Coberturas: previsión en tiempo de crisis

Por Pablo Adreani Especial para La Nación
(0)
28 de octubre de 2000  

En plena siembra de los cultivos de verano, el mercado ya muestra una mayor predisposición a tomar coberturas en forma anticipada en virtud de la experiencia vivida durante la campaña pasada. Por ejemplo, en el Mercado a Término de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires ya hay vendidas 558.000 toneladas de soja mayo 2001, cuando a igual fecha del año anterior las ventas llegaban sólo a la mitad de dicho volumen.

Si bien como porcentaje de la producción probable apenas llega a superar el 2 por ciento, marca un positivo cambio en la actitud de los integrantes del mercado, comenzando por los productores.

Para este ciclo, el empresario rural ha tomado la precaución de vender a futuro en forma anticipada, aun cuando recién está sembrando la soja, pues considera que en el actual nivel de precios puede lograr un muy buen margen bruto (en comparación con el resto de los cultivos).

Intuye que se implantará con la oleaginosa una superficie récord en la Argentina, que, con condiciones climáticas normales, generará un volumen de producción récord que muchos ya consideran superior a los 25 millones de toneladas.

Precios en problemas

Estamos, entonces, ante la presencia de nubarrones "bajistas", de manera que la actitud adoptada por aquellos productores que ya han vendido soja mayo 2001 es muy acertada.

Hay que dejar bien en claro que los mercados no siempre se comportan de la misma manera entre un año y el otro; éste es el principal motivo por el cual los mercados de futuros y opciones cobran real importancia.

Nadie puede asegurar hoy que el precio del trigo en enero estará en tal o cual valor, pues los factores que están influyendo en la plaza son totalmente distintos de los que influían sobre la producción de la campaña anterior.

Por caso, tanto la fuerte suba registrada en el precio del petróleo como la crisis de Medio Oriente, a las que se agregan últimamente la fortaleza del dólar y la terrible debilidad del euro, son hoy los principales factores que pueden influir en el mercado por sus efectos sobre la actividad económica mundial, el potencial impacto en la inflación y el encarecimiento de los fletes, haciendo menos competitivas las exportaciones americanas y, en particular, las de la Argentina.

Como verán, estamos ante un escenario totalmente distinto del de la campaña anterior, si bien hay una merma en las existencias mundiales de trigo, maíz y girasol, que pueden tener un efecto alcista sobre el mercado, existen otros factores que hoy dominan la escena mundial con influencia bajista sobre los precios.

Decisión acertada

También en el caso del trigo nuevo el productor ha tomado la acertada decisión de comercializar a futuro recordando el precio al que vendió parte de su cosecha durante enero de 2000, cuando el mercado disponible perforó los 80 dólares por tonelada, llegando al valor más bajo de todo el año comercial.

Las coberturas en el Mercado a Termino, en el caso del trigo 2001, llegan a las 567.000 toneladas entre todas las posiciones que van de enero a septiembre, volumen equivalente al 3,5 por ciento de la cosecha probable.

También en el caso del grano fino hay fundamentals "alcistas" desde el punto de vista del ajustado balance entre la oferta y la demanda mundial, pero ante una cosecha récord en la Argentina, que probablemente supere los 17,5 millones de toneladas, existe también la probabilidad de bajas sobre el mercado. Por este motivo, la decisión de vender a futuro y tener cubierto el riesgo de eventuales descensos en las cotizaciones es acertada.

Las posiciones abiertas en el caso del maíz nuevo llegan a los 2400 contratos, 240.000 toneladas, que representan tan sólo el 1,5 por ciento de la cosecha.

En el caso del girasol, las ventas de la nueva cosecha llegan a las 100.000 toneladas, el 2,5 por ciento de una producción probable de 4 millones de toneladas.

En estos últimos dos cultivos da la sensación de que el mercado, de alguna forma, piensa en una recuperación de los precios y por este motivo los volúmenes de coberturas son menores que en el resto de los commodities.

Lo importante es destacar el cambio de actitud de muchos productores, que, en medio de un contexto signado por las incertidumbres, han optado por asegurar un precio para cubrir, al menos, los costos de producción y los compromisos a cosecha, y no han cometido el acto suicida de tener el ciento por ciento de la producción potencial sin cubrir.

El autor es analista de mercados y director de AgriPac Consultores .

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.