Comenzó a correr el tiempo de descuento

El panel de la CNCE podrá tomarse hasta cinco meses para determinar si existió o no daño en la industria nacional
Franco Varise
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17 de mayo de 2003  

Trescientas cincuenta fojas y un panel de cinco investigadores, una dura puja entre empresas, atípicas alianzas de dirigentes rurales y hasta la impronta de representantes diplomáticos quedaron al desnudo.

La denuncia de dumping que interpuso Monsanto, en noviembre de 2001, ante la Secretaría de Industria Comercio y Minería en contra de la importación de glifosato desde China, agitó las aguas del sector agropecuario en la última semana. La Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE), encargada de determinar si la presunta maniobra de dumping provocó daño alguno en la industria local, cerró el miércoles pasado la presentación de pruebas y alegatos durante una fragorosa audiencia pública. Ahora el panel, presidido por Lidia Elena Marcos de Di Vico, tiene un lapso de cinco meses para dirimir la cuestión."La causa es complicada", aclaró Di Vico y se reservó otras consideraciones.

La nómina de implicados en el tema es proporcional al volumen de un mercado que mueve unos 250 millones de dólares anuales en la Argentina, porque los productores argentinos compran unos 100 millones de litros de este herbicida vital para la producción de soja.

Ante un eventual fallo favorable, que implicaría un aumento del arancel de ingreso, la empresa Monsanto sostuvo en un comunicado: "De ninguna manera se busca perjudicar al productor, quien en definitiva es nuestro cliente; lo que se intenta es simplemente permitir el mantenimiento de una industria nacional que da empleo a cientos de familias argentinas".

Pero, por el otro lado, un grupo de 15 empresas que elaboran el producto final sobre la base de glifosato importado y las entidades del campo opinan que las actuales condiciones favorecen la libre competencia de empresas y la transparencia del mercado. Existe el temor, en caso de dirimirse el pleito en favor de Monsanto, de que los precios del insumo aumenten en una situación monopólica de la oferta.

En la producción, uno de los mayores defensores de estos argumentos es el presidente de Coninagro, Mario Raiteri. "El tema del dumping no es como se lo plantea y deberían medirse las consecuencias de aplicar aranceles antidumping", expresó el dirigente acompañado por el titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens; el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, y el secretario de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Ricardo Grether, en una conferencia brindada en la embajada de China, junto con el consejero económico de ese país, Wang Chuanxin. El diplomático chino aprovechó la oportunidad para añadir presión al tema, pues declaró que un fallo en contra "afectará seguro el intercambio y la relación comercial" con la Argentina.

Detrás del telón de fondo hay dos factores ineludibles. El primero es el evidente interés de China en cuanto a lograr precedentes favorables en pujas comerciales para limpiar su prontuario ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). El tema del glifosato en la Argentina iría en esa línea, dado que sólo representa unos 35 millones de dólares anuales para China.

El otro hecho es que la empresa Monsanto habría decidido encarar en los últimos años una serie de demandas de dumping contra otros productores de glifosato genérico después de la caída de la patente comercial del Roundup, que le atribuía exclusividad en el comercio.

"Rechazamos todo oportunismo de involucrar a los productores en este diferendo comercial y aspiramos a que la resolución no signifique un perjuicio incrementando los costos", expresó, a su vez, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), en un comunicado.

Crítica del titular de Monsanto

"Me preocupa la falta de sensibilidad de las entidades respecto de que esto puede afectar la difusión de nuevas tecnologías", alertó el presidente de Monsanto Argentina, Carlos Popik, en referencia a la posición adoptada por las entidades gremiales del agro que apoyan la continuidad de las importaciones de glifosato de China. "No le tiremos piedras a esta empresa porque veo morir en Estados Unidos esfuerzos en investigación dirigidas a la Argentina por este tipo de cosas", fustigó más adelante el titular de la filial argentina, responsable del 10% del total de la facturación de la empresa. "No queremos que suba el precio del glifosato sino que se estabilice porque no creo que le mueva la aguja a los productores", opinó el ejecutivo a partir de la baja generada por la competencia del producto importado. Popik agregó que "técnicamente es una causa sólida", pero reconoció que "políticamente" podría ser débil.

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