El cereal diferenciado tiene premio

Los rangos de primas de los diferentes parámetros varían en función de las necesidades de la industria; hasta ahora, el mercado interno con especificaciones técnicas no supera las 300.000 toneladas anuales
(0)
24 de septiembre de 2005  

El trigo tiene múltiples usos industriales y cada uno de ellos requiere diferentes parámetros cualitativos. La demanda interna de cada especificidad en trigo es relativamente constante. Sin embargo, la oferta es variable, dado que depende de varios factores que varían de campaña en campaña (genética, perfil de humedad del suelo, fertilización, clima, etcétera).

Por lo tanto, la posibilidad de capturar un premio por el trigo producido dependerá siempre de la relación oferta/demanda que se presente en cada campaña para la característica buscada por la industria.

Pero para que esta posibilidad -en caso de presentarse- pueda ser aprovechada, es necesario que el empresario agrícola segregue su trigo. Para esto no sólo es conveniente considerar la variedad, sino también los tipos de lotes en los que fue sembrada.

Según un estudio realizado por la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) el mercado interno de trigos con especificaciones técnicas no supera las 300.000 toneladas anuales. Sin embargo, en los últimos años la empresa acopiadora Alea y Cía. (Necochea) y Syngenta comenzaron a exportar trigos con especificaciones técnicas al mercado brasileño. Los rangos de primas de los diferentes parámetros de calidad varían en función de las distintas necesidades de la industria.

Para llegar a estas conclusiones Aacrea consultó a los especialistas Miguel Di Rosso, de la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires; Martha Cuniberti, del Laboratorio de Calidad del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Marcos Juárez; Alejandro Jara, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya) y a directivos de la Cámara Arbitral de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Planificación

Las primas por parámetros de calidad industrial dependerán siempre de la escasez relativa del parámetro en cuestión. Un cultivo con buena genética y bien fertilizado al macollaje puede aspirar a obtener un alto nivel de proteína y de gluten. Pero si en la región los rindes fueron en general flojos y al final del ciclo buena parte de los trigos se arrebataron, entonces es probable que en esa campaña la proteína y el gluten sean un bien abundante; en tal caso, no habrá mercado de primas para esos parámetros de calidad.

Sin embargo, si en esa misma campaña se registraran rindes espectaculares en otra región triguera, entonces quizás sería conveniente intentar colocar el trigo con buena proteína y gluten en esa zona (dado que probablemente ambas cualidades podrían ser deficitarias en la misma).

El empresario agrícola debe hacer un seguimiento de la campaña triguera para evaluar cuáles son los parámetros de calidad que pueden llegar a escasear. Una fuente para evaluar la evolución del cultivo en las diferentes regiones trigueras argentinas es el informe "Panorama Agrícola" difundido semanalmente por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires ( www.bolsadecereales.com ).

Primas

En los años con muy buenos rindes, la posibilidad de contar con un mercado de primas por gluten es elevada. Tal es el caso del trigo 2004/05, por el cual muchos molinos pagaron primas por contenidos mínimos de ese componente.

En los años con mucha presencia de fusarium la posibilidad de obtener premios por trigos libres de micotoxinas es elevada. En años con mucho trigo brotado la demanda puede pagar primas por mínimos detectados por el test conocido como falling number

Si la campaña triguera se presenta con buena sanidad general y rindes normales, quizás lo más conveniente sea segregar trigos que posiblemente cuentan con buenos niveles de estabilidad y de fuerza panadera.

Las fábricas de galletitas dulces necesitan trigos con niveles inferiores a 26% de gluten. En algunas circunstancias, esta demanda puede llegar a pagar premios por bajos niveles de gluten en caso de que en el mercado no se encuentre disponible tal mercadería.

En la campaña triguera 2005/06, buena parte de los productores escatimaron nitrógeno por el alto costo de este fertilizante. En una situación climática normal, esto podría recortar los niveles de gluten. Sin embargo, si al final del ciclo del cultivo se presenta una seca que arrebata los cultivos en buena parte del área triguera, los niveles de gluten no serán un bien escaso y por ende no habrá un potencial mercado de primas para ese parámetro.

