En busca de hacerse oír

Por Héctor Müller De la Redacción de La Nación
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21 de octubre de 2000  

La situación no es nueva.Viejos problemas que se fueron arrastrando de la administración anterior y que no encontraron soluciones desembocaron, ahora, en el primer paro agropecuario que tres de las cuatro entidades madre del campo le hacen al gobierno de la Alianza.

Por más reuniones que se hayan realizado, incluso con el presidente Fernando de la Rúa, las salidas para el campo no aparecen y aunque se pueda estar de acuerdo o no con la decisión adoptada, el agro necesitaba hacerse oír y así lo hizo durante el transcurso de toda la semana.

Una situación económica que no cierra, precios internacionales que tienden a la baja y un costo argentino en aumento son las causas que colocaron al sector en una de las peores crisis de su historia con la pérdida casi absoluta de la rentabilidad y de la competitividad.

Para colmo, las noticias provenientes del exterior no son para nada alentadoras. No se percibe, a menos que ocurrra una catástrofe climática en los principales países productores, que pueda producirse una situación de precios alcista para los granos.

Más subsidios

Pero hay algo más. Como es sabido, el gobierno de los Estados Unidos, desde hace tres años, les asegura a sus productores unos 193 dólares por tonelada de soja.

Ahora se está analizando lograr para el trigo un precio base de 125 dólares la tonelada y de 86,60 dólares la tonelada para el maíz. Si esto llegara a ocurrir, sería un golpe difícil de asimilar por nuestras exportaciones agrícolas.

Por lo tanto, ante un panorama poco alentador en el corto y mediano plazo, los especialistas aseguran que, si bien hay que insistir en los reclamos a los países que subsidian a sus producciones y a sus exportaciones, lo principal, ahora, es buscar soluciones en el frente interno. Hubo reuniones entre las partes, pero fracasaron y el enojo del sector fue en aumento. Los productores reclaman, entre otros aspectos, la disminución del impuesto al gasoil, uno de los principales insumos de la actividad, y una baja de la carga impositiva. Hay quienes van más lejos aún, son aquellos que solicitan, lisa y llanamente, un cambio total dela política económica.

El agro aduce que le entrega al país el 60 por ciento de las divisas que ingresan por exportaciones y mientras continúa aguardando, desde el Gobierno se insiste en que no hay nada más para dar.

Esfuerzos

El mismo presidente de la Nación afirmó que ya se había hecho todo en materia de políticas para el sector. "Los productores saben los esfuerzos que ha hecho el Gobierno y la solidaridad con el campo para reducir al máximo, dentro de las posibilidades, los costos internos", dijo durante la semana el titular del Poder Ejecutivo.

El ministro de Economía, José Luis Machinea, también fue contundente: no habrá medidas adicionales porque no hay recursos. Así de simple y así de grave. Sostuvo, también, que se bajarán los impuestos, pero gradualmente, y agregó que al agro se le refinanciaron todas las deudas, se instrumentó un seguro agrícola, se creó un gasoil específico y se disminuyó el valor de los peajes.

El paro comenzó tibiamente el lunes último, pero con el correr de los días el acatamiento se hizo sentir cada vez con mayor fuerza.

Hubo expresiones verbales de todo tipo que, de alguna manera, se pueden resumir de la siguiente forma: mientras en algunos países se subsidia a sus productores, aquí se los castiga. Los efectos se traducen en el permanente éxodo de los pobladores del agro, en que la juventud difícilmente vuelva al campo y en que, al no ser rentable la actividad, el interior , ya en agonía, va expirando.

"En el campo hay volúmenes de producción en aumento, pero cada vez menos productores", dijo el nuevo presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi. ¿Entonces? Urge que, finalizado el paro, las partes en conflicto reanuden el diálogo y se establezcan las bases para diseñar la política agropecuaria que el país reclama. Porque lo peor que puede ocurrir, una vez finalizada la medida de protesta, es que no suceda nada.

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