Bolivia cosecha inversiones

Son cada vez más los argentinos que producen granos y carnes, hacen contactos para concretar negocios y adquirir tierras en Santa Cruz de la Sierra, donde las llanuras son "eternamente verdes" y las de mayor riqueza del país vecino
(0)
23 de octubre de 2004  

El aeropuerto internacional Viru-Viru de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, comienza a observarse cada vez más transitado por emprendedores argentinos que buscan en este país nuevas alternativas. También tratan de concretar negocios de producción de granos y carnes. Por aquí entra y sale la mayoría.

Se sabe que recientemente visitaron esta zona integrantes de varios grupos CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) y que las empresas Dow y Basf llevaron varios contingentes de argentinos. Se conoce también que algunos productores y distribuidores de fitosanitarios de Monte Buey, Córdoba, y muchos en forma individual estarían buscando un socio de este país para comprar tierras. Hay quienes ya hablan de un "boom de inversiones argentinas en Bolivia". El productor más grande de Bolivia, Ricardo Cambruzzi (brasileño, nacido en Rio Grande Do Sul) asegura haber recibido ya "a no menos de 200 argentinos" en sus fincas.

Trascendió de diversas fuentes privadas que ya hay instalados en Santa Cruz de la Sierra numerosas empresas de argentinos que, en forma general, están asociados de alguna u otra manera con productores bolivianos. Entre otros están Agropecuaria Dean, unas 25.000 hectáreas cultivadas (capitales norteamericanos administrados por argentinos); Edgardo Rosas, productor cordobés, 5000 hectáreas; El Tejar (presidido por Oscar Alvarado), unas 6000 hectáreas agrícolas; Baluso Chairuso (ex funcionario de Monsanto) y Gerardo Pizzi, producen granos (especialmente soja) y carne.

Bolivia representa, en rigor, una tierra de oportunidades, desafíos y dificultades por sortear. ¿Qué cuestiones atractivas observan los argentinos para hacer negocios vinculados con la producción rural? ¿Cuáles son las razones que inclinan la balanza para que 400 o más productores e inversores estén haciendo contactos y visitas a este departamento ubicado en el centro este de Bolivia?

Las razones básicas son fáciles de explicar. La primera está vinculada con el agro-ecosistema. Los lugareños califican al departamento de Santa Cruz de la Sierra como de "llanuras eternamente verdes y bosques ricos en maderas de alto valor". Por cierto, es el lugar donde se genera la mayor riqueza de este país.

"Como ejemplo, vale comentar que el complejo oleaginoso (fundamentalmente soja y girasol) que está implantado produce el 9 por ciento del producto bruto interno (PBI), genera el 24 por ciento de las exportaciones nacionales (unos 386 millones de dólares) y las divisas que reciben los productores por la venta de soja al exterior representa unos 230 millones de dólares, algo menos que por el gas natural que exporta todo el país", comentó el productor Ricardo Cambruzzi.

Este lugar es muy apto para la agricultura, la ganadería extensiva y las tierras son baratas en comparación con las de la pampa húmeda. Esta es la segunda razón. Llueve por lo menos 1200 milímetros anuales, bien distribuidos para los cultivos.

Los suelos son razonablemente buenos, aunque algo irregulares ("son un mosaico", dijo Tadashi Gushiken, productor de la comunidad japonesa Okinawa, ubicada a 60 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra) en capacidades químicas, físicas y biológicas.

Valores de los campos

"En los campos de Bolivia se puede realizar todo tipo de actividad, desde cría vacuna en propiedades de 80 dólares por hectárea hasta agricultura con dos cosechas de soja al año con precios de 1600 dólares, pasando por campos ricos en maderas de 100 dólares y campos mixtos (ganadería y agricultura) de 600 a 800", comentó Gerardo Pizzi, productor cordobés de San Francisco, miembro de la sociedad rural de esa ciudad y empresario vinculado con las prepagas médicas.

"Mi experiencia fuera del país fue muy enriquecedora y es la que me llevó a valorar la Argentina, así como romper viejos estigmas sobre un país hermano como Bolivia, lleno de gente honesta y trabajadora y de empresarios ávidos de tomar nuevos desafíos.

"En 1999 -agregó-, compré mis primeros animales y en ese momento creí oportuno invitar a un gran amigo de mucho tiempo, Jaime Mc Lean, de la empresa El Tejar, para conocer la actividad agropecuaria de Bolivia y analizar si era posible engordar 5000 animales en mil hectáreas sólo a pasto.

"Así fue que al poco tiempo estábamos trabajando juntos allá. Luego, El Tejar tomó un médico veterinario y después un ingeniero agrónomo. El corolario de este emprendimiento en particular es que en el verano pasado engordamos 9000 animales en mil hectáreas, sólo a campo."