Muestras

Una vez asegurada la homogeneidad de la variedad segregada, el productor debe realizar una muestra representativa. Este paso es fundamental, porque la muestra es la carta de presentación del trigo ofrecido.

Las muestras pueden tomarse antes o después de la cosecha (con el grano ya almacenado). La ventaja de analizar los granos unos días antes de la cosecha es que el productor puede conocer con anterioridad la calidad probable que tendrá cada lote de producción. Tales datos permiten desarrollar una estrategia de segregación inteligente en función de la oferta/demanda potencial de cada parámetro de calidad presente en el mercado.

Para esto, pocos días antes de la cosecha se toman al azar 400 espigas representativas de lotes homogéneos de 20 a 40 hectáreas cada uno. Luego se colocan en un sobre de papel. Las muestras de cada lote deben secarse al sol o en estufa a una temperatura de unos 40ºC. Después se desgranan (no se envían las espigas) y se llevan debidamente rotuladas al laboratorio.

Si la muestra recolectada refleja una cantidad elevada de granos con panza blanca, moteado y aspecto almidonoso, está indicando un bajo nivel de proteína. En este caso, no se justificaría realizar un análisis de calidad.

Se aconseja enviar una muestra de unos 3 kilos con su fecha de extracción. La cantidad recomendable es tal porque en algunas ocasiones los laboratoristas deben repetir un análisis para asegurar la validez del resultado final.

La representatividad de la muestra es un aspecto crucial para la confiabilidad (o no) del empresario agrícola y a partir de ella se instrumentará la eventual diferenciación del trigo comercializado.

En este sentido, mientras se llena un silo en bolsa de un lote de trigo susceptible de segregación, se recomienda tomar submuestras a intervalos regulares para garantizar la representatividad de la muestra.

Análisis y comercialización

El trabajo realizado por Aacrea contempla además los análisis de laboratorio y la última etapa, que es la comercialización.

En ese sentido explica que los análisis realizados por los laboratorios de las cámaras arbitrales son confiables en general. La industria molinera recurre con frecuencia a ellos para verificar la mercadería por comprar.

El valor de un análisis completo -sin incluir micotoxinas- se ubica entre 160 y 200 pesos (abarca humedad, gluten, falling number, alveograma y farinograma).

El análisis de determinación de vomitoxina en trigo (micotoxina o desoxinivalenol o DON) depende del método empleado, pero en general oscila entre 60 y 80 pesos.

Para medir la calidad panadera de la harina elaborada a partir del trigo se emplean dos instrumentos: el farinógrafo y el alveógrafo.

El alveograma determina la tenacidad de la masa o altura de la curva, la extensibilidad o largo de la curva, el índice de hinchamiento, la relación de equilibrio tenacidad/extensibilidad y el trabajo de deformación o fuerza panadera.

El farinograma marca el porcentaje de absorción de agua de la harina; el tiempo de desarrollo de la masa; la estabilidad y el aflojamiento o ablandamiento de la masa. Por su parte, el falling number indica si hay presencia de granos brotados en una muestra.

La cantidad de muestras de trigo enviadas por productores a los laboratorios de calidad panadera de las Cámaras Arbitrales creció en los últimos años. Sin embargo, este fenómeno aún se encuentra relegado a un pequeño grupo de empresarios agrícolas con perfil profesional.

El último paso del proceso es entregar la muestra a corredores especializados en comercialización de trigo o bien dirigirse -en caso de tener un volumen importante- a representantes de la industria molinera o panificadora.

En la medida en que los empresarios segreguen la oferta de trigo de manera creciente y sostenida en el tiempo, el mercado comenzará a ordenarse y las diferentes demandas finales del cereal -tanto internas como externas- podrán acceder a un producto argentino con una calidad más homogénea.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?