El gran potencial de los seres pequeños

La cría intensiva de moluscos y anélidos
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15 de diciembre de 2001  

Los caracoles y las lombrices son tan diminutos que a veces hasta los pisamos con indiferencia. Sin embargo, llegó la hora de cambiar de actitud y prestarles mayor atención.

Porque estos seres de insignificante apariencia son capaces de brindar -capacitación y esfuerzo mediantes- la rentabilidad negada a otros rubros más tradicionales.

Sus fines son distintos. Mientras el caracol se transmuta en un manjar sabroso y atrayente, la lombriz se convierte en pieza clave para el reciclaje de residuos orgánicos.

Lo cierto es que tanto la cría de caracoles como la de lombrices pueden erigirse en estos momentos en una de las pocas alternativas de producción capaces de ofrecer buenas perspectivas. Pero es necesario subrayar la importancia de contar con una responsable capacitación, ya que de otro modo es muy fácil cometer errores que frustren las expectativas.

La helicicultura, o sea, la cría racional en cautiverio a escala comercial de los caracoles terrestres comestibles, va ganando adeptos. Según Jorge Ducasse, vicepresidente de la Asociación de Helicicultura, la Argentina goza de condiciones muy apropiadas para la producción de éste antiquísimo alimento. "Tenemos -señaló- la posibilidad de producir en contraestación con el continente europeo."

Los grandes mercados son Francia, Italia y España, que consumen unas 1000 toneladas anuales. De este volumen se autoabastecen en un 50%. Según refirió Ducasse, el resto lo importan de la región balcánica, Turquía y el norte de Africa.

Agregó que Estados Unidos, Japón y algunos países del sudeste asiático son mercados potenciales en desarrollo:"Si lográramos penetrar en el mercado de los grandes consumidores (contamos con la ventaja de la contraestación), anticipando tan sólo con el 10% de sus importaciones, se lograría un ingreso genuino de entre 20 y 40 millones de dólares y se generarían unos 3500 puestos de trabajo".

En nuestro país, esta producción alternativa adquirió nuevas posibilidades de avance al constituirse -el 14 de julio del actual- la Asociación de Helicicultura, con el auspicio de la Sociedad Rural y el Centro de Educación Agrícola de Brandsen y de la agencia INTACañuelas.

Otra opción atrayente

A la hora de pensar en producciones alternativas capaces de convertirse en interesantes (aunque no por ello libres de riesgos y dificultades) fuente de ingresos, conviene también mirar al suelo y dirigir los ojos a la minúscula lombriz, que repta lenta y silenciosamente. Se encuentra uno, entonces, con las perspectivas que brinda la cría de lombrices californianas, actividad que tiene como finalidad la comercialización del humus que producen.

"Es un rubro que, como la helicicultura, puede crecer mucho", indicó María Chimondeguy, socio gerente de la firma Pampa y Mar SRL, que se dedica al mismo tiempo a la cría de caracoles y a la de lombrices californianas.

"Lo nuestro -dijo Chimondeguy- es un pequeño grano de arena para capacitar y educar a la gente en este rubro, tanto a partir de un emprendimiento familiar como de grandes empresas." Por su parte, el ingeniero agrónomo Hugo Zunino, asesor de Pampa y Mar, hizo hincapié en los beneficios de la lombricultura "para un país como el nuestro, donde hay casi un 70 por ciento de suelos agotados o no aptos para la agricultura".

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