Con el objetivo de conquistar el mercado externo

Cristian Mira
(0)
31 de mayo de 2003  

La composición del nuevo equipo de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya) parece guardar las mismas proporciones de identificación política que la del gabinete nacional: un bonaerense, dos santacruceños y un "lavagnista".

  • Miguel Santiago Campos llega a la Sagpya por el impulso del actual gobernador de la provincia de Buenos Aires y ex secretario de Agricultura, Felipe Solá.
  • Javier de Urquiza, que estará en la Subsecretaría de Economía Agropecuaria, fue presidente del Consejo Agrario de Santa Cruz.
  • Gerardo Nieto, que ocupará la Subsecretaría de Pesca, tuvo la misma responsabilidad en Santa Cruz.
  • Claudio Sabsay, que estará a cargo de la Secretaría de Política Agropecuaria, tuvo vínculos profesionales con Roberto Lavagna en la actividad privada.
  • Al cierre de esta edición aún no estaban confirmadas las designaciones en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). En el caso del organismo sanitario, la continuidad de Bernardo Cané estaba asegurada. Hubo otros nombres que quedaron en el camino para ocupar la máxima jerarquía de la Sagpya: Félix Cirio, Jesús Leguiza, Eugenio Díaz Bonilla y Carlos Cheppi.

    La identificación de Campos con Solá es algo más que política: también es generacional. Cuando el ahora gobernador bonaerense asumió en la Sagpya tenía 39 años, mientras que el nuevo secretario cumplirá 43 dentro de once días.

    Los paralelismos se terminan allí, porque las condiciones económicas y políticas del país son diferentes. En los noventa imperaba el discurso de la ausencia del Estado en la economía -que se tradujo en la eliminación de las retenciones-, la apertura comercial y la convertibilidad. En estos tiempos, en cambio, el Estado recupera su antiguo protagonismo, crece la sensación de que el campo es tomado como objeto de presión impositiva y hay un propósito declarado de rescatar a aquellos que quedaron al margen del salto cualitativo y productivo del agro.

    Sin embargo, hay algunas similitudes, aunque se espanten quienes hoy abjuran de la década del noventa. La más importante es el consenso respecto de la necesidad de aumentar las exportaciones. Y el Mercosur parece ser, nuevamente, la plataforma de lanzamiento.

    Un mundo difícil

    Desde que la economía mundial ingresó en una fase recesiva, el mundo se ha vuelto más proteccionista. Las negociaciones para liberalizar el comercio agrícola en la Organización Mundial del Comercio (OMC) se encaminan hacia un nuevo fracaso. La oposición política al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es cada vez más fuerte y el país que tiene el mercado más importante, Estados Unidos hizo ofertas tacañas en la mesa de agricultura. A ello habría que sumar la complejidad del acuerdo que pretende firmar el Mercosur con la Unión Europea. Como señalan numerosos especialistas, las mejores oportunidades parecen surgir de los mercados asiáticos -en especial China y la India- y de aquellas zonas con un potencial de crecimiento enorme como Sudáfrica y las naciones árabes, entre otras. "Hay que buscar una integración más fuerte con el Mercosur para lograr una mayor fortaleza", dijo Campos a LA NACION.

    El nuevo secretario de Agricultura señaló que en el corto plazo habrá más posibilidades de aumentar las exportaciones por la mejora en el acceso a los mercados que por la reducción o eliminación de los subisidios que aplican los países más desarrollados.

    Además de las herramientas de las negociaciones diplomáticas, Campos propone desarrollar segmentos no explorados. Por ejemplo, vender en Brasil cortes de carne que en la Argentina se destinan al mercado interno. ¿Otra idea? Atraer capital extranjero para proyectos conjuntos entre Brasil y la Argentina, dado que el sector agroindustrial es el más dinámico de la economía y puede ser más rentable que otros rubros.

    En el mercado local

    Pero muchos expertos afirman que si no hay un ancla en el mercado interno, la salida exportadora no tiene bases sólidas.

    En el nuevo contexto económico, otro de los interrogantes es si el agro puede recuperar a los consumidores locales. Con la caída del poder adquisitivo que sufrió el salario y el aumento de la desocupación por la recesión de la economía y la devaluación del peso, la industria de la alimentación registró una profunda caída en sus ventas.

    El nuevo titular de la Sagpya confía en que los propios participantes de la cadena -productores e industriales- contribuyan a definir una estrategia para recuperar el mercado interno y aumentar las exportaciones.

    ADEMÁS

    MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.