Expansión sojera

Obviamente, la ganadería representa una parte del interés en los campos santacruceños. La otra gran alternativa es la de producir granos.

Existen básicamente tres zonas agrícolas: la central, que ocupa una extensa región media del departamento Santa Cruz, entre los ríos Piraí y Grande, donde se siembran unas 250.000 hectáreas de soja. Las otras dos zonas son la de Guaruyo, al noreste de la ciudad de Santa Cruz -se cultivan allí otras 200.000- y al Este está la zona "de expansión", donde se siembran unas 350.000 hectáreas.

Cabe apuntar que en la mayor parte del área sojera boliviana se puede sembrar en invierno (junio-julio, 200.000 hectáreas) y en verano (noviembre-diciembre, 600.000). "También se implantan 140.000-170.000 hectáreas de híbridos de maíz y unas 50.000 de variedades de maíz, unas 100.000 de sorgo (40.000 de verano y 60.000 en invierno), 80.000 de girasol en invierno, 70.000 de arroz y unas 25.000 de trigo", comentó Freddy Mariscal, nacido en la ciudad de La Paz y actualmente responsable del cultivo de soja de BASF Argentina.

"En este país no hay retenciones y los impuestos son muy bajos", comentó Pizzi. Esta parece ser otra razón que atrae a los argentinos fuertemente. Se calcula que podrían entrar en producción unas 200.000 hectáreas adicionales.

Sólo el 5 por ciento del área agrícola de Bolivia se produce bajo la forma de arrendamientos o alquiler. Lo más usual es comprar las tierras y las máquinas. Los servicios de contratistas son poco usuales. El 50 por ciento del área agrícola está bajo siembra directa con control de malezas bajo las formas tradicionales.

La soja transgénica no está permitida todavía, aunque la Fundación Fundacruz (entidad privada sin fines de lucro), presidida por Ricardo Cambruzzi, está promoviendo los primeros "plots" de evaluación.

La tarea para ellos no es nada fácil. Un gran grupo de ecologistas opositores está haciendo sostenida presión sobre el gobierno para que no se autoricen los ensayos. Se suelen plantear argumentos tales como que el principio activo del herbicida produciría un aumento de determinadas hormonas en los seres humanos. Es común encontrar en los medios de prensa artículos opositores a la soja transgénica.

De todos modos, Cambruzzi piensa que con la soja resistente al glifosato va a pasar lo mismo que en el Brasil, de a poco se va a ir "colando" por los campos hasta generalizarse su cultivo. Esta es una enorme oportunidad para que los productores sojeros de este país abaraten sus costos.

Fundacruz también defiende el derecho de los obtentores de nuevas variedades de soja y se considera que el 68 por ciento de la semilla que se vende es certificada y se pagan las regalías.

No obstante los productores consultados coinciden que la soja boliviana es "brasildependiente y eso no es tan bueno", dicen.

Otro de los grandes desafíos que tiene la agroindustria boliviana es la logística de la exportación. El total exportado de harinas y aceites tiene como destino Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. El 74 por ciento de lo exportado sale desde Santa Cruz, por tren, hasta el río Paraná, luego al Río de la Plata y, por último, pasa por todo el este de la costa Atlántica de Brasil, hasta llegar a Venezuela.

"Otra parte va en buques por la costa este de la Argentina, atraviesa el estrecho de Magallanes, luego avanza hacia el norte por el océano Pacífico hasta Colombia. Otra porción de lo exportado va por tierra, desde Bolivia hasta Perú. Todo esto es tres veces más caro que el costo de la logística de Brasil y la Argentina", comentó Cambruzzi.

Cuatro de las recomendaciones más escuchadas para los inversores argentinos fueron las siguientes:

1) Estudiar muy bien qué campo se va a comprar. Suele haber algunos de "tres pisos", o sea tres escrituras de propiedad con diferentes dueños;

2) Acostumbrarse a convivir y tratar de mejorar la realidad que circunda a la producción. Este país tiene una enorme cantidad de gente muy pobre, debajo del más elemental límite de dignidad humana;

3) Amoldarse a la cultura de la gente de este país; no gritar, enojarse y menos ponerse furioso cuando las cosas no salen como uno quiere y

4) Si bien son pocos (por lo menos en Santa Cruz de la Sierra) existe la posibilidad de intromisión de algunos esporádicos grupos de los denominados sin tierra.

"Bolivia es un país cuya diversidad no tiene límites", aseguran en la embajada de este país en Buenos Aires. Y los funcionarios se muestran muy entusiasmados con la posibilidad de las inversiones argentinas.

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.