Contra las malezas: la pulverización variable ilumina el camino a seguir

Julián Muguerza junto a su esposa Lara Giuliani; juntos trabajan en una empresa que ayuda a tomar mejores decisiones agronómicas al productor
Julián Muguerza junto a su esposa Lara Giuliani; juntos trabajan en una empresa que ayuda a tomar mejores decisiones agronómicas al productor
Josefina Pagani
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2 de febrero de 2019  

Con más de 20 años de desarrollo en la Argentina, la agricultura de precisión llegó para cambiar las reglas de juego en el sector agropecuario. Las nuevas tecnologías permiten avances en la siembra, la fertilización y la cosecha.

Estas herramientas suman varios desafíos: uno de ellos, conocer con más precisión el tipo de suelo que se trabaja. El objetivo no es solo reducir costos y ser más eficientes en la producción, sino hacerlo en forma amigable con el medio ambiente.

La innovación también llegó a la aplicación de herbicidas. Una forma de pulverización variable es el mapeo de malezas. El consultor agropecuario Andrés Méndez explicó: "Se aplican productos con una máquina que cuenta con una computadora que se guía por una prescripción en un dispositivo con GPS. En este caso, para malezas que nacen en una misma zona y se las tiene identificadas".

En General Rivas, Suipacha, un matrimonio de jóvenes ingenieros agrónomos trabaja en el diagnóstico y toma de decisiones agronómicas. El asesor Julián Muguerza y su esposa, Lara Giuliani, trabajan codo a codo en Glimax, una empresa que, entre otros servicios, desarrolla diagnósticos de suelos con mapeos de alta definición.

Las alas de la pulverizadora abarcan 32 metros: esto le permite realizar aplicaciones dirigidas de productos específicos dentro de un mismo lote. "La máquina posee el sistema WEEDit cuyos sensores emiten una luz roja que llega al suelo y rebota en un sensor óptico que detecta la fluorescencia de la clorofila. Esto nos permite conocer si una planta debe ser tratada o no, en tiempo real", explicó el profesional.

Otra de las herramientas que utilizan es el SoilOptix, un mapeador que realiza un relevamiento de la radiación gamma que emite el suelo: el equipo es tan preciso que graba un dato por segundo. "En una sola pasada obtenemos cinco capas de información", afirmó Muguerza.

Esta herramienta no sólo le permite obtener datos más segregados sino también poder realizar simulaciones. A estos mapas de nutrientes los llaman de "alta definición" ya que tienen un dato cada tres metros por tres metros.

Muguerza, titular de Glimax, trabajando en un lote
Muguerza, titular de Glimax, trabajando en un lote Crédito: Gentileza New Holland

Con respecto a la adopción de esta tecnología en el país, Muguerza explicó que existe un 2 o 3% de productores agropecuarios que entienden que para avanzar hay que "ser los primeros en incorporar la mejor tecnología disponible" tal cual sucede en otros países como Estados Unidos.

"Luego hay entre un 10 y 15% que está probando este tipo de tecnología y la va incorporando de a poco, pero la gran mayoría de los productores viene más relegados. Ahí está el quid de la cuestión: mucho productores argentinos adoptan tecnología cuando no les queda otra opción, como fue el caso del maíz BT/RR, por ejemplo", afirmó.

Por su parte, Méndez explicó que existen cerca de 300 equipos según datos del INTA Manfredi que fueron comercializados por dos empresas: Geosistemas (WEEDit) y D&E (WeedSeeker). "Algunos productores que los utilizan mencionan que con el ahorro de productos químicos logran pagar el equipo en dos años de uso", explicó el ingeniero.

Además afirmó que la Argentina tiene un desarrollo más lento de esta tecnología ya que la mayor cantidad de pulverizadoras se encuentran en manos de contratistas y el equipamiento tecnológico en muchos casos vale lo mismo que el equipo pulverizador.

"A muchos contratistas se les complica cobrar más por ese tipo de aplicación. Otro problema es la falta de créditos accesibles por parte de los bancos. Creo que se adoptará con mayor velocidad en los próximos años dado el costo de los agroquímicos actualmente y la necesidad de ir cambiando el sistema agropecuario para que sea más eficiente y sustentable con el ambiente", explicó.

Hernán Borcano es gerente técnico de Milar, una empresa que actualmente está desarrollando el primer sistema argentino de pulverización selectiva que trabaja con cámaras ópticas. En la firma calculan que el equipo podrá salir al mercado este año. Actualmente están trabajando con un pulverizador de arrastre equipado con Eco Sniper en barbechos en el sudeste de Buenos Aires.

En la firma estiman que el Eco Sniper, de Milar, podrá salir al mercado este año
En la firma estiman que el Eco Sniper, de Milar, podrá salir al mercado este año Crédito: Milar

"Estamos usando cámaras que logran detectar la maleza en el barbecho. Cada nodo está instalado en el pico o boquilla de la pulverizadora, lo que suma unos 100 nodos por equipo. Una de las motivaciones de este proyecto fue crear un equipo con un costo más accesible y con la posibilidad de diferenciar cultivo de malezas y malezas de malezas", concluyó Bocarno.

El equipo de Milar utiliza cámaras que logran detectar la maleza en el barbecho
El equipo de Milar utiliza cámaras que logran detectar la maleza en el barbecho Crédito: Milar

Permiten aumentar el rinde entre un 10 y un 15%

Un informe publicado por el INTA destaca que los agrocomponentes de precisión en la Argentina, generan un movimiento promedio anual de más de 80 millones de dólares e involucran unos 2000 puestos de trabajo directos e indirectos. Mientras que las empresas de agropartes de precisión exportan un 11%, las de servicio un 15%.

El documento, con datos de octubre 2018, refleja los resultados de la primera encuesta nacional de empresas de Agricultura y Ganadería de Precisión (Facultad de Ciencias Económicas de la UBA-Conicet).

Además, indica que la Agricultura de Precisión (AP) permite aumentar el rendimiento en los principales cultivos entre un 10 a un 15% promedio.

"En función de los resultados obtenidos, se puede estimar que la AP puede incrementar entre un 5 y un 10% el rendimiento de soja, que equivaldría a unos 1500 millones de dólares, mientras que en maíz estas tecnologías suman más beneficios y aportarían un incremento del 10% del rendimiento, proporcionando unos 825 millones de dólares. En el trigo, un cultivo de alta respuesta al manejo por ambiente, podría aportar un promedio de 10% más de potencial y un ingreso extra de 288 millones de dólares", concluye el documento.

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