sobre la crisis
(0)
26 de agosto de 2000  

Pasó una semana, pero los ecos positivos del Congreso de Siembra Directa realizado en Mar del Plata aún se escuchan.

"Gracias por haber derrotado al pesimismo", dijo al auditorio Víctor Trucco, presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), entidad organizadora del encuentro.

El orador estaba exultante, satisfecho y emocionado. No era para menos. Haber reunido un millar de asistentes entre científicos, profesionales, técnicos, productores agropecuarios y estudiantes no es cosa de todos los días, más con los tiempos que corren.

Algunos quizá vinieron por primera vez a conocer este mundo de la siembra directa, que ya ocupa el 35 por ciento de la superficie cultivable del país, en nueve millones de hectáreas. Otros, seguramente, a reforzar conocimientos ya adquiridos o a perfeccionar su tecnología. Pero lo cierto es que el denominador común fue el entusiasmo que dominó el encuentro.

Las salas de conferencias, los corrillos y el comedor del hotel Sheraton fueron ámbito de discusión constante. Por eso, a la hora de emprender el regreso no hay dudas de que las valijas se llenaron también de conocimientos.

"Creo que hay un antes y un después de este congreso", señaló Trucco y agregó que el mundo está cambiando a una velocidad "descomunal" que resulta muy dificil asimilar.

"La comunicación digital y la biotecnología -agregó- son nuevas tecnologías que están cambiando al mundo. Se debaten en todos los terrenos y también en el nuestro: la agricultura." Pero aclaró que "no son amenazas, sino oportunidades".

Señaló que durante el congreso se respiró una atmósfera de optimismo y entusiasmo. "Este fue un congreso de productores que no le tienen miedo al mundo, que quieren aprovechar las oportunidades. Sabemos que el desafío es innovar y que las innovaciones desatan resistencias. Estamos dispuestos a competir. No tenemos miedo. Sí le tenemos miedo a un país en el que al llegar uno encuentra un cartel que diga aquí está prohibido innovar . Deseamos otro cartel que diga: en la Argentina el desafío es innovar ".

La necesidad de captar conocimientos quedó develada también en las disertaciones. Así, por ejemplo el brasileño Poland Lacki, responsable de la Oficina Regional para América latina y el Caribe, con sede en Chile, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), señaló que se debe formar y capacitar a los productores para que sean cada vez más eficientes, para que tengan ellos mismos la posibilidad de corregir sus propias deficiencias tecnológicas, gerenciales y organizativas.

"De esta manera se volverán realmente independientes del paternalismo del Estado y menos vulnerables a la acción de los subsidios externos", agregó Lacki.

Conformar a todos

Al sacar sus conclusiones en representación de los participantes, el ingeniero Gustavo Grobocopatel, también integrante de Aapresid, dijo que "es muy difícil dejar satisfecha a gente de tan diverso grado de capacitación. Pero este congreso lo logró".

Para Grobocopatel, lo sustancial de este congreso fue que en los pasillos, en las mesas de intercambio o en las charlas informales "se respiraba un aroma de extraña energía".

Opinó que las crisis también son oportunidades. A modo de ejemplo, y a propósito de los nuevos reclamos de los consumidores, se preguntó: "¿No será ésta una nueva oportunidad para que los productores recuperemos protagonismo en la cadena de valor de los alimentos. Quién si no nosotros podemos asegurar lo que están comiendo estos consumidores cada vez más exigentes? Se abren nuevos caminos y desafíos".

En ese aspecto, el director del Centro de Estudios Latinoamericanos David Rockefeller, de la Universidad de Harvard, el argentino Otto Solbrig, planteó que la biotecnología es una herramienta que va a ayudar a satisfacer la necesidad de alimentos de todas las personas que sufren hambre. "La Argentina -señaló- podría estar a la cabeza en la extensión de esta tecnología."

En tanto, al finalizar su disertación sobre "El rol de la innovación en el desarrollo agrícola", el científico, que logró el Premio Internacional de Biología 1988, reconoció que la tecnología trae problemas, que "no es la panacea", que no existe el riesgo cero y que también es verdad que para ciertos problemas no hay soluciones tecnológicas, como en el caso del ozono.

"Pero oponerse a la tecnología porque sí, creo que es un gran error, porque si miramos históricamente vemos que el progreso y la solución de muchos problemas, como el hambre, han surgido del uso de la tecnología", concluyó.

Las lecciones de Guy Sorman

Sin menoscabar la calidad del resto de las exposiciones y de los paneles superpaneles (intercambio de preguntas y opiniones entre el auditorio y los especialistas), los concluyentes conceptos del periodista y escritor francés Guy Sorman tuvieron eco durante todo el congreso. Los más salientes fueron éstos:

  • La Argentina tiene ciertas debilidades que se reflejan claramente en el plano internacional. No tiene un buen marketing, no sabe vender sus productos. El valor agregado de la producción nacional es cero. El tango ya no sirve como instrumento de venta. Otros países como Chile o Nueva Zelanda han sido más hábiles en ese sentido.
  • La Política Agrícola Común (subsidiada) que los argentinos odian está para quedarse y no hay esperanzas de que desaparezca.
  • El futuro del debate de los transgénicos en Europa resulta impredecible. No se puede afirmar que en los próximos años cambien esa política.
  • Repercusiones

    Más allá de estas impresiones, vale rescatar la opinión de los productores. Algunas de ellas fueron las siguientes:

  • Eduardo Rodríguez Arias, de Coronel Suárez, Buenos Aires: "Para los productores tiene dos connotaciones importantes: todo lo que aprendemos de la gente que tiene éxito y el entusiasmo y la energía que es capaz de comunicar".
  • Pedro Apas , de Entre Ríos: "Empecé en 1990 a concurrir a las primeras reuniones sobre siembra directa en Buenos Aires, y allí arranqué. De estas reuniones uno no sólo se lleva lo positivo del sistema, sino el empuje y el ánimo de la gente de Aapresid".
  • Roberto Samaría , de la zona de Bragado y Junín (Buenos Aires): "Me impresionó la conferencia de Guy Sorman, quien nos incentivó a que formemos corporaciones para presionar cambios legislativos macroeconómicos, que no lo podemos hac er desde una sembradora".
  • Juan Francisco Moreno , de 25 de Mayo y Chacabuco (Buenos Aires): "A veces, como en mi caso, uno viene con expectativas puntuales que no llegan a cubrirse, pero en términos generales se cumplieron. Lo que más me impresionó fue la conferencia del mexicano Juan Enríquez, en cuanto a la magnitud de los cambios que nos dejaron helados, como cuando dijo que en pocos años la computadora va a manejar más elementos que una mente humana".
  • Juan Guillermo Falabella , de Chacabuco y Salto (Buenos Aires): "Estoy empezando con la siembra directa y me llevo un conjunto de métodos nuevos que los iré evaluando con el tiempo".
  • Daniel Pelegrina , productor del norte de Buenos Aires y asesor en el sur de Santa Fe: "Este año bajaron los contenidos técnicos y novedosos, pero han aumentando proporcionalmente los temas estratégicos, políticos y económicos del mundo. Lamentablemente no se ven muchos políticos de carrera escuchando estas charlas que nos abren claramente los ojos respecto de hacia dónde van el mundo y los cambios y se generan las alternativas. Lo tendremos que hacer carne entre nosotros para generar los cambios".
  • Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?