El modelo muestra signos de agotamiento

Félix Sammartino
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12 de mayo de 2012  

¿Descenso gradual o frenazo de la actividad económica? Es lo que discuten empresarios que venden insumos al agro y fabricantes de maquinaria agrícola. Lo que no entra en discusión es el crecimiento: no se observaron incrementos de facturación en el primer cuatrimestre con respecto al año pasado. Los empresarios que hablan de un freno en seco de la actividad argumentan que el poco movimiento comercial se debe más a los negocios cerrados durante 2011 que a los generados en los primeros meses del año. Tienen en claro que esta fuerza inercial no alcanzará para empujar los números en el segundo semestre. "En lo que va del año, las consultas y los nuevos proyectos han caído de manera dramática", se confiesa un constructor de infraestructura para feedlots y tambos estabulados. Se hace evidente entonces que estamos frente a un cambio de paso y de expectativas. Por ejemplo, aparecieron nuevamente los cheques rechazados en el circuito financiero. Una muestra de que la fluidez de los negocios no es la de antes.

Con menos actividad, menos consultas y demoras en las cobranzas, hay empresarios que sienten que les están pasando una película muy parecida a la de los años noventa.

El dólar congelado, la alta inflación y los bajos rindes de soja y maíz establecen un escenario de escasez. Entre otras cosas van a faltar 10 millones de toneladas de soja. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que viene ajustando a la baja su proyección de cosecha, por el momento la estima en 41 millones de toneladas.

Pero la menor renta, que en el caso de siembras en campos de terceros es prácticamente de quebranto, no quedará mansamente depositada en el bolsillo de los productores. Se les agregó un trabajo extra como es salir a defenderla de la voracidad fiscal en sus tres versiones: nacional, provincial y municipal.

Tal como están planteadas las cosas, el paro con cese de comercialización de granos con destino a industria y exportación y de ganado vacuno en pie que organizaron esta semana la Sociedad Rural Argentina y Carbap con la adhesión del resto de las entidades gremiales tiene más posibilidades de ser la primera y no la última que se efectúe durante 2012. Los aumentos del 400% en el impuesto inmobiliario de Buenos Aires y del 600% en Entre Ríos responden sólo a la necesidad de quien está con un enorme apremio económico. El bonus que tiene este impuestazo es que no sólo se aumentan las alícuotas, sino también la valuación fiscal de las tierras que incrementará la recaudación del impuesto a los bienes personales. Esto significa muy malas noticias para los que tengan que liquidar este impuesto el año que viene.

La producción tendrá que lidiar durante 2012 con un dato irrefutable de la realidad: no hay más plata. El circuito es muy simple: las provincias no reciben los fondos del gobierno nacional y las municipalidades se arreglan con lo que no tienen. Basta con observar el fuerte parate que sufrió la obra pública en el interior del país.

Los reclamos y las protestas de los productores parecen entonces destinados a chocar contra la pared. Y de poco servirá apelar a la lógica o argumentar que "resulta incoherente plantear un impuestazo cuando un altísimo porcentaje de la provincia de Buenos Aires se encuentra en emergencia o desastre agropecuario", como declaró Hugo Luis Biolcati, presidente de la SRA.

Sin embargo, también es cierto que ya se traspuso un límite en la presión fiscal. Cartez, en un reciente análisis económico, concluye que en la actual campaña de soja el Estado se quedará con más de la mitad del negocio del cultivo y que los arrendatarios -cerca del 60% de la siembra de la oleaginosa se realiza en campos arrendados- perderán en promedio 60 dólares por hectárea. De la repartija, el gran ganador será el Estado nacional, que se llevará 11.451 millones de dólares sobre los 12.722 millones recaudados en concepto de tributos.

El modelo muestra signos de agotamiento tanto por la pérdida de competitividad externa como por las dificultades que tiene el campo para seguir financiando el gasto público. Esto genera una gran incertidumbre que tiene como reflejo "el parar hasta que aclare". En este sentido, las trabas que sigue imponiendo el Gobierno tanto a las importaciones como a las exportaciones y a la liquidación de divisas evidentemente no ayudan. Mientras se corre el arco a los empresarios con nuevos requisitos, la economía argentina se cierra y cae sistemáticamente el superávit fiscal. El problema es que los empresarios no tienen más alternativa que seguir invirtiendo su tiempo en los pasillos ministeriales, en gestionar cualquier permiso y en dar explicaciones.

¿Habrán dejado de ser los dueños de sus empresas sin darse cuenta? "Si uno no puede fijar los precios de sus productos, no es más el dueño de la empresa", dijo alguna vez un importante industrial lechero. Lo que se juega entonces es algo más que un modelo productivo.

Resumen

13%

Caerá el área con trigo

Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires

LA FRASE

" El gobernador Scioli plantea una coparticipación al revés y se equivoca"

Alberto Frola

Presidente de Carbap

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