Costos agrícolas en aumento

Carlos Marín Moreno
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31 de mayo de 2003  

La campaña 2003/2004 no será tan favorable como la previa. Lentamente se van subiendo los costos agrícolas, como consecuencia de una combinación de factores. Primero aumentó el precio de los fertilizantes y el impuesto inmobiliario en algunas provincias. Luego subieron los alquileres.

Más recientemente hubo que admitir aumentos en los costos de cosecha y en los fletes. Y muchos productores están dando aumentos de sueldos a sus empleados. La suma de todos estos factores y la muy alta presión impositiva erosionan la rentabilidad de la agricultura y la empujan a un resultado más cercano al histórico a medida que avanza el almanaque.

Este comportamiento se enlaza con un efecto fin de cosecha y vuelta a la realidad. En estos días los productores separan la paja del trigo y toman conciencia de lo que les queda realmente luego de pagar todos los gastos: "En marzo de este año muchos agricultores estimaban un volumen global por cosechar que daba lugar a un importe interesante. Pero luego hubo que pagar la cosecha, los gastos de comercialización y otras cuentas y lo que queda disponible efectivamente es mucho menor", se quejó un productor del sur de Santa Fe.

Los agricultores puros calculan el cereal que les quedó en sus bolsas o en la planta de silos y lo proyectan hacia el resto del año para llegar a la próxima cosecha. "Ese es su efectivo a lo largo de 12 meses", recordó un cerealista. Los productores mixtos se quedan con menos, luego de comprar la reposición para invernada y los insumos para el trigo.

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Esta realidad menos alegre determina que algunos revisen decisiones de inversión tecnológica: "Hace 30 días todos mis asesorados iban a fertilizar las praderas; ahora me piden que revise las cuentas y que vea en qué potreros se puede evitar ese gasto", comentó un asesor de la región.

Muchos empiezan a pisar el pedal del freno a la euforia precosecha y comienzan a revisar presupuestos, para ver si llegan o no a 2004 con lo previsto hace algunas semanas. Y la consecuencia de ello es que sólo compran en precampaña los insumos que se ofrecen muy baratos, cuidando la liquidez con miras al futuro.

La prudencia empresarial también se observa en la conducción de planteos ganaderos. En muchos campos se va alargando la duración de la invernada, como consecuencia del menor uso de grano y de la mayor atención que se le presta a la agricultura.

"Los precios actuales del maíz permiten la suplementación otoñal, pero se usan cantidades medidas porque el valor esperado de la carne no admite excesos. "Además, la ganadería es una actividad que demanda tiempo y esfuerzo para lograr resultados, mientras que la agricultura los ofrece muy rápido, por lo que los productores ocupan su mente principalmente con la última", dijo el asesor.

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La venta de insumos para la campaña de granos finos avanza con muy poco financiamiento. "Pedí opciones de crédito para retirar semilla y agroquímicos para trigo, pero lo ofrecen con cuentagotas, en dólares o en cereal con tasa muy alta", se quejó un productor de Tres Arroyos.

Igual que en el ciclo 2002/03, los agricultores tendrán que contar con los recursos para hacer frente a las siembras, una circunstancia que complica su instrumentación, sobre todo en los casos en que este gasto se agrega al originado por el alquiler.

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