Carnes para el mundo por mayor eficiencia

David Lacroze
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16 de julio de 2016  

Fuente: Archivo

Luego de 200 años de desencuentros y confrontaciones los eslabones de la cadena de las carnes están aprendiendo a vivir juntos, a convivir. Es un desafío social, económico, político y empresarial. Implica una conciencia pluralista, en la cual todos los actores empiezan a verse como "partes de un todo y a dejar de actuar como si cada parte fuera un todo".

La esperanza de que esto fructifique, no es hija de una confianza ingenua en el futuro, sino de la convicción de que contamos en el presente con recursos humanos capaces de entender que no podemos progresar como cadena de valor, si no es a través del dialogo, la confianza, y la solidaridad.

Escribiendo estas líneas en las siempre verdes praderas de Irlanda, y observando los establos y reservas para el invierno que poseen allí, y en toda Europa, resulta difícil de entender las políticas públicas que tanto atrasaron la industria en nuestro país.

Hoy nos abrieron las tranqueras, la huella esta transitable, pero la duda es: ¿caminaremos? Una de las cadenas productivas mas importantes de la Argentina, que factura mas de 20.000 millones de dólares y ocupa con arraigo en el interior mas de 400.000 personas, está lentamente despegando. Las cifras de inversión son multimillonarias. Parte del plan de Cambiemos es liberar las energías contenidas y no utilizadas de los sectores mas competitivos de la economía, y en este contexto debemos visualizar y/o analizar las decisiones de eliminación de retenciones, de permisos de exportación, del cepo cambiario, etc.

En política ganadera implica el reemplazo del concepto Argentina para los argentinos por el superador de Argentina para todos y/o Argentina para el mundo.

Para mirar hacia adelante, es necesario primero analizar el pasado y el presente. Fuimos los primeros exportadores del mundo, tuvimos una participación del 30% del comercio mundial en la década del 60, y de ahí en mas fuimos cayendo hasta llegar en 2015 al 2%. En el ínterin el comercio mundial subió de un millón toneladas en 1960 a 10 millones de toneladas en 2015. El presente nos encuentra con una producción de 2.7 millones de toneladas de las cuales consumimos internamente 2.5 millones y exportamos 200.000 toneladas, en un mundo que produce 60 millones de toneladas de carne vacuna y comercia alrededor de 10 millones de toneladas.

Una agenda ineludible

Lo importante no es lo que el pasado ha hecho de nosotros sino lo que nosotros hagamos con lo que el pasado hizo de nosotros. Para recuperar parte del terreno perdido debemos trabajar en varios campos:

1) aumento de stock,

2) aumentar índice de ternero logrado,

3) aumentar peso de faena,

4) aumentar velocidad de engorde.

En orden a asignar los recursos de la manera mas eficiente posible, parecería que mejorar el índice de ternero logrado, (estamos en 60 terneros por cada 100 vacas), es mas económico que aumentar el stock. Sólo llevar este índice al 70% índice que ya tienen varios de nuestros competidores, se incrementaría en alrededor de 2 millones el número de terneros por año logrados. Con el actual peso medio de faena seria alrededor de 500.000 toneladas de exportación sin alterar el consumo interno.

No entraré en el detalle de este proceso pero, haciendo transitoriamente semipúblicas las reuniones Crea ganaderas, avanzaríamos muchos kilómetros en capacitación de productores en las cuatro variables de esta ecuación: sanidad, alimentación, genética y manejo.

El aumento del peso medio de faena es una consecuencia del precio del novillo pesado y el costo de engordar. Si se da el precio se da el sistema de producción. En la velocidad de engorde influye la producción de los corrales, mas ágiles que el engorde a pasto. En términos generales podemos decir que a mayor numero de corrales mayor rapidez de engorde.

¿Qué pasa con las políticas públicas necesarias para avanzar? En un país recuperando su moneda, aún con alta inflación y con alta volatilidad en el tipo de cambio, un camino para financiar estos logros es apelar a los créditos indexados.

Otro de los problemas a superar es la informalidad que aún tenemos en el orden sanitario, previsional y fiscal. En la faena aún se está operando sin los requisitos mínimos de sanidad, hay ejemplos en mataderos municipales.

Lo mismo ocurre con los eslabones del pollo y el cerdo, también afectados por la competencia desleal que la informalidad ocasiona.

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