Buscan intensificar la producción ganadera

Los técnicos José De Battista y Mario Costa mostraron sus análisis para obtener animales de mayor peso con pasturas cultivadas
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24 de septiembre de 2005  

PARANA.- En la provincia de Entre Ríos existen poco más de 4,7 millones de cabezas de ganado. Tradicionalmente la producción ganadera se ha realizado de acuerdo con la capacidad de los suelos para producir pasto.

El pastoreo a campo natural es la base forrajera principal para la cría y ocupa el 70% de la superficie provincial. Pero, si bien las especies nativas realizan un gran aporte, tienen la limitante de la estacionalidad y la baja calidad

Actualmente, este esquema está cambiando, en función de la posibilidad que brindan las pasturas cultivadas y el manejo que puede realizarse en establecimientos mixtos, donde la ganadería no es la única actividad de la explotación.

Para la invernada, por ejemplo, el cultivo de pasturas permite planificar la productividad de los establecimientos e incrementar los kilos por hectárea.

Los suelos vertisoles, que ocupan 2 millones 300 mil hectáreas de la superficie provincial y son pesados, arcillosos y bajos en fósforo, requieren pautas de manejo específicas.

En este contexto, el grupo Pasturas de la Estación Experimental del INTA de Concepción del Uruguay presentó recientemente los resultados de 3 años de investigación para incrementar los rendimientos y llegar a la obtención de animales de 500 kilos de peso en menor tiempo. Esto se llevó a cabo en el marco de un convenio con la firma Barenbrug Palaversich.

Tecnología aplicada

En diálogo con LA NACION, José De Battista y Mario Costa, técnicos del INTA Concepción del Uruguay, explicaron el trabajo realizado en los lotes demostrativos de la Experimental. En la charla, los técnicos resaltaron el rol de las pasturas en los planteos, destacando que otorgan estabilidad, evitan la degradación de los suelos que pueden utilizarse para agricultura y contribuyen a disminuir los riesgos. Además, permiten una mejor planificación de la productividad.

"Los animales ingresan en mayo con un peso promedio de 160 kilos. Luego, las hembras se venden a fines de diciembre con 290 a 320 kilos, aproximadamente, y los machos en abril/ mayo con 340 a 360 kilos", explicaron De Battista y Costa.

En este estudio, los expertos utilizaron pasturas a base de alfalfa, polifíticas, y verdeos de invierno y de verano. "La suplementación estratégica con grano (sorgo molido) no debe superar las 25 toneladas por ciclo, lo que significa un 11% de la oferta de nutrientes."

Para el estudio, "los animales se manejaron en un único lote, que se pastoreó en forma rotativa, con ocupaciones que no superaron los 7 días. Todos los cultivos se implantaron en siembra directa, salvo el verdeo de verano, al que luego del barbecho químico se le realizó una descompactación superficial", destacaron.

Por su parte, De Battista indicó que el pastoreo se controló a través de la duración del mismo en cada franja, privilegiando la eficiencia de cosecha en los períodos de menor oferta, y la performance individual durante el pico productivo de la primavera.

Asimismo, el control de la permanencia de los animales en cada lote permitió alcanzar niveles de eficiencia de cosecha muy aceptables y el consumo de altas proporciones del crecimiento acumulado de las pasturas. La carga global se fijó al inicio del ciclo, es decir en el otoño, y sólo se modificó hacia fines de la primavera por la venta de las hembras.

Fórmulas y costos

Según los investigadores, las pasturas tienen una vida útil de hasta 5 años. En cuanto a los costos de implantación y mantenimiento, se recuperaron luego del primer pastoreo. En el caso de los verdeos, se requirieron 1,7 y 1,4 pastoreos para amortizar el gasto realizado.

El valor de la base de alfalfa es de 248 pesos por hectárea; para el caso de las polifíticas, de 249; para el raigras anual, de 533 y la moha, de 502 pesos por cada hectárea.

Acerca de los recursos forrajeros utilizados, en las pasturas a base de alfalfa se realizó un barbecho químico con 4 litros por hectárea de glifosato en febrero y se implantaron alfalfa G 8-9 (12 kg por hectárea) y cebadilla criolla (10 kg/ha) en abril.

La estrategia de fertilización incluyó la siembra de 80 kg por hectárea de fosfato diamónico en el surco y 100 kg/ha urea en agosto. Al segundo y cuarto año de producción se aplicaron 100 kilogramos por hectárea de FDA y 70 kg/ha urea en abril-mayo, y al quinto año, 70 kg/ha urea en abril.

En la pastura polifítica, también se aplicaron 4 litros de glifosato para el barbecho químico en febrero y se implantó festuca alta (8 kg/ha), cebadilla criolla (5 kg/ha), alfalfa G 6-7 (4 kg/ha), trébol rojo (3 kg/ha), trébol blanco (1 kg/ha) y lotus corniculatus (4 kg/ha) en abril.

La estrategia de fertilización incluyó una aplicación de 80 kg/ha de fosfato diamónico en el surco y 100 kg/ha urea en agosto. En el segundo y cuarto año, se aplicaron 100 kg/ha de FDA y 70 kg/ha de urea en abril-mayo y en el quinto, 70 kg/ha de urea en abril.

Para los verdeos de invierno, también realizó un barbecho químico en enero y febrero, con iguales dosis que en las anteriormente mencionadas y las especies que implantan son: raigrás anual tetraploide (30 kg/ha) o diploide (25 kg/ha) en marzo.

La fertilización al momento de la siembra fue con 60 kg/ha de fosfato diamónico. Al momento del macollaje, se usaron 100 kg/ha de urea (abril-mayo) y luego del primer pastoreo, 100 kg/ha de urea en junio-julio.

Para los verdeos de verano (heno), los técnicos realizaron el barbecho químico en septiembre, y sembraron moha de Hungría (30 kg/ha), durante la segunda quincena de octubre. La fertilización fue de 60 kg/ha de fosfato diamónico en el surco y al momento del macollaje, 100 kg/ha urea (noviembre).

Al finalizar, De Battista dijo que la persistencia de las pasturas es la columna vertebral del módulo. Esto determina la importancia de lograr buenas implantaciones y ajustar el manejo de la fertilización y del pastoreo. El uso de verdeos y de la suplementación debe orientarse a aumentar la eficiencia. Como desafíos a futuro, el investigador indicó que desde el INTA trabajan para incrementar las cargas y la inclusión parcial de otras especies, como la soja de pastoreo.

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