El picudo amenaza al algodón en el Chaco

La superplaga se detectó en trampas ubicadas en la Isla del Cerrito y temen el avance hacia los departamentos del interior
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17 de mayo de 2003  

RESISTENCIA.- Los técnicos del Programa de Lucha contra el Picudo del Algodonero constataron la presencia de la superplaga (anthonomus grandis) en trampas ubicadas en la Isla del Cerrito y la zona de Margarita Belén, a escasos kilómetros de esta capital, lo que constituye un serio riesgo para la producción algodonera nacional. Según los especialistas, la plaga estaría avanzando desde el departamento de Ñeembucú, en Paraguay, separado únicamente por las aguas del río Paraguay y el Paraná.

Hasta ahora el picudo del algodonero se encontraba en la Argentina en la denominada "zona roja" en la provincia de Formosa y como consecuencia de la lucha que se realiza para impedir su expansión se ha logrado circunscribirlo en esa región.

En noviembre pasado se detectó la presencia del picudo en una trampa instalada en puerto Bermejo, también procedente del Paraguay, pero luego no se produjeron nuevas capturas.

La superplaga apareció hace algunos años en Brasil y se expandió aceleradamente por ese país y causó estragos en las industrias lo que provocó cierres y el éxodo poblacional. Se extendió rápidamente y llegó hasta el Paraguay y ahora se presenta en el Chaco al pasar la barrera del río Paraguay que separa a ese país con la Argentina.

El picudo tiene una gran capacidad de reproducción y si bien la campaña algodonera está terminando la flora de la provincia constituye una hospedera perfecta.

Al mismo tiempo se prevé que se tomen medidas de control más rigurosas mediante el incremento de trampas e instalación de los denominados "tubos mata picudos", a lo que se suma la supervisión permanente del área con técnicos y tramperos del Ministerio de la Producción provincial y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Los insectos encontrados en la Isla del Cerrito son adultos, pequeños, de color gris, sin acumulación de grasas, características éstas que determinan que los mismos son picudos no establecidos en la zona sino migrantes y que además no se están reproduciendo. Sin embargo, los hallados en Margarita Belén a sólo 20 kilómetros de esta capital, son de color rojo, lo que estaría indicando que ya se reprodujeron en la provincia.

Como conclusión existe la certeza de que los ejemplares provienen del otro lado del río, del departamento Ñeembucú, donde se ha constatado en la última campaña algodonera una alta dispersión de la plaga.

El Ministerio de la Producción de Chaco, previendo el avance y la presión ejercida por estos insectos sobre la costas de Corrientes y el Chaco, ya resolvió el año pasado suspender la siembra de algodón en el departamento Bermejo a manera de franja de seguridad que impida el avance de la temible plaga hacia las importantes zonas productivas del interior de la provincia.

Lucha directa

La denominación de superplaga se estableció por los graves daños que puede ocasionar a los algodonales. Muchas regiones dejaron de sembrar algodón como ocurrió en Brasil y Paraguay, donde apareció el picudo.

Actualmente, en el Chaco se realizan entre tres a cuatro aplicaciones para combatir las plagas y ahora, con la aparición del picudo, se elevarán por lo menos a catorce, según los técnicos.

Ante esta situación, seguramente se insistirá en mayores acciones en la lucha directa contra la plaga del otro lado del río en el departamento Ñeembucu, con objeto de impedir el avance de la reproducción y bajar la población existente.

Además, si continúa el ingreso de la plaga se convertirá en un verdadero flagelo para la producción algodonera argentina, por lo que se deberá decidir cuáles serán las drásticas medidas por tomar. Una de ellas puede ser prohibir la siembra en el departamento Primero de Mayo, lo que constituirá un verdadero golpe económico para los productores de esa zona chaqueña.

Los técnicos consideraron que se tendrá que declarar "zona roja" al departamento Primero de Mayo, al igual que la provincia de Formosa y realizar distintos controles para intentar que no se expanda hacia el centro de la provincia, donde se encuentra el mayor centro algodonero.

El algodón, en otras épocas, pilar de la economía regional chaqueña, tuvo el último año la peor campaña de su historia. De las 140.000 hectáreas sembradas en el país, 78.000 correspondieron al Chaco, que representarán cuando concluya la cosecha, unas 99.000 toneladas.

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