El fino equilibrio de la oferta y la demanda

Por Pablo Adreani Para LA NACION
Por Pablo Adreani Para LA NACION
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22 de junio de 2002  

Todavía flota la incertidumbre en el ánimo de los productores, y esto tiene influencia en las decisiones estratégicas que muchos han implementado. Partiendo de la lógica racional, aquellos productores que pudieron almacenar el grano en su campo lo hicieron pensando más en la "potencial expropiación" que en la probable suba de los precios.

De tal forma que la estrategia adoptada de almacenar y retener granos parte de un concepto extra-mercado, pues no es atribuible a una estrategia de mediano o largo plazo alcista para los precios.

El fuerte incremento en la utilización de las "bolsas de silos" por parte de los productores está provocando cambios muy fuertes en toda la cadena comercial, sorprendiendo a muchos exportadores y aceiteras que ven cómo se frena el normal fluido de la oferta disponible.

Esta estrategia, que puede tener un cierto efecto alcista en el corto plazo, no implica que lo seguirá teniendo en el futuro. Por este motivo hay que medir el efecto a lo largo de todo el camino y no sólo al comienzo.

Futuro incierto

¿Qué pasaría si los mercados entran en baja y cuándo el productor tenga que vender se produzca el fenómeno "puerta 12", donde la oferta será muy superior al numero de molinos (compradores), provocando una "trágica caída de los precios?" El trigo se presenta con futuro incierto. Esta advertencia se formula porque los mercados van a tener un comportamiento distinto de acuerdo con el producto que se trate.

Por ejemplo en el mercado de trigo se presenta un escenario de mucha firmeza en el precio internacional, que se refleja, a su vez, en las cotizaciones del trigo estadounidense sobre el Golfo, consolidándose en los US$ 136 por tonelada.

El precio del trigo argentino FOB, puertos del Sur (Necochea y Bahía Blanca), tiene un valor nominal de US$ 160 por tonelada. En estos niveles ya comienza a ser más competitivo el trigo de los Estados Unidos.

Sin embargo, no estamos ante un problema de precios relativos sino de un normal abastecimiento de trigo en tiempo y en forma. De nada sirve que nuestro cereal sea competitivo si nuestros compradores no pueden acceder al volumen que necesitan en el momento adecuado. Mucho más grave aun es tener el trigo más caro del mundo y no lograr reunir el volumen requerido por los compradores. A la firmeza internacional hay que agregar la férrea demanda de los molinos locales en el mercado interno.

A medida que pase el tiempo se podrá visualizar un mercado firme, pero no hay que "confiarse demasiado", pues en cuanto los molinos brasileños empiecen a comprar trigo estadounidense -en volumen significativo- la Argentina no tendrá a quién vender su cereal a menos que se produzca un fuerte ajuste hacia abajo de los precios de exportación.

Escenario favorable

En el mercado de maíz, el escenario es algo distinto, pues se parte de una considerable baja en la producción estadounidense para la próxima campaña (2002/2003), cuando todavía queda por definirse el período critico de floración de los cultivos.

Se presenta, entonces, un escenario actual firme y con un potencial de subas aún mayor si en los Estados Unidos -primer productor y exportador del mundo- no logran consolidar una buena cosecha.

En ese caso, la estrategia de "retener y no vender" puede ser la acertada, pero hay que tomar conciencia de que la futura tendencia del mercado dependerá mucho de la evolución del clima en el cinturón maicero estadounidense.

Sí se puede decir que, en función de la potencial demanda por cubrir, son más las chances de suba que las de baja.

Nubarrones sobre la soja

Por último, la soja es el cultivo con mayor riesgo de baja para sus precios debido a que ha sido el producto que más se almacenó en el campo argentino, de manera que presenta el mayor riesgo de sufrir el efecto "puerta 12".

Hoy existen en poder de los productores unos 18 millones de toneladas de soja sin vender. Esta es una situación potencial "muy explosiva".

Existe el riesgo de que cuando éstos productores quieran vender su mercadería se encuentren con un mercado vacío de exportadores de poroto de soja debido a la falta de pedidos por parte de los países compradores. Si eso ocurre, quedarán en el mercado sólo las aceiteras para absorber un volumen de oferta inusual en tiempo y en espacio.

No hay que olvidar que en la primavera entra al mercado la oferta de soja estadounidense y, en este sentido, tanto la Bolsa de Chicago como las pizarras del Golfo ya están indicando el efecto bajista de dicho ingreso.

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