El contexto no ayuda a cerrar negocios

Por Carlos Marín Moreno
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29 de junio de 2002  

Lentamente comienzan a aparecer algunas propuestas de empresas terminales y de distribuidores en torno de la comercialización de los insumos de maíz, que incluyen ventas anticipadas, operaciones con descuentos y alguna financiación selectiva para la próxima campaña.

No obstante, estos primeros acercamientos de los proveedores encuentran a los productores un poco distantes del cultivo, con la cabeza más ocupada en la cobranza y resguardo del valor de lo cosechado en el ciclo 2001/2, en la siembra del trigo y en otros problemas igualmente urgentes.

En rigor, el contexto no ayuda para cerrar negocios: "En la primera quincena de junio, con un dólar más o menos estable, se concretaron algunas ventas de semilla de maíz y de insumos para trigo. Pero esta semana, con el tembladeral cambiario y la protesta social, se paró todo", asegura Enrique Baya Casal, titular de una empresa proveedora de insumos de Buenos Aires.

En cuanto a las formas de pago, indica que la mayor parte de las operaciones se realiza con canje de cereal viejo por insumos o al contado, aunque esta última modalidad enfrenta el inconveniente de la acreditación del cheque y su transformación en dólares en un mercado volátil, lo que dificulta el proceso.

La escasa financiación que se ofrece -muy selectiva- por ahora es en dólares y no atrae a los compradores por su alto riesgo.

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Baya Casal afirma que casi no hubo financiación para los fertilizantes y agroquímicos del trigo, con algunas facilidades para la semilla.

Por otro lado, los híbridos de maíz menos demandados se venden a 40 dólares la bolsa, con un máximo de 90 dólares para los mejores Bt, al contado.

La atrazina se cotiza a 3,60 dólares el litro, y el glifosato a 3 dólares, mientras que la urea vale 240 dólares y el fosfato diamónico 310 dólares, aunque estos últimos registran una sustancial merma de demanda respecto de años anteriores.

Frente a la consulta sobre stocks disponibles, Enrique Baya Casal admite que las existencias actuales de insumos para maíz alcanzan para atender la demanda tranquila que se advierte este año y que "teniendo los medios de pago, la mercadería aparece".

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"La pregunta que nos hacemos muchos agricultores endeudados tras la cosecha de soja es: ¿Pagamos 1=1 al banco, nos quedamos sin capital de trabajo y damos el campo a porcentaje en la próxima campaña, o seguimos pilotando la deuda, con la amenaza de la actualización del Coeficiente de Estabilización de Referencia, pero mantenemos la agricultura por administración?, planteó un productor de Rojas a su asesor.

"No hay una sola respuesta esa pregunta", contestó el técnico. "Si el dueño del campo piensa que el Gobierno va seguir aumentando el nivel de retenciones -agregó-, si estima que continuará la inestabilidad y la inflación y, al mismo tiempo, no consigue financiamiento para los insumos, no sería mala idea usar por lo menos una parte de lo producido en el ciclo 2001/2002 para cancelar deuda en un momento favorable, aunque ello signifique ceder algunos potreros agrícolas a terceros."

El técnico señaló además que "la situación contraria se podría dar en aquellos productores que cuentan con campo de alta fertilidad, con buen equipo de maquinaria, con posibilidades de hacerse de insumos y que tienen silos o embutidoras para evitar la venta del grano en plena cosecha".

En esos casos, opinó, se podría intentar seguir con la agricultura por administración, al menos en una parte importante de la superficie, y mantener una masa de crédito que será difícil de volver a tener si se cancela.

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Los precios de la hacienda se mostraron flojos a lo largo de la semana, a pesar de que la entradas a Liniers no fueron muy abultadas. "Se ve claramente el efecto fin de mes en la demanda", apuntó un consignatario de Liniers, quien enfrentó dificultades para ubicar las tropas con insuficiente terminación.

"Los compradores están muy selectivos porque la población no llega al día 30 y los comerciantes minoristas se ven obligados a recortar los pedidos ante la caída de ventas", agregó.

En su opinión, el escaso poder adquisitivo del consumo interno es el causante de que la duplicación del precio de la hacienda, que se verifica desde fin de año, no se haya trasladado totalmente a los valores de la carne en el mostrador.

Esta situación se compensó parcialmente con el aumento del valor del cuero (un producto dolarizado) y de las achuras, que permiten subsidiar -por decirlo de alguna forma- el precio de la carne en la góndola.

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