Cuota Hilton: que cada uno tenga lo suyo

La Asociación de Industrias Argentinas de Carnes dice que en la adjudicación hay factores distorsivos que deben eliminarse
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28 de octubre de 2000  

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (Sagpya), con un retraso de más de tres meses, acaba de publicar la norma que adjudica la llamada cuota Hilton para exportación de carnes bovinas refrigeradas a la Unión Europea.

La Asociación de Industrias Argentinas de Carnes (AIAC) ha remarcado la necesidad de contar con previsibilidad para expandir la actividad exportadora. Para ello ha solicitado la eliminación de dos factores que actúan penalizando las inversiones, no premian las exportaciones y perjudican aún más la competitividad del sector.

En el gráfico adjunto, construido con los datos oficiales empleados para la adjudicación, se pone en evidencia que 13 empresas (Grupo A) exhiben un comportamiento de exportación que no es premiado con adjudicación de cuota en proporción a ese mérito. Todas ellas contribuyen con sus pérdidas de cuota a mantener la renta de 23 operadores que desnaturalizan el sistema. Otras 6 empresas (grupo B), si bien reciben una cantidad de cupo equivalente a su mérito, podrían recibir una cuota adicional si no existiera el desvío a las categorías C y D, compuestas por empresas sin suficiente mérito exportador para participar en el sistema.

Dos son los factores distorsivos que deben eliminarse definitivamente. En primer lugar, la adjudicación judicial de cuota a empresas fallidas o convocadas mediante un régimen de excepcionalidad y trato preferente que las aísla de la necesaria competencia que debe exhibir el sistema. Esto puede observarse en el caso de las 6 empresas que muestran pingües ganancias de cuota en el grupo D del gráfico.

El segundo factor distorsionante es la adjudicación de una cuota mínima de 200 toneladas, con muy baja exigencia en el esfuerzo exportador y que atomiza el sistema. Este "premio", que introdujo la administración del gobierno anterior, fue duramente cuestionado por la mayor parte de las empresas que sacrifican cuota para beneficio del grupo de empresas del grupo C en el gráfico adjunto.

Lamentablemente, y por razones que deberán ser esclarecidas en ámbitos administrativos o judiciales, la actual administración de la Sagpya profundizó los efectos perjudiciales del sistema en tanto que habilitó fuera de los plazos legales nuevas medidas cautelares y habría autorizado transferencias de antecedentes exportadores, contrariamente a los anuncios que hizo oportunamente en esta materia.

Inseguridad jurídica

Es ampliamente conocido que el mal de todos los males que azota nuestra economía es la reinante inseguridad jurídica en el ámbito nacional, situación que permite altos niveles de evasión y de competencia desleal que desestimulan las inversiones e impiden el crecimiento.

El desempleo, el estancamiento económico y la pauperización del país seguirán agravándose si el Gobierno no actúa con energía y decisión en la construcción de un marco normativo previsible. La falta de decisión para resolver las cuestiones planteadas es inexplicable. Más aún cuando esa inacción afecta un pilar de la economía como la agroindustria de las carnes bovinas, perjudica la competitividad y ahuyenta nuevas inversiones en este sector industrial.

Por ello, apuntando al fortalecimiento de las 20 empresas que han probado su vocación exportadora, hemos solicitado que se evite la adjudicación de cuotas por parte de algunos jueces que, contrariamente a los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, deciden acerca de cuánta cuota deben tener algunas empresas y las exceptúan del cumplimiento de la normativa complementaria (impositiva, previsional, etcétera).

La inacción de la administración está siendo subsanada por el Poder Legislativo, en tanto que han recogido el problema con la intención de enmendar esta grave falencia en el ámbito legal y han iniciado un proyecto de ley para remover este escollo de manera definitiva.

La otra decisión, si bien ha sido "anunciada" y registra inexplicables demoras para dar una señal positiva a estos 20 operadores y a los potenciales inversores, es la reformulación del régimen que deberá regir a partir del 1º de julio de 2001. En este sentido, parece indiscutible que debiera tomarse sólo la performance exportadora para la distribución de cuota y abandonar la tendencia intervencionista y distorsiva de introducir elementos de "políticas activas" que están más reñidos con oscuras componendas de los funcionarios que con las señales claras que exige el camino de la competitividad. Australia y Nueva Zelanda, exitosos competidores en la arena internacional, exhiben regímenes de adjudicación de cuota como el que se propone en esta nota.

Si el Congreso Nacional sancionara una ley en los términos de los fallos de la Corte Suprema (los jueces no tienen competencia para adjudicar cuota) y la Sagpya estableciera un régimen de largo plazo que premiara efectivamente las exportaciones, cada cual tendría lo suyo y ello nos permitiría dedicarnos a resolver otros problemas que afectan la competitividad.

La grave crisis provocada por la pérdida de mercados por razones sanitarias impone doble celeridad a la solución de todas las cuestiones que afectan la rentabilidad y competitividad del sector. Esperamos que los plazos legislativos y del Poder Ejecutivo contemplen las urgencias que la realidad impone.

El autor es presidente de la Asociación de Industrias Argentinas de Carnes (AIAC) .

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