Bailando por un sueño: el fin de la media res

La media res dominó por 80 años el negocio
La media res dominó por 80 años el negocio Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
Sebastián Senesi y Hernán Palau
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8 de junio de 2019  • 21:00

Hace ya varios años que venimos planteando las ineficiencias económicas, sanitarias, fiscales y de mercado que causa en el sistema de ganados y carne vacuna la media res. Sin embargo, parecería que algo está cambiando.

Recordemos que hace dos años la AFIP dictó resoluciones que introdujeron modificaciones en la modalidad de facturación de las operaciones con ganado vacuno y carnes, creando el Registro Fiscal de Operadores de la Cadena de Producción y Comercialización de Haciendas y Carnes Bovinas y Bubalinas (RFOCB), lo que obligó a emitir comprobantes electrónicos para respaldar las operaciones de compraventa de hacienda). Se incorporaron también regímenes de percepción, pagos a cuenta y retención de impuestos.

A partir del 1° de enero de 2018, se completó la instalación de "cajas negras" (denominadas oficialmente como CEF, Controladores Electrónicos de Faena). El CEF es un equipamiento electrónico criptográfico, con funciones para registrar imagen, peso, fecha, hora de pesada y posición de cada res o media res pesada en los puntos críticos del circuito de faena, permitiendo establecer la correspondencia de la numeración correlativa de las reses trazadas con el romaneo.

Durante ese mismo año, el Gobierno selló un acuerdo histórico con EEUU, luego de quince años de negociación. Además, se firmaron los acuerdos con China para exportar carne vacuna enfriada con y sin hueso, y productos pancreáticos para uso industrial. Se trata de una apertura total del mercado de carnes, el cual entrará en vigencia en el corto plazo.

En otro orden, el nuevo modelo de tipificación que se puso en marcha desde el 1° de enero de 2019 es un paso más hacia la "normalización". El objetivo es generar reglas de juego claras que tiendan a minimizar las acciones oportunistas y poco transparentes, incluyendo elementos descriptivos y estimaciones de calidad de la res y de la carne, basados en mediciones objetivas, tales como: edad, biotipo y conformación, terminación, contusiones, peso de res, color de grasa, área de ojo de bife, color de la carne, pH de la carne, rendimiento de res y grados de marmoleo.

Es decir, el nuevo sistema de tipificación genera información clave para la valuación de los distintos cortes que se vendan, y dicha información permite que el consumidor esté dispuesto a comprar o a pagar un precio determinado por el corte que quiera comprar. El nuevo sistema de tipificación va a ser un impulsor de un cambio de paradigma de más de 80 años en la Argentina: el fin de la media res.

En los últimos días, además, el gobierno nacional anunció su decisión de ponerle fin a la comercialización de carne vacuna por media res. Según declaraciones del secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, se estaría avanzando hacia una comercialización por cuartos que se pondría en marcha en 2020.

La comercialización por cortes en vez de media res termina siendo la guinda de la torta para modernizar y normalizar el sistema en su conjunto, permitiendo vender los cortes en función de quien está dispuesto a pagar más por estos. Esto traerá aparejado que se generen incentivos y controles necesarios para promover inversiones a nivel productivo e industrial que permitan una mayor segmentación en función de la calidad de la carne. Así se generarán más propuestas de valor para los clientes, mejorando la rentabilidad de todo el sistema en su conjunto, a partir de una mejor "integración" de la res en función de los mercados externos e interno, saliendo del paradigma "saldo exportable" y "cuidar la mesa de los argentinos".

Hace unos años parecía que el sistema de ganados y carne estaba "bailando con la más fea", donde matarifes bailaban en la TV. Las medidas impulsadas por el Ejecutivo, tanto de control fiscal como sanitarias, los procesos judiciales a gente que entorpecía el sistema en su conjunto, quedándose con tajadas importantes a la vista de algunos funcionarios y políticos que hacían la vista gorda, y el impulso que a todo esto le está dando la Mesa de las Carnes nos llevan a pensar que hoy estamos "bailando por un sueño": el sueño de ser un país competitivo en materia de ganados y carne vacuna.

Los autores son director y profesor del Posgrado de Agronegocios de la Fauba

